130 d.C. Lanza del Sol, Dorne.
-Princesa, vuestro hermano os busca.
La voz grave de una de sus serpientes llegó hasta sus oídos en el campo de batalla improvisado que tenían en el palacio de Dorne. Adrian Tormenta había venido a buscar a Elyanna, quien formaba a las nuevas serpientes que tenían que encargarse de proteger el palacio y a la familia dorniense. Los nuevos reclutas aún tenían mucho que aprender.
La princesa sudaba por el duro entrenamiento que estaba llevando a cabo. Miró a su compañero que la esperaba recostado sobre una de las columnas del patio. Ella se recompuso y se dirigió junto a él.
-¿Cómo van los nuevos?
-Algunos tienen potencial, otros será mejor que Taria les enseñe las artes de la corte, porque no valen para tener un cuchillo entre las manos. Al menos que quieran morir antes de matar a nadie.
La princesa sintió la presencia inmediatamente de Nymeria a sus espaldas, ocasionando que Adrian se sobresaltara un poco ante su presencia.- Cualquier día, Nymeria, conseguirás que muera ante tu presencia repentina.
-No querrán los dioses eso, Adrian.- dijo divertida la joven. Los tres se quedaron mirando el campo de batalla. Allí Elyanna había reclutado a sus cuatro amigos. Se habían convertido en un equipo capacitado para todo lo que se les pusiera por delante. Eran letales. Eran serpientes venenosas que no se dejarían amedrentar por nadie.
Nymeria inmediatamente se unió a ella cuando supo que algún día tendría que abandonar Dorne. Ella siempre le era fiel y estaba a su lado pasara lo que pasara. Incluso cuando sus padres se enteraron de lo que estaba haciendo y la castigaron, ella estaba al lado de la princesa. Luego, cuando su madre falleció por aquellas fiebres y su padre comenzó a olvidar toda su vida hasta que murió, también estaba ahí con ella. Incluso cuando Doryn se casó y accedió al trono de Dorne.
Adrian Tormenta era aquel hombre por el que suspiraban todas las aspirantes de Dorne. Poco sabían de su historia, solo que era un bastardo de las Tierras de la Tormenta que vino de mano de una familia nómada que lo acogieron como si fuera su propio hijo, llegando a Dorne para comerciar con sus artesanías. En un entrenamiento fuera del palacio, se fijó en Elyanna y Nymeria, acercándose y demostrando cuan letal podía ser su mano.
Allí, a lo lejos, aparecían Levir y Taria Arena. Dos hermanos bastardos de Dorne abandonados por sus padres en las calles de la ciudad. La princesa conocía la existencia de los adulterios entre las familias de Lanza del Sol, pero no sabía por qué abandonarían a sus hijos. Ambos se habían encargado de sobrevivir. Taria había aprendido a camuflarse en cualquier lugar, utilizando además sus armas de seducción para conseguir, tanto de hombres como mujeres, lo que ella quisiera. Así fue como los conoció. Cuando intentaron estafarla y ella les perdonó ante su osadía siempre que se unieran a ellos. Cosa que aceptaron para salir de la miseria en la que vivían.
Elyanna se enorgullecía del grupo que había formado para protegerse y proteger lo que más quería.
-Taria. Levir. Quedaos con los nuevos. Tengo que ver a mi hermano.- ambos mencionados asintieron y ella se dirigió hacia el salón donde su hermano la esperaba pacientemente. Este se giró al escucharla y sonrió. Cualquiera que los viera juntos no dirían que eran hermanos. Doryn era pelirrojo, como su padre, con una tez algo más bronceada que su hermana. Ella tenía el pelo azabache de su madre, siendo algo más pálida. Pero aquellos ojos claros los delataba. Y su complicidad con solo mirarse.
-Nymeria. Adrian. Podéis retiraros.- dijo Doryn mientras se acercaba al centro del salón.- Tengo que hablar con mi hermana a solas.- ambos jóvenes asintieron y se marcharon, aunque Elyanna sabía que no estarían lejos de ella.
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The serpent and the dragon.
FanfictionAemond Targaryen pensaba que su futura esposa sería una mujer sumida, doblegada a sus mandatos y deseos. Pero Elyanna Martell fue criada como una serpiente que muerte cuando se siente atacada. Cuando Aemond y ella se ven, se crea una fuerte atracció...
