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En medio de la noche, tan solo di mi nombre Anhelo tu sabor, toda la noche hasta que llegue La preciada mañana.
Solo di mi nombre como si me necesitaras.
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Que los dioses protejan a la reina. - dijo en alto Valyrio Helena para que todos los presentes escucharan.
Visenya salió de la fortaleza con un porte firme, sobre su cabeza reposaba su corona, y sobre su cuerpo una armadura roja con negro, que tenía un dragón de tres cabezas como símbolo principal, y sin faltar su icónica capa que tenía bordados dos dragones y un lobo en honor a la casa de su esposo Cregan Stark además su espada de acero valyrio, esta fue un regalado de su amado esposo Aemond para la joven platinada por haberle dado hijos dignos de la dinastía Targeryan.
Rickon Stark se acercó a su adorada niña como solía llamarla pues aunque ella era su reina, aún así para él seguía siendo aquella jovencita de cabellos platinados y sonrisa dulce que conoció hace años en Desembarco, ahora ya no había rastro de dulzura o inocencia pues Visenya se había convertido en una mujer de 34 años, con un carácter inigualable, podía llegar a ser demasiado cruel con quienes la trataran de sabotear a ella o su familia, pero también era una reina justa y benevolente con su pueblo.
Mi adorada niña - dijo aquel enorme hombre mientras depositaba un cálido beso sobre la coronilla de esta.
Padre - contestó con una dulce voz aquella mujer, pues desde hace un par de años decidió darle el honor de ser llamado así por ella a su suegro quien ahora era indispensable en la vida de aquella platinada.
Quiero que te cuides muy bien, recuerda que el invierno pronto se acerca y quiero que regreses a salvo o yo mismo iré por ti aunque te traiga de regreso arrastrándote - amenazo este con burla.