19 - Kun's stream

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Dos días antes del partido en cuartos contra Países Bajos, el Kun había preparado el stream con Leo. Y, como yo ya le había preguntado, estaba en el stream también, con la condición de que estuviéramos en piezas separadas, en celulares distintos, porque iba a ser mucho quilombo que nos acomodaramos si llegaban a aparecer más jugadores.

Más o menos eran mas diez de la noche cuando el stream empezó, estaba re nerviosa, porque aunque no era mi primera vez en stream (tenía amigos streamers que me habían invitado e integrado al círculo), hacía bastante que no lo hacía.

Estaba con Thiago y Mateo en mi pieza, estaban impregnados a mí desde que se enteraron que peleé con Julián. Les había dicho que atendía al Kun y después se iban.

—Ahí está la pelotuda —soltó, apoyando la frente en la palma de su mano—. Te dije que a las nueve estuvieras lista, tarada. ¿Qué hacías? —preguntó, mirando a no sé qué mierda a su derecha.

—Bueno, disculpame, tuve unos inconvenientes —dije, lo cual era una completa mentira, porque era de vaga nomás que esperé tanto, y estiré los brazos, Mateo y Thiago aparecieron en la pantalla—. Aparte mirá con quién estoy.

—¿Qué hacen esos ahí? —preguntó, divertido—. Hola, chiques.

—¡Hola! —saludaron ambos a la vez, haciéndome sonreír cuando Thiago se alejó de la cámara y Mateo se pegó más a mí, intentando aparecer.

Al rato, el stream arrancó, Mate y Thiago me dejaron un beso cada uno en cada cachete y se fueron. Primero éramos el Kun y yo nomás, y después él presentó a Leo.

—Fa, loco, te pusiste la diez con el diseño —dije, haciendo que Leo riera.

—¿Viste? Increíble quedó —dijo el Kun—. Bueno, acá están mis tres, no, dos son, invitados.

—¿Cómo tres? ¿Quién es el otro? —preguntó Leo, yo no tenía idea de que iba a venir alguien más.

Al ratito, detrás de Leo, se asomó el Papu, completamente rapado. Abrí la boca y los ojos en grande, sorprendida.

—¡No, Papu! ¡¿Qué te hiciste?! —grité con la boca aún abierta, acercándome a la pantalla del celular. Leo soltó una carcajada larga mientras el Papu se acomodaba a su lado. No lo había cruzado ese día en la concentración, y estaba realmente sorprendida.

—Me quise parecer a alguien —dijo él. Solté una carcajada, sin dejar de mirarlo sorprendida.

—¡Pareces el borracho que está en la esquina! No sabe ni siquiera si está parado o sentado, pobre —dije, sonriendo. El Kun estaba con el codo en la mesa, agarrándose la frente con los dedos índice y pulgar, frotando suavemente con este último.

El Kun le pegó tirando que se parecía a Beckam, yo estaba estallada de la risa y Leo defendía el terrible corte del Papu. Después, Leo le tiró en cara al Kun que aparecía cuando estaba al pedo nomás, cuando él quería, y yo lo jodí diciéndole que no se lo tomara tan a pecho y no sea tan tóxico, sacando un par de sonrisas. El Kun le preguntó dónde estaban, en qué pieza, y hasta yo sentí potente la nostalgia que ellos sentían al no compartir más la habitación, que casi me largo a llorar.

Al rato aparecieron Lean y Rodri, este último apareciendo como si fuera un ascensor entre Leo y el ahora, supuestamente, Beckam. Tiraron unos cuantos palos al corte del Papu, y Leo lo defendió diciendo que le quedaba bien, pero que no se parecía a Beckam.

—Nah, Leo, parece el corte del tío tuyo ese —dije con diversión, haciendo que dejara de pelear con Rodri para reírse conmigo.

Puse un poco de música y nos pusimos a bailar, Rodri despareció de la cámara de Leo y apareció en mi pieza, cambiando un tema de Taylor para poner Tini.

—Rajá de acá, pollera de mierda —le dije, dándole un manotazo en la mano apenas volvió a intentar sacarme el parlante.

—Callate, gorreada —dijo, haciendo que abriera mi boca indignada. Frunció los labios y me miró con falso arrepentimiento—. Perdón.

—No, dejá, ya dijiste todo —dije, girando la cabeza para mirar al otro lado con el mentón en alto, haciéndome la ofendida.

—Se me escapó, disculpame —dijo, agarrándome del hombro y apretándome contra su pecho con sus brazos alrededor de mi cuerpo, a la fuerza porque yo me estaba reusando a abrazarlo.

—Soltame, Rodrigo —dije, ocultando una sonrisa y haciendo fuerza para alejarlo. Se separó de mí y le di un golpe en el brazo, lo más fuerte que pude—. Es la segunda vez este mes que me decís así.

—Que rencorosa que sos, no te olvidás nada, hija de puta —dijo devolviéndome el golpe. Me encogí de hombros y le pegué otra vez, esta vez más cerca del hombro, y con un poquito más de fuerza. Este tiempo en la concentración nos habíamos vuelto más unidos, me gustaba eso, no sabía que era tan copado.

—Bueno, basta, che —dijo el Kun, haciéndonos mirarlo—. Total al que banean es a mí después.

Solté una risa y Rodri volvió con Leo, el Papu, Lean y el masajista detrás de ellos, del cual todavía desconocía el nombre.

Después, los chicos empezaron a reírse del pobre chico que estaba con el Kun cuando intentó ayudar a Leo en algo de la llamadaq, primero burlándose de su nombre, y después diciendo que hablaba igual que Aimar, y ahí sí no pude contener la risa. Todos estábamos pasando un momento increíble, apreciaba que el Kun hubiera hecho esto, fue lindo verlos divertirse como antes, como si él todavía jugara con ellos.

—No digas eso —dije, haciendo puchero cuando el Kun lo dijo, dijo que lo ponía muy feliz ver la unión que aún tenían. Se largaron a reír entre todos, burlándose de mí mientras me fregaba los ojos.

Pasamos un buen rato, incluso me olvidé que había peleado con Julián y me había quedado triste y con mala cara todo el día hasta que contesté la llamada.

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Les sorprendía lo bien que Alma parecía llevarlo. Reecontrarse con su ex, que él intentara volver con ella, que ella lo permitiera y justo después se pelearan, la cantidad de odio que recibía a diario, en Instagram, Twitter, TikTok, noticias en la televisión sobre ella, sobre que era una porquería, que ni siquiera merecía ser adoptada por Lionel Messi, que no merecía tener lo que tenía, no merecía apoyo ni amor, y ninguno entendía porqué, ni ella tampoco.

Creyeron que recaería otra vez, que se iba a enfermar de los nervios y el estrés, que se iba a enojar, iba a llorar, gritar, patalear, o incluso ir a dormir sin siquiera comer.

Sus seguidores de Instagram y Twitter también estaban sorprendidos de eso, ya no retwitteaba boludeces tristes ni resubía publicaciones depresivas que, por su formato, daban vergüenza ajena.

También creyeron que él la pasaría mal. Que estaría con cara de orto todo el día, enojado con todo el mundo y solo dejando que Enzo se le acercara. Pero ambos parecían estar bien. Estar tranquilos, calmados.

Lo cierto es que, todo era mentira. Tenían una tormenta de emociones adentro, pensamientos sobre pedir perdón, quién debía hacerlo primero, si tirarlo todo a la mierda, si seguir intentando, si siquiera valía la pena hacerlo, dudaban hasta de sí mismos. Las sonrisas eran fingidas, los "estoy bien", "no es nada", "todo está bien" eran mentiritas, dichas por los dos.

Dudaban uno del otro, de si posta seguían sintiendo lo mismo, de si no mintieron al decir que se querían, de si todas esas risas que compartieron juntos fueron fingidas, falsas, que jamás quisieron volver a intentarlo. Y tenían miedo, miedo de saber si todo eso era verdad. Miedo de preguntar, miedo de entender y, a la vez, de no hacerlo, y que todo se complicara aún más.

No tenían pensado tomar la iniciativa, y ambos decidieron esperar a que el otro lo hiciera. Gran error.

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Agreganding un poquito más de drama, no quiero q se me enojen ni q lloren ni q nada, son necesidades, ya van a entender no se preocupen (espero)

Yet nothing new [ Julián Álvarez ]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora