Toqué levemente la puerta de Kate, se escuchaba un poco de música en el fondo.
"Algunas cosas no habían cambiado" pensé y no pude evitar sonreír.
—Creí que me dejarías plantada—dijo cuando abrió la puerta.
Debía de admitir que se veía hermosa.
—Sólo fueron cinco minutos de retraso, el camino fue más largo de lo esperado—bromeé, consiguiendo que riera..
—Adelante—se hizo a un lado e ingresé a su departamento, en una esquina había unas cuantas telas y unos cuadros colgados en la pared.
—Recuerdo este—susurré sin dejar de verlo.
—Es uno de mis favoritos, me inspiraste a hacerlo—se colocó a mi lado y continué observando en silencio—Te iré a traer algo de tomar, ¿Vino?—asentí con la cabeza, ella se alejó y me quedé en la misma posición.
Era increíble en su trabajo, siempre lo fue.
Tenía el talento y ahora podía explotarlo para mostrarlo al mundo.
—¿Leíste mi carta?—preguntó extendiendo una copa hacia mí, colocándose a mi lado.
La miré de reojo y asentí.
—Lo hice, a los pocos días de haber llegado a París. Durante ocho años no tuve el valor de hacerlo, porque creía que era una manera de terminar lo que tuvimos—admití, con una mano empecé a jugar con la copa.
—Yo tampoco quería que terminara. Cuando coincidí con Marilyne, lo primero que hice fue preguntar por ti—se acercó a una de las sillas y tomó asiento, dejando la copa en una de las mesas que tenía al lado
—A pesar de que me casé, no pude olvidarte.
—¿Te casaste?—preguntó sorprendida y fruncía un poco su ceño.
—Lo hice, pero no por decisión mía—debía contárselo si realmente quería que las cosas fueran diferentes— Después de lo que pasó entre nosotras, mi padre consideró que debía salir con un hombre y organizó una cena para conocer a mi futuro marido, quien resultó ser hijo de uno de sus viejos amigos. Por supuesto, Marlena y mi madre apoyaron la idea, sobre todo Lena. Ella fue la primera en preguntar que cuándo sería la boda.
—No creí que ella fuera capaz de eso—susurró mirándome a los ojos.
—Como ya no formabas parte de mi vida, yo volvería a ser "normal", y creyó que con los planes de la boda volveríamos a ser las mismas—me senté junto a ella—Sebastián es un gran chico, aprendí a quererlo como un amigo. Desde el primer día que hablamos, ambos coincidimos ante la idea de que lo hacíamos por complacer a nuestros padres, y él me admitió que era bisexual—tomé un sorbo de vino—Digamos que acordamos en ser discretos, seguiríamos con el matrimonio, pero tendríamos la oportunidad de conocer a otras personas sin que las personas sospecharan.
—¿Cuánto tiempo llevas casada?—preguntó sin verme, y noté que su ánimo estaba decaído.
—Estuve casada por cinco años. Firmé el divorcio antes de venir, papá no tiene idea de que estoy aquí y que no pienso volver—respondí, en este momento no sabía cómo sentirme.
Habían tantas emociones juntas.
—Sé que no debería preguntar, pero no sale de mi mente. ¿Conociste a alguien durante ese tiempo?.
—Lo hice—reconocí—Hay una chica, su nombre es Natalia. Nos conocimos en uno de los eventos que organizó el padre de Sebastián, y tuvimos encuentros ocasionales, pero no quería tener nada serio, en cambio, ella se esmeraba porque tuviéramos una relación. Nat entendía que estaba casada y que por el momento no tenía la intención de divorciarme, lo que me sorprendió, fue que me dijera que no le importara. No nos vimos durante un año porque ella se tuvo que ir a una sesión de fotos a Suiza, hasta que en la última fiesta nos volvimos a encontrar y compartimos un momento.
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El Secreto De Un Matrimonio
Fiksi RemajaLG(B)T+ Margaret buscaba la manera de encontrar su felicidad con su primer amor: Katherine Peterson, pero su único impedimento era un matrimonio organizado por su padre, sin contar que su esposo sería quien la ayudaría a vivir su historia de amor. ...
