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Todos bajamos del micro, primeros los "paparazzi's", luego los "guardaespaldas", yo era uno de ellos. Por último bajó Pablo, allí lo rodeamos intentando "defenderlo" y cubrirlo de las cámaras, que pronto empezaron a ser utilizadas para sacarle fotos. Él parecía muy contento de todo el espectáculo que estábamos haciendo. Luego de terminar la obra, entramos al lugar. Fuimos directo al espacio VIP que habíamos reservado para todos nosotros. Luego encargamos algunas bebidas para empezar.

La fiesta se fue haciendo, algunos eligieron ir hacia la pista a bailar, mientras que otros se quedaron en la mesa charlando, todos se veían contentos y yo bueno... estaba tratando de pasarla bien. Charlaba de a ratos con los chicos en la mesa, pero en cuando tenía momento, no podía dejar de pensar en todo lo que pasaría mañana, en cómo lo perdería y lo peor es que no puedo hacer nada para frenarlo, solo queda mi intento de ello en mi cabeza y en mi corazón.

-Pedri... Pedri- escuché a mi lado. Al voltear estaba Ferran a mi lado. Parecía que me había hablado y yo no escuché.

-Sí, dime- dije en su dirección y me volteé hacia su lado para verlo más de frente.

-¿Estás bien? Hace rato que te vengo llamando y tu no escuchas, parecías en otro lugar. ¿Te sientes bien?- preguntó un poco preocupado. Él era mi más cercano después de Gavi.

-Siento no haberte escuchado, estoy bien- dije para suspirar al final.

-¿Estás seguro? Hace días que te noto raro, como- dió una pausa pensando en la palabra que quería decir -perdido- dijo para finalizar.

-Sí- él me miró no convencido en absoluto. -Es solo que...- no encuentro las palabras correctas para decirle. Así que solo me callo, pensando.

-¿Es por Gavi, verdad?- dijo tranquilo.

Yo me sorprendí -¿Tanto se nota?-

-Solo un poco, o tal vez tan solo para mí. Ya nos conocemos hace unos años- dijo él.

Yo ya estaba rendido, no sabía que decirle, no sabía ni qué decirme a mí mismo.

Él puso una mano en mi hombro.

-Tranquilo, Pedri- dijo en forma de consuelo. No lo sabía pero eso era algo que necesitaba.

-Yo no sé que hacer- me sinceré con él, sabía que podía hacerlo.

-Dos opciones: o te preparas mentalmente para sentarte en esa silla mañana y ver esa boda o luchas por él. Al final hay dos finales y solo podrás obtener uno de ellos. Ver cómo él se casa con ella y viven su vida juntos, te va a doler, sin embargo, algún día podrás verlos sin sentir dolor en tu pecho y en ese momentos habrás sanado por completo- hizo una pausa para verme -O... haces hasta lo imposible para impedir esa boda y ser tú él que comparta su vida con él. El "no", ya lo tienes. Y sé que muchas cosas podrán cambiar dependiendo que escojas, pero yo estaré para tí, en cualquiera sea.

Yo solo lo abracé, sabía que lo que decía es cierto.

-Gracias, de verdad- dije para luego separarme.

Nos unimos a las conversaciones que llevaba el resto de la mesa, ahora me sentía más tranquilo luego de esa charla.
Cómo una hora después llegó Ansu apurado.

-Chicos, Gavi ya está ebrio, tenemos que llevarlo a su casa- dijo él.

-Bien, ya es tarde además, mañana va a casarse y debe descansar- dijo Robert.

Todos recogimos nuestras cosas y subimos al micro, este realizaría su último viaje del día. Gavi se sentó conmigo, estaba diciendo cosas inentendibles. ¿Cómo era que se había emborrachado si ni si quiera había bebido tanto? Sí, me encargo de controlar cuanto consume, es algo que siempre tuve, para cuidarlo.
Al llegar los cuatro propietarios del edificio bajaron. Ferran tenía a Ansu en sus brazos ya que este se había quedado profundamente dormido, mientras que yo, por mi parte, sostenía a Gavi.

Ferran y yo nos despedimos de el otro, al llegar ellos a su piso, yo esperé uno más para bajar. Me paré en frente de la puerta de Gavi.

-Pablo, ¿donde están tus llaves?-

-¿Eh? en mi bolsillo creo-

Allí mismo las encontré, abrí la puerta y la cerré una vez pasamos ambos.
Lo dejé en el sillón y fui a la cocina por un vaso de agua, eso ayudaría a bajarle el alcohol. Al volver el estaba sentado y parecía estar pensando en algo.

-Ten- dije mientras movía el vaso en su dirección para que lo agarrara.

-Gracias- dijo para luego tomar un sorbo y dejarlo en la mesa. Pronto se paró y me miró.

-¿Estás bien?- pregunté y él se limitó a asentir en respuesta.

-Pues entonces descansa- dije para empezar a caminar hacia la puerta.

-Espera- su mano se posó en mi muñeca, sosteniendo un agarre que me hizo girar y verlo. -No te vayas, por favor-.

-¿No estás ebrio, no?- dije sin responder lo anterior. Solo obtuve un movimiento de negación de parte de su cabeza. -¿Crees que esto es un juego, Pablo? Nos preocupamos por tí y tu estás vivito y coleando- la misma respuesta de su parte. Me solté de su agarre y di media vuelta hacia mi destino anterior, la puerta. Pero unos brazos me rodearon por la espalda.

-Por favor, quédate conmigo una vez más, una última vez, por favor Pedro- dijo suplicando.

Miraba la puerta debatiendo que hacer, quería decirle que sí, que me quedaría con él pero no podía, no cuando él iba a casarse mañana y no justamente conmigo. Me giré para verlo y volver a rechazar su oferta, pero sus labios se estamparon con los míos, eso me tomó por sorpresa pero no podía rechazarlo, no cuando el se separa y me mira de esa forma, como si fuera la cosa más especial, como si estuviera suplicando por mí, como si... me amara.

Volví a juntar nuestros labios, un beso simple y tranquilo se formó, mostrando toda la comodidad y todo el amor que sentíamos al estar juntos.

Esa noche la pasamos juntos, puedo jurar que fue la mejor. Pablo y yo nos hicimos uno, nos mimamos el uno al otro. Fuimos felices en nuestra propia burbuja, en donde él no tenía que casarse y donde podríamos formar nuestro "Nosotros", estar juntos y tener nuestro "Felices por siempre".

No pude dormir, Pablo estaba durmiendo tranquilamente a mi lado, yo solo podía observarlo, tenía miedo de perderlo, de que se casara, se olvidara de mí, y no nos volvamos a ver, no quería olvidarlo, quería grabarlo en mi mente para siempre, grabarnos en mi corazón, porque ahí estaba él. Y estoy seguro que allí siempre se quedaría.

Cuando amaneció, decidí que era momento de irme, ahora solo quedaba la despedida. Me incliné para darle un beso en los labios.

-hm, Pedri- se removió pero no se despertó.

Me levanté despacio para que no despertara. Me vestí y ordené un poco su habitación, para al finalizar, dejar, esta vez yo, una nota.

"Te amo Pablo, pero no lucharé si tú no lo haces".

Con esas simples palabras me despedí, por más que duela, por más que dejara todo mi corazón con él.








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Hola Gente, bueno espero que les haya gustado este capítulo, como se imaginan el final está cerca.

Si les gusta la historia pueden votar, no les cuesta nada ;)

-Kai

Nosotros [Gavi & Pedri]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora