I. Secreto

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¿Matrimonio planeado?

Llegaban a ser un desastre, y el mío era un ejemplo de ellos después de cinco años, en los cuales debía dar todo de mí para continuar con esa apariencia, pero mi familia no se daba cuenta de ello.

—¿Irás a la cena de beneficencia?—preguntó mi hermana, Marlena, mientras veía las opciones de vestido que le presentaba una de sus diseñadoras.

—Sabes que tengo que ir aunque me niegue—le dije, tomando asiento en uno de los sofás que estaba enfrente de ella.

Ambas volteamos a ver en dirección a la puerta principal al oír que era azotada, y mi padre entraba con un sobre en manos caminando hacía mi dirección.

—¿Cuándo pensabas decirme?—preguntó dándome el sobre amarillo, por lo que sin decirle nada lo tomé y lo abrí, sin sorprenderme al ver las fotos en donde mi amado esposo entraba a un hotel en compañía de un hombre, del cual reconocí sin admirarlo por mucho tiempo.

—¿Tenía que decirte? Creí que únicamente te bastaba con que aparentara un feliz matrimonio—respondí con un poco de ironía, pasé mucho tiempo fingiendo una sonrisa y gestos amorosos hacia mi esposo cuando íbamos a eventos o a fiestas con nuestros amigos, pero seguía sin entender que actualmente había padres que creían en conservar los genes de otras familias con el mismo estatus, o aparentar que eran felices.

—No estoy para bromas, Margaret—mi hermana se acercó a mí y tomó el sobre para saber de qué estábamos hablando.

—Escucha, papá. Lo que ocurra detrás de mi matrimonio no debería de importarte, después de todo, lo único que necesitas es que finjamos ser felices en cada evento y eso haremos. Ese fue el acuerdo—le dije al levantarme del sofá, cerrando mi abrigo y tomando mi bolso para irme, no sin antes tomar el sobre que estaba en manos de Marlena, quien seguía sorprendida por lo que había visto.

Aún me sigue pareciendo irónico que ahora quiera preocuparse porque mi esposo me estaba engañando, pero años atrás lo que más le preocupaba por ocultar era que a los diecinueve años se enteraron de mi relación con una chica y no tuve de otra que admitir que era bisexual.

Lo que para ellos significaba una clara señal de que "Habían hecho algo mal", a lo cual no le veía ningún sentido y fue cuando decidieron aparentar que tenían una vida "normal".

Nota: Lo normal se vuelve aburrido.

Recuerdo cuando mi madre no le había gustado la propuesta de mi padre al hacer que su hija menor se casara con el hijo mayor de su mejor amigo, o también conocido como su socio, pero lo que ambos no sabía que ese hijo mayor era también bisexual, y al tener miedo de confesarle a su padre quien era realmente, prefería aparentar.

"Lugar de siempre"

-Mar.

Recorrer las calles de la ciudad no era mi cosa favorita, pero era divertido ver que cada persona se encontraba en su propio mundo, ignorando lo que sucedía con el resto, o incluso para evadir su mundo, usaban el celular como su distracción, sonriendo felices y emocionados al ver que las personas que seguían aparentaban ser otras y fingir que disfrutaban de una vida que quisieran haber tenido.

Bloqueé mi teléfono al ver que era la cuarta llamada que recibía de mi hermana, y era entendible, no todos los días te enteras que el esposo de tu hermana menor la está "engañando" con otra persona, y no con cualquier personas, sino que con un hombre. Para ella era algo sorpresivo y de alguna repulsiva, y no la culpaba, después de la crianza que nos había dado nuestro padre sobre que no estaba bien fijarse en personas de tu mismo sexo, ella se cerraba.

El Secreto De Un Matrimonio Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora