noventa y uno

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Al día siguiente, la señora Yang los despertó temprano para que prepararan sus cosas rápido, ya que irían a ver al médico de Jungwon a Busán.

Habían conseguido turno ese mismo día debido al sorpresivo progreso de su voz, y debía revisarlo urgentemente.

La idea era ir y volver ese mismo día, pero, por si acaso, debían llevar una muda de ropa por si se les hacía tarde.

Heeseung se encargó de guardar ropa para ambos, mientras Jungwon se vestía, aún algo adormecido, el rubio pudo notar su nerviosismo.

Heeseung enganchó la mochila de un lado de su hombro, se sentó junto a Jungwon, tomando su mano para que el pelinegro lo mirara.

--- ¿Estás bien? --- preguntó con suavidad.

Jungwon asintió automáticamente, pero no convenció del todo a su novio.

Heeseung pasó un brazo sobre los hombros del chico, abrazándolo.

--- Estoy contigo, no te preocupes --- habló cerca de su oído ---. Ven, desayunemos.

Bajaron las escaleras juntos, incluso cuando estaban tomando un café, por parte de Heeseung, y una chocolatada fría, por parte de Jungwon, el rubio no dejó de sostener su mano.

Ya en el auto, compartieron auriculares, Jungwon se acomodó sobre su hombro con intenciones de seguir durmiendo, nadie se lo impidió, ni siquiera Momoland con su alegre canción Baam sonando a todo volumen.

Mute [Heewon] ¹Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora