Manjiro Sano es un idol de veintisiete años muy famoso que ha aceptado uno de los protagónicos de la película "Royals". Si bien aceptar este papel será un gran debut como actor en ascenso su decisión tuvo demasiado que ver con la persona que escribi...
¿Cuánto más se puede ocultar lo que sientes por alguien?. Amé su trabajo como escritor con su primera novela “Thorns of heart”, sus personajes, la historia, la manera en que los trabaja y el como le dió un cierre trágico a la novela que te hizo llorar y erizar hasta el último vello de la piel con cada uno de sus capítulos. Fue simplemente magnífico.
Solía leerla en mis ratos libres en lugar de descansar después de los conciertos, entrevistas, firmas de autógrafos y demás actividades que tenía, inclusive mientras me transportaba de un lado a otro, no importaba cuan agotado estuviera del trabajo, siempre me sentía mejor al leer la novela de Hanagaki-san.
Literalmente fue un regalo conocer su primer novela, un día después de uno de los conciertos fui a la habitación en dónde guardaban los regalos de mis fans. Siempre mandan cartas, accesorios, flores, peluches y uno que otro libro de su preferencia, pero uno en especial llamó mi atención, no venía acompañado con una carta como todos los demás, no había remitente.
Me dispuse a leerlo y lo terminé en una sola noche.
Al día siguiente mientras me transportaba al trabajo volví a leerlo desde el principio, la primera vez que leemos una obra solemos omitir puntos importantes de la historia por leerla rápidamente.
De regreso del trabajo seguí con la lectura, me detuve en una papelería cercana y compré post-tips para señalar los capítulos que más me habían gustado pero no debía llenar todo el libro de colores.
Así, continúe enamorándome cada vez más de la novela. Se me hizo una rutina leerla, no importaba cuántas veces la leyera y llorara con su final, nunca me cansaba de hacerlo.
Y agradezco mucho a la persona que me hizo conocerla.
Unas semanas después me enteré de que el autor había publicado otra novela “Royals”, esta trataba bajo un mismo concepto, la infidelidad, la traición de una persona que amas con el alma pero el descubrimiento de otra, una que lo haría descubrir algo nuevo más allá de lo que pudo imaginar, y volver a creer que lo que creía muerto. Sin embargo este tenía un final aún más trágico y doloroso que el de “Thorns of heart”.
Y como buen lector masoquista, quise leerlo.
Pero antes de ir a comprar la novela alguien me la hizo llegar, tal vez la misma fan que me regaló la primera edición de “Thorns of heart”. No le di mucha importancia y volví a devorar la novela en una sola noche.
Por televisión me enteré de que el autor visitaría la ciudad y estaría firmando autógrafos. Era arriesgado, pero no quería que otra persona fuera a firmar el libro por mi, tenía ansias de conocer al autor que con sus obras me robó el aliento y me hizo suspirar todas las noches mientras leía un capítulo tras otro, y que con sus finales me volvió un mar de lágrimas.
Me escapé de la entrevista que tenía programada ese día y fui directo a la librería que publicó su primer libro, ahí tendría lugar la firma de autógrafos.
Si bien me preocupaba ser descubierto por alguna persona, mi verdadera preocupación era conocer de cerca al autor, había muchas cosas que quería decir y preguntar, temí que mi fanatismo me ganará y lo incomodara con un montón de preguntas y halagos, como idol conozco lo incómodo que puede resultar un fanático en ocasiones.
El tiempo de pie y la fila que no parecían avanzar me ponían mucho más nervioso. Solo podía abrazar contra mi pecho el libro que con tantas ansias quería que firmara.
Las manos me sudaban y el corazón parecía querer desbordarse de mi pecho.
Estaba a solo tres personas de conocerlo. Quería gritar de la emoción, nunca antes me había vuelto tan fan de algo que no fuera mí música. Solo podía preparar lo que quería decir.
Sin embargo ningún escenario imaginado tomó lugar cuando estuve frente a él.
Nada me había preparado para lo que sentí estando frente al autor. Para perderme en el azul de sus ojos al mirarme fijamente y en el fulgor de su sonrisa mientras preguntaba:
— ¿A quién va dirigido el libro?.
El pulso se me disparó mientras sentía la cara acalorada y las manos frías. Ni en el concierto donde canté para diez mil personas me puse así.
Quería hablar, responder a su pregunta pero simplemente las palabras no me salían, solo algo vago y sin sentido salía de mis labios. Y todo en mi se puso peor cuando rió de manera traviesa.
— ¿Lo dejo sin dedicatoria? —preguntó.
— A Manjiro, por favor —respondí con nerviosismo.
Me miró algo sorprendido y luego volvió a la firma.
— Siento retrasar la fila.
— Descuida.
El corazón, el cerebro y los pulmones no se conectaban.
Me dedicó una última sonrisa que terminó por matarme, se despidió y agradeció que haya leído su libro, yo no pude corresponder a nada. Sentí que las orejas y las manos me iban a explotar por el calor que sentía, me di la media vuelta y salí de la fila para irme pero algo me detuvo.
«¿Para eso vine?, ¿Para actuar como un crío ridículo?. Amo sus dos novelas y ya que tengo al autor frente a mí ¿Sólo me iré sin decir nada?» me cuestioné.
Sin miedo a ser descubierto me giré hacia él con la intención de decir algo, pero todo se quedó en nada cuando una mujer lo abordó por detrás para abrazarlo.
— Me siento muy feliz por ti cariño —dijo la castaña mientras le daba un beso en la mejilla.
— No hubiera podido lograrlo sin ti Hina, te amo —le dijo él con una sonrisa aún más hermosa que la que me dedicó a mí.
Algo estrujó mi pecho volviéndome hacia enfrente para seguir mi camino.
Había algo reluciente en el dedo anular de ambos «un anillo de bodas»
Esa noche no pude dormir, solo lo miraba a él, sonriéndome con alegría para después sonreírle a su esposa.
«¡Que maldito ridículo puedo ser!» grité a mis adentros.
Tener un crush con un escritor que acabo de conocer que encima está casado y obviamente ni me volteraría a ver si pasáramos uno frente al otro.
«Además, ni siquiera volveremos a vernos». Traté de convencerme de ello.
Eso pensé. Hasta el día en que me enteré de que su segunda novela sería adaptada a una película y que él dirigiría la misma.
Había opiniones divididas, tanto en mi empresa como en mi propia mente. Sin duda alguna sería un gran paso en mi carrera pero aceptar darle vida al personaje controversial de una novela como “Royals” era un desafío inminente y arriesgado. Sin embargo nada de eso me importaba realmente, solo quería volver a ver a aquel hombre que con sus obras y una hermosa sonrisa se había robado mi corazón y mi cordura por completo.
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