Capitulo 12

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Eliot salió del hospital y se condujo hasta la casa de Grace, cuando llegó lo primero que hizo fue alimentar a Buba, subió a la habitación, la cual estaba perfectamente ordenada, dejo las llaves en el escritorio y tomó su mochila para guardar un par de sudaderas, el chico abrió el clóset de Grace tomando una pijama para cuando despertara, pero justo ahí guardado bajo un par de peluches Eliot encontró una caja roja llena de fotografías de ellos.
–Recuerdo ese día – pensó Eliot, recordando cuando se disfrazaron en Halloween y como Grace muy apenas cabía en la camioneta vestida de bombón gigante, una sonrisa se asomó por su rostro.
No sabía que Grace guardaba cada recuerdo de ellos dos en esa caja, Eliot sonrió y decidió llevarse la caja al hospital.
Al salir de la casa Eliot subió a su camioneta, guardo las cosas de Grace en el asiento del copiloto junto con la caja de fotografías.
Encendió el motor sintonizó su estación favorita y la canción de Ed Sheeran Photograph sonaba en la radió.
Eliot sonrió al escuchar la canción y emprendió su camino al hospital, sin saber que dentro de la habitación de Grace las cosas no se veían bien.
El sonido de la maquina pitaba constantemente, las enfermeras entraron con prisa sacando a su mamá de ahí quien lloraba desconsolada.
– ¿Qué ocurre? – preguntó el doctor entrando.
–No lo sabemos, pero su presión se desplomó – respondió una enfermera.
– ¡Está sufriendo un paro! – gritó otro enfermero, inyectando un medicamento en su intravenosa.
– ¡Paletas! ¡vamos Grace! – ordenó el doctor.
–Doctor no responde – dijo la enfermera.
–Inyecten 2 miligramos de morfina – ordenó.
– ¡Grace! por favor responde – gritaba su madre entrando a la habitación.
–Sáquenla– gritó el doctor.
–Tiene que acompañarme – pidió la enfermera.
–Por favor Grace… no nos dejes, no después de todo lo que pasaste – gritaba el doctor.
Eliot conducía por una de las avenidas principales, de vez en cuando miraba de reojo las fotografías y una sonrisa se escapaba de su rostro, sin embargo, esa sonrisa fue arrebatada cuando un camión choco con su camioneta provocando que diera un par de vueltas, las fotografías salieron volando por toda la camioneta y parte de la avenida.
–Tranquilo hijo, la ayuda ya vienen en camino – decía un hombre mirando a Eliot inconsciente en la camioneta – ¡aguanta! ¡por aquí! ayuda
– ¿Me escuchas? ¿cómo te llamas? – preguntó una mujer intentando ayudarlo.
–Eliot – murmuró hasta que perdió la conciencia.
Los bomberos llegaron y lograron sacar a Eliot con vida, su rostro estaba cubierto de sangre, de inmediato los paramédicos lo subieron a la ambulancia, camino al hospital trataban de despertarlo, pero nada funcionaba.
– ¡Eliot! ¿me escuchas? vamos a salvarte… quiero que te quedes conmigo – decía un paramédico inyectando morfina sin tener resultados.
–Está sufriendo un paro – gritó otro paramédico – ¡rápido las paletas!
Como obra del destino, los doctores en el hospital trataban de salvar a Grace y dentro de la ambulancia trataban de resucitar a Eliot.
El equipo médico trataba con todo su esfuerzo de reanimar a Grace, pero sus esfuerzos fueron en vano.
- ¿Hora de la muerte? – preguntó el doctor.
-1:30 am – respondió otro enfermero, apagando los monitores.
El doctor Benjamín salió de la habitación cabizbajo, para dar la noticia a los padres de Grace.
–Lo siento, en verdad lo siento tanto… no pudimos hacer nada, Grace perdió la batalla – dijo
La madre de Grace se desplomó en el suelo gritando desesperada, su padre se quedó sin decir nada, solamente se recargó en la pared hasta llegar al suelo, cientos de lágrimas corrían por su rostro.
- ¡No! mi pequeña no – gritaba él padre de Grace.
–Dijo que estaría bien– gritaba Noah enojado – lo prometió, usted lo prometió y fallo – decía llorando golpeando la pared.
-Hicimos todo lo posible por mantenerla con vida – respondió tratando de consolar a Noah, pero él lo rechazo golpeando una banca.
– ¡Esto no está pasado! – susurró Cassie abrazando a Estefan.
-Ella… no puede morir – repetía Estefan llorando – Cassie ella no puede morir, no así.
Los demás no podían creer la noticia, sus corazones estaban destrozados por lo que acaban de escuchar, sin embargo, ese no sería el final de su historia.
– ¿Hora de la muerte? – preguntó el paramédico dentro de la ambulancia.
–1:30 am– respondió el otro paramédico, limpiando una lagrima.
La ambulancia llego al hospital, en la sala de urgencia la mamá de Eliot esperaba impaciente para ver a su hijo, sin embrago, su corazón se deshizo cuando vio como sacaban el cuerpo de Eliot de una de las camillas.
– ¡Eliot! – gritó corriendo hacia él – ¡no! por favor… Dios no… mi hijo no, por favor… despierta, no me abandones ¡Eliot! – gritaba abrazando su cuerpo que aún estaba tibio.
–Lo lamento señora, hicimos todo a nuestro alcance, tuvo heridas graves, perdió mucha sangre – dijo uno de los jóvenes entregándole la chamarra de Eliot.
–No, no… ni niño, ¡por favor! tienen que ayudarlo – murmuró abrazando la chamarra cuando se llevaron el cuerpo.
-Señora tiene que venir con nosotros – pedía un enfermero ayudando a levantarse a su mamá.
-Dios… esto no puede estar pasando, él es lo único que tengo – gritaba la mamá de Eliot aferrándose a su chamarra.
En un abrir y cerrar de ojos, la lluvia caía con fuerza esa madrugada, el destino, no solo se había llevado a Grace si no que se llevó a Eliot para que ninguno sufriera la pérdida del otro.
Después de esa terrible noche, llegó el día del entierro, cuando los padres de Grace se enteraron de lo de Eliot pidieron que fueran enterrados juntos.
Todos estaban destrozados por lo que había sucedió y como en un segundo no solo habían perdido a un hijo si no a dos.
–Estamos aquí reunidos para celebrar la vida de dos almas de Dios Eliot Blackstone y Grace Mitchell– decía el padre.
Todos lloraban por esa gran perdida, la mamá de Grace se acercó a la madre de Eliot y entrelazó sus manos apoyándose mutuamente, un par de amigas de Eliot se ofrecieron a cantar en su funeral, The rose fue la canción elegida por su madre.
Luego de que el padre diera su discurso, fue turno de la mamá de Eliot.
–Eliot era la persona más feliz que conocía, siempre me hacía sonreí… recuerdo que cuando era pequeño siempre cantaba frente al espejo, la música lo era todo para él… – dijo llorando – cuando supo que nos mudaríamos a Chicago, no estaba feliz, sin embargo, cuando conoció a Grace su mundo cambió, ellos dos hacían todo juntos y por lo menos sé que mi hijo no estará solo, sino que tendrá a su mejor amiga con él – finalizó.
El padre de Grace respiró profundo y se acercó a la mamá de Eliot dándole un abrazo para después dar sus últimas palabras.
–Estar aquí, es algo que ningún padre debería experimentar, toda la noche traté de pensar en que decirle a mi Grace si estuviera aquí… pero fue imposible porque mi hija ya no está más con nosotros – dijo mientras limpiaba sus lágrimas –  Grace era una persona que iluminaba la vida de los demás, mi pequeña, tendré que aprender a vivir sin ti cariño, pero también sé que Eliot nunca te dejará sola… quise a Eliot como si fuera mi hijo y nunca voy a entender porque Dios nos los arrebató de esa manera, pero seguiré adelante…eso es lo que ellos hubieran querido, ellos querrían que cantáramos cuando estábamos tristes y que nunca dejemos de creer en que todo estará bien…
La madre de Grace abrazó el ataúd, llorando encima de el. El señor Ralph se acercó para colocar las placas del cine con sus nombres sobre cada ataúd.
- ¿Cómo voy a vivir sin ti Grace? – decía su mamá llorando desconsoladamente – no sé qué voy hacer… tú eres la que me enseñaba a ver el mundo diferente.
Noah tenía la correa de buba cuando se acercó a lanzar una última rosa al ataúd de su hermana.
–Te voy a extrañar y no te preocupes cuidaré de buba – susurró él.
-Grace y Eliot, era la pareja perfecta, se entendían en todo momento, el mundo no será igual sin ellos, los vamos a extrañar, los voy a extrañar mucho – dijo Lizzie tratando de sostener el llanto acercándose al ataúd de Grace – voy a cuidar de todos, lo prometo – susurró dando un pequeño beso a una rosa y lanzándola.
-Hermana – murmuró Noah – yo quiero decir muchas cosas, pero mi garganta me quema, un hermano nunca abandona a otro, y tú lo hiciste Grace ¿qué voy hacer sin ti? ¿sin nuestras peleas? o nuestras noches de películas… te odio por abandonarme… pero supongo que así funciona el destino, por lo menos sé que Eliot nunca te va a dejar sola ¿me escuchas? él te cuidara por mi… ¿escuchaste Eliot? – preguntó mirando al cielo – ahora tú la cuidaras, y ella lo hará contigo.
Cuando los sepultureros comenzaron a bajar los ataúdes, todos lloraban desconsoladamente, la tía Jane consolaba a su madre.
–No es justo, eran tan jóvenes – repetía la abuela de Grace.
-nunca nada lo es – respondió la tía Jane.
El funeral termino y antes de que se marcharan, la mamá de Eliot se acercó a Noah.
–¿Noah cierto? toma – dijo entregándole un par de cartas atadas por un listón – tú deberías tenerlas… eran para Grace.
Noah las tomo y vio alejarse a la madre de Eliot, Lizzie agarro su mano mostrándole apoyo, el chico miró a sus padres que estaban destrozados llorando mientras se alejaban de los ataúdes.
Noah condujo hasta llegar al lugar favorito de Eliot y Grace, bajo del auto y se acercó al árbol donde su hermana y su amigo solían tener largas platicas hasta media noche, pero algo llamo su atención ya que frente al frondoso árbol un par de mantas yacían en el suelo.
-Yo, lo siento, soy Harrison, guardia del parque escuche la notica y coloque las mantas favoritas de Eliot, supongo que aún guardo la esperanza de verlos llegar en su camioneta – contestó.
-Gracias – respondió Lizzie, cuando el guardia se marchó.
A los pocos minutos, Estefan y Cassie llegaron acercándose a ellos.
-Pensamos lo mismo – dijo Estefan abrazando a Noah –lo siento… esto no parece real, Grace siempre estuvo ahí para mí, ella y Eliot fueron una de las primeras personas en saber de Vincent – decía llorando.
-Esto no debió ser así, ellos se amaban tanto… eran almas gemelas estaban destinadas a encontrarse y vivir una larga vida juntos – decía Cassie mirando el pequeño lago frente a ellos.
-Tendremos que recordarlos como eran – dijo Lizzie llorando – siempre sonriendo, siempre ayudando a los demás.
Noah se sentó al lado de su novia, tomo las cartas y les quito el listón leyendo un poco de la primera carta.
–No puedo hacerlo – dijo Noah limitando sus lágrimas tratando de leer las cartas.
Lizzie tomó la carta y comenzó a leerla.

Querida Grace:
No te he olvidado, pienso en ti día y noche desde aquel momento en que nos conocimos, la verdad era que te había visto antes, pero no me atrevía a hablarte, no era tan valiente, ¿Cómo un chico como yo podría gustarle alguien como tú?
Esa tarde, te veías tan concentrada tomando fotografías que no pude resistir y me acerqué a ti, nunca antes había visto unos ojos como los tuyos, llenos de vida y fue ahí cuando lo supe, fue ahí donde me habías cautivado con la curva de tu sonrisa.
Quiero vivir a tu lado Grace… quiero envejecer contigo, que escuches mis chistes y te ríes de ellos aun sabiendo que fueron malos.
Ya es tarde, es más de media noche, pero quiero que sepas que continuaré escribiéndote durante mucho tiempo, hasta que nos volvamos a encontrar.
Siempre tuyo Eliot Fitbury Blackstone.

El amor fugaz de Eliot y Grace no sería olvidado, los siguientes años fueron difíciles para todos a su alrededor, Estefan y Vincent se mudaron y por fin Estefan había confesado al mundo entero su amor a Vincent sin temor a lo que pudieran decir de ellos.
Cassie logro entrar a una compañía de teatro done conoció al que sería el amor de su vida.
Los siguientes años Noah y Lizzie se graduaron y por fin Noah le propuso matrimonio teniendo así a una pequeña a quien llamaron Grace en honor a su hermana.
- ¡Grace! – gritó Lizzie – vamos cariño, no queremos llegar tarde con el abuelo.
-Ya voy mamá – contestó la pequeña – llevo mis juguetes favoritos, el vecino vendrá a jugar conmigo.
-De acuerdo, solo no los pierdas – contestó Lizzie subiéndola al auto.
- ¿Están listas? – preguntó Noah mirando a su hija.
La pequeña Grace le dedico una sonrisa a su papá, el resto del camino fue corto hasta llegar a la casa de los abuelos de la pequeña.
- ¿Dónde está la niña más hermosa? – gritó él abuelo William.
-Soy yo – gritó Grace bajando del auto.
El señor William la abrazo como si no hubiera un mañana, hasta que Grace se quejó y la tuvo que bajar.
-Voy a jugar – gritó Grace marchándose a la casa del vecino.
-Grace con cuidado – exclamó Lizzie.
El inicio del verano anunciaba que sería uno muy caluroso.
-Deberíamos ir a la cabaña, hace años que no vamos… y ya es tiempo – dijo la abuela Abigail.
- ¡mamá! –gritó Grace - ¿puede venir mi amigo a comer? – preguntó con inocencia.
-Claro cariño – respondió Lizzie.
Grace regreso a la entrada de la casa para traer a su amigo a la cocina, el pequeño tímidamente se acercó a la familia de la niña y les estrecho la mano para saludarlos.
-Mucho gusto pequeño ¿así que tú eres nuestro nuevo vecino? – preguntó el señor William.
El niño solo asintió.
- ¿Cuál es tú nombre? – preguntó Noah.
-Eliot, me llamo Eliot – respondió.
El silencio se apodero de toda la casa mientras Grace y Eliot salían a jugar, Noah tomo la mano de Lizzie y sonrieron entre sí.

                              FIN.

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