"I swear it was an accident"
🕸🕷🕸
¿ALGUNA VEZ SE han sentido abrumados por su apellido? Phoebe Stark lo sabía bien. Desde que tenía memoria, la gente siempre preguntaba por su padre, Tony Stark, y no por ella. Aunque amaba a Pepper como a una segunda madre, su verdadera mamá era Susan, quien ahora tenía novio. Tony, por su parte, estaba con Pepper. Ser la hija de Iron Man tenía sus ventajas: podía ver de cerca la tecnología más avanzada, conocer a los Vengadores y probar los trajes de su padre, aunque le quedaran grandes. Su mayor sueño era ser una vengadora, para ser reconocida por sus propios méritos y no solo por ser la hija de Tony Stark.
Phoebe Stark se encontraba, como muchas veces, atrapada en su propio mundo de pensamientos mientras el paisaje de la ciudad pasaba como un borrón al otro lado de la ventana. El zumbido de la música ochentera que su madre amaba tanto flotaba en el aire, envolviendo el auto en una atmósfera nostálgica. Pero para Phoebe, esa tarde no era nada del otro mundo; era solo una de esas visitas rutinarias a la casa de su padre, Tony Stark. Mientras seguía el ritmo de la música con los dedos sobre la ventana empañada, el coche finalmente se detuvo.
La voz de su madre la sacó de su ensoñación. —Phoebe, ya llegamos —repitió por tercera vez, con un tono de ligera exasperación.
La niña de 11 años parpadeó rápidamente, saliendo de su ensimismamiento. —¿Qué? —respondió, sacudiendo los pensamientos de su mente.
La mirada de su madre se suavizó al ver la confusión en los ojos azules de su hija. —Te hablé tres veces. Ya llegamos —dijo Susan con una sonrisa cansada.
Phoebe asintió, sintiéndose un poco tonta. —Lo siento, estaba... imaginando cosas.
—Lo sé, cielo. Solo recuerda llamarme si necesitas algo, ¿de acuerdo? —La voz de su madre, aunque serena, siempre tenía un matiz de preocupación. El tiempo compartido entre sus padres nunca había sido fácil, pero Phoebe sabía que ambos la amaban de formas diferentes.
—Okay, bye, mami. Te quiero. Baja, Bela. —El suave ladrido de su perrita Bela acompañó la despedida, como si la pequeña chihuahua entendiera la dinámica familiar.
Después de despedirse con un beso en la mejilla, Phoebe arrastró su maleta hasta la entrada, escuchando cómo el coche de su madre se alejaba. Entrar a la casa de su padre siempre era un pequeño ritual: el aroma a metal y aceite, mezclado con un toque de perfume caro, le recordaba quién era Tony Stark, no solo como un Avenger, sino como su papá.
—¿Papá? ¿Visión? —llamó, su voz rebotando en las paredes del pasillo iluminado.
El sistema de inteligencia artificial que Tony había creado respondió con su voz suave y precisa. —Hola, señorita Phoebe, bienvenida.
—Hola, Jarvis —dijo ella, esbozando una pequeña sonrisa. Aunque no fuera el Jarvis original, la IA siempre la hacía sentir como en casa.
—El señor Stark ha salido —informó el sistema, una respuesta que ya se había hecho habitual.
Phoebe suspiró levemente, pero su curiosidad pudo más. —¿Y Visión?
—Está con la señorita Wanda. La única persona en la casa es la señorita Potts.
Phoebe se dirigió a la cocina, donde el sonido de la loza y el aroma de una comida casera la recibieron. La figura elegante de Pepper Potts, con su cabello recogido y una sonrisa tranquila, movía los platos con precisión. Phoebe se detuvo un momento en el umbral, observando cómo Pepper vertía jugo de naranja en un vaso, ajena a la presencia de la niña.
