Oscuridad, era todo lo que la rodeaba. Miraba a su alrededor, pero no había señales de alguna fuente de luz cercana; distinguir la profundidad del cuarto en el que se encontraba le resultaba imposible.
Aunque quisiera caminar, su cuerpo no se lo permitía, sentía miedo de ese lugar, una sensación extraña invadía su cuerpo. Una parte de ella deseaba correr, huir de ahí pero no sabía cómo hacerlo.
Su mente había comenzado a crear peligros potenciales que podría encontrarse al estar sola e indefensa en ese sitio, el miedo era tanto que no tenía control de su cuerpo, estaba inmóvil, congelada en aquel oscuro y frío espacio.
Había perdido por completo la noción del tiempo, le era imposible saber cuánto tiempo llevaba ahí. ¿Unos minutos, unas horas? No había forma de saberlo.
Solo estaba segura de una algo: Estar de pie ahí la hacía sentir insegura y desprotegida. Era la víctima perfecta para lo que fuera que se encontrara con ella en la oscuridad, una presa segura para un ataque.
De pronto, una pequeña luz apareció a lo lejos, era una puerta. Una sensación de seguridad se apoderó de su ser, no sabía por qué si solo era algo de luz en el lugar. Seguía estando desprotegida.
La puerta no se abrió por completo, no era posible salir de ese lugar, solo permitía el paso de una luz blanca a través del pequeño espacio
Sin moverse del lugar en el que estaba, pudo mirar mejor lo que se encontraba a su alrededor, no sabía dónde se encontraba.
Parecía ser una habitación vacía y fría, las paredes estaban pintadas de negro y no había nada en ellas; sin rastro de ventanas o de haber tenido alguna vez algún cuadro o fotos colgando, solo pintura negra.
Sintió como alguien se acercaba por su izquierda, la presencia de este ser no provocó sentimientos de temor alguno. Al contrario, se sentía segura, estaba acompañada. Nada ni nadie podría hacerle daño.
Aunque su cuerpo seguía algo rígido, movió levemente la cabeza hacia la izquierda. Sonrió al saber quién era la persona que se encontraba a su lado, no lo vio por completo debido a la falta de luz, pero...
Era él.
En ese momento, dio con la conclusión de que estaba dormida, tan solo era un sueño del cual pronto despertaría. Debía aprovechar cada segundo ahí, junto a él.
Intentó mirar su rostro, pero como era de esperarse, no le fue posible. Solo pudo distinguir su torso y el lado derecho del rostro a pesar de la poca visibilidad que tenía en ese momento
– Me gusta ese color de cabello nuevo, te queda bien –dijo el chico a su lado mientras colocaba su mano en la cabeza de la joven para acariciar su cabeza.
– ¿Color nuevo? Pero si no me he hecho nada en el cabello.
– Claro que sí, el rojo te queda bien
Recordó que tan solo era un sueño, por lo que ese comentario tenía sentido, no se tomó el tiempo de verificar si eso era real, simplemente lo aceptó
– Bueno, no tenía planeado hacerlo, me gustaba mi tono natural. Pero si tú dices que me veo bien, lo tomaré como algo bueno, un alago.
Ambos se mantuvieron en silencio por un momento. A ella le gustaba la sensación de tenerlo a su lado, la hacía sentir feliz y protegida, era todo lo que deseaba. Quizá esa era la razón por la cual se estaba enamorando del chico que solo había visto en sus sueños
Sabía que el sentimiento era algo mutuo, esto provocaba que sus emociones se desbordaran, le gustaba la idea de amar y ser amada, sin importar que él no fuera real. No era la primera vez que lo veía, tenía aproximadamente un año de soñar con él.
Con el tiempo, se fueron conociendo, lo que le resultaba extraño. Era como si cada sueño estuviera conectado a los anteriores, él la recordaba perfectamente y ella sabía quién era él.
Solo con tenerlo cerca, podía sentir que Sebastian estaba ahí junto a ella. Incluso si no podía verlo, sabía que él la acompañaba.
La chica rompió el silencio que había entre ambos para hacer la misma pregunta de siempre
– ¿Cuándo podré verte el rostro? Realmente quiero saber cómo luces. Quiero ver el color de tus ojos, mirar tu sonrisa, tus cejas... Admirar cada detalle que te hace diferente a otros. La curiosidad de saber cómo eres me está matando
Él se limitó a suspirar luego de escuchar esa pregunta, estaba acostumbrado a escucharla cuando iba a verla. Dio un paso atrás, se empezó a alejar y ella sabía lo que venía luego de eso.
– Aún no es el momento, pequeña. Sólo te pido que seas paciente, prometo volver por ti.
Fue lo último que escuchó antes de que él desapareciera en la oscuridad de aquella habitación. La puerta frente a la chica finalmente se abrió y la luz blanca inundó el lugar, la luz provocó que cerrara sus ojos para no lastimarlos.
Iba a despertar, no había podido despedirse de él, no pudo hablarle por última vez y no sabía cuándo lo vería nuevamente, pero no quería despedirse. Necesitaba encontrarlo, estaba dispuesta a hacer lo que fuera para lograrlo, incluso si eso significaba ser una soñadora toda su vida.
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Even In My Dreams
Teen FictionLos sueños recurrentes con este misterioso chico la hacían pensar en cómo era posible desarrollar sentimientos por alguien que al parecer era creado por su mente, nunca lo había visto e incluso se preguntaba si esta misteriosa figura era real. Las...