Capítulo 17: Nunca te olvidare [Parte 1]

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"No importa cuanto intentes olvidarlo, hay vidas que están destinadas a estar juntas. No intentes olvidar, sólo intenta recordar."

. . .

Habían pasado los días, con ellos las semanas y eventualmente los meses; y aún no podía creer lo mucho que había cambiado todo de un momento a otro. Desde ése día no volvió a saber nada de ella, al igual que el resto de los chicos. Todos se preguntaban qué había sucedido, pero nadie lo sabía. Habían distintas versiones e hipótesis pero ninguna era concreta o segura.

Tres meses, desde que Ciara tocó a su puerta. Y sin poder evitarlo su corazón daba vuelcos, no sabía por qué, pero sentía una opresión en el pecho que nunca había sentido antes.

«¿Habrá dejado de sentir algo por mí?», se preguntaba.

«¿Estará con alguien más?» Ante ese último pensamiento su sangre comenzó a hervir.

No podía imaginarse que esos mismos labios que él había besado ahora pertenecieran a otra persona, que ese mismo cuerpo que él había acariciado y guardado en su memoria, estuviera en brazos de otro hombre. No quería aceptarlo, era muy posible que eso hubiera sucedido pero le costaba siquiera pensar en asimilarlo.

Tres meses infernales en los que no había sabido nada de ella, y cuando lo supo, quizo creer que todo eso no era más que una mentira.

No podía más con esa incertidumbre, así que como muchas otras veces se decidió a ir por respuestas. Pocas veces había estado en la casa de Ciara, pero sabía que la única que podría decirle algo era ella, además de que Julie no tendría a donde más ir que con ella. Asi que se dirigió allá en su auto.

No era la primera vez que lo intentaba, antes había ido pero no había recibido respuesta alguna del otro lado de la puerta, no contestaban llamadas y no las había vuelto a ver. Prácticamente habían desaparecido del mapa.

Una vez que llegó a su casa tocó firmemente la puerta, debía de verse terrible porque no había reparado en su apariencia en esos meses, se había dejado llevar por la soledad y no salía de su apartamento. Sólo era una sombra de lo que había sido. Cualquiera que lo conociera de antes y lo viera en ese momento no lo reconocería.

Para su sorpresa, sucedió lo que había estado esperando desde hace tanto tiempo. Se abrió la puerta luego del primer toque y lo que vio no se lo esperaba. Del otro lado de ésta, se encontraba Ciara. Tenía los ojos rojos como sí hubiera estado llorando y una expresión de cansancio en el rostro; no estaba peor que él, pero si se preocupo.

¿Qué estaba pasando?

Algo estaba mal ahí. Pero no sabía qué, aunque no se daría por vencido. Obtendría respuestas.

—Ciara, ésta vez no me iré de aquí hasta que me digas dónde está Julie, quiero sab...

—Elliot... —lo interrumpió con la voz quebrada—. J-Julie... E-Ella... Se e-está muriendo. —Completó apenas, mientras que varías lágrimas se derramaban por sus mejillas.

—"¿M-Muriendo?" —pensó sin poder creérselo.

«¿Es una broma cierto?», se intentaba convencer. Una de muy mal gusto. Estaba esperando que alguien saliera detrás de ella y le gritara: "¡Caíste!"... pero eso nunca sucedió.

Sintió sus piernas tambalearse débilmente y como sí hubieran dejado de responder a las órdenes de su cerebro, su cuerpo de deslizó lentamente por la pared contraria a la puerta. Sentía los ojos húmedos y sus manos temblar sin control alguno.

—¿C-Co... C-Cómo? —Logró pronunciar. Las palabras se perdían en su garganta y no lograba organizar sus pensamientos correctamente.

—Ella s-se había c-comenzado a sentir m-mal... —Respiro profundo tratando de calmarse para poder continuar, sin lograrlo del todo—. Y l-le dije q-que se f-fuera al m-médico. —Explicaba con la voz entrecortada por el llanto.

» El doctor... L-le dijo que tenía u-una enfermedad d-del corazón q-que... no tenía cura.

Luego de ello, entró en shock. No podía creer lo que sus oídos acababan de escuchar.

«No, esto no puede ser posible. Es mentira, ¡Es mentira!»

Pero él sabía que no era así, las lágrimas de Ciara se lo decían. Y aunque trataba muy en vano de auto-convencerse de la realidad, no podía. Porque dolía, dolía recordar que un instante piensas que tienes el resto de tu vida junto a alguien, para darte cuenta... de que no es así.

No sabía cómo pero a duras apenas había logrado preguntar en qué hospital estaba internada. Y entre sollozos le respondió que el Hospital General. Después de eso sólo quería pensar que todo era mentira.

Salió del edificio en donde vivía Ciara y llamó a Neil.

No tenía la suficiente lucidez mental para conducir, estaba en shock. De pronto comenzaba a confundir cuál era la izquierda y cuál la derecha. A los pocos minutos su rubio amigo llegó y él sólo le dijo que conduciera al Hospital General.

Preocupado le preguntó sí le dolía algo ó estaba enfermo. Y él se rió sin ganas irónicamente. ¿Qué le doliera el corazón contaba?

No, claro que no. Porque aunque el que quisiera estar en el lugar de ella era él, no era así. Era Julie. Y lo único que no podía sacar de su cabeza era que la perdería.

—S-Se está m-muriendo, Neil —respondió con la voz entrecortada. Y las lágrimas que había estado reteniendo pronto no tardarían en salir de sus ojos. Aunque no las dejó salir, no ahora. No en ese momento.

Al parecer Neil entendió perfectamente a quién se refería él, porque sus manos se tambalearon débilmente alrededor del volante. Le había afectado, pero en el fondo no tanto como a Elliot; las manos del ojiazul temblaban mientras conducía y batía sus párpados constantemente para evitar que estos se aguarán más de lo debido y no pudiera ver el camino.

En pocos minutos ambos habían llegado al hospital y al entrar Elliot no podía evitar cuestionarse sí sería capaz de verla. No quería derrumbarse, no más de lo que lo había hecho esas ultimas semanas. Ahora era diferente, el sentimiento era mucho peor y no tenía las fuerzas para ordenarle a sus piernas avanzar.

Quería sentir que ella aún estaba ahí, su Julie... Y aunque las ganas de salir huyendo eran muchas, quería estar junto a ella. Ver una vez más esos hermosos orbes que lo hipnotizaban cada vez que la veía.

Se armó de valor para enfrentar ese sentimiento de rompimiento que le hacia desmoronarse y se acercó a preguntar por la información correspondiente para saber en dónde se encontraba.

Neil decidió esperarle allí, en la sala de espera. Quería darle su tiempo con ella y de paso hacerse él mismo a la idea de que su mejor amiga estaba entre la vida y la muerte en ese mismo momento. Lo cual Elliot agradeció, necesitaba dar ese paso él solo.

Se dirigió a paso lento y tembloroso a donde se suponía que debía estar su habitación, guiándose a través de esos largos pasillos y paredes blancas que le daban una sensación aún más deprimente.

¿Estaba listo para verla y aceptar lo que pasaría?

No. No lo estaba, pero sólo sabía que quería estar ahí con ella y darle todo su apoyo y amor incondicional.

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Dedicado a

AmnesiaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora