AVISO: Le cortan el ala a alguien, sangre (?)
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Como una criatura herida, miserable y en agonía; es que esas alas esplendorosas un día, se retorcieron contra el cruel agarre del guardia que tenía el deber de arrancarlas.
Xie Lian no podía evitarlo, incluso si aquellas alas eran suyas, las mismas todavía tenían nervios propios que actuaban por sí mismas ante la amenaza.
Tras esquivar otro golpe, el guardia llamó. —Taizi Dianxia, no haga esto más difícil.
¿Taizi Dianxia? ¿Todavía iban a llamarlo así? ¿En este momento? Si bien era lo correcto, en ese instante aquello se sentía humillante. —Ah, lo siento por las molestias.
Mu Qing a su lado gruño en silencio. Xie Lian no le prestó atención.
El guardia, fastidiado, pero incomodo por su tarea, llamó a un colega para ayudarlo. —Oye tú, sujétalo bien. Todavía tengo que hacer los cortes.
¿Cómo había llegado a esta situación? ¿él? ¿Su magnificencia Taizi Dianxia? ¿El hijo amado de los cielos, el favorito del mundo, el que ascendió a los diecisiete? ¿El que fue reconocido por su gracia y fuerza? ¿El que poseía los ocho mil templos?
¿Cómo?
—Eh, ya se dejó agarrar. Apúrate y átalo con el cable vinculante.
Alas.
Algo innecesario para los dioses, pero llamativo y bonito, al punto de volverse un capricho.
—¿Ya tomo la medicina que nos brindo el Emperador Celestial?
Xie Lian no había pensado en seguir la corriente, pero luego de recibir el consejo del Emperador Celestial, se dijo a sí mismo que no estaba mal experimentar y se dejo crecer un par.
—Sí, desde que Taizi Dianxia ingreso se la ha tomado.
Por supuesto, Xie Lian no planeaba ser sencillo, pero tampoco opulento. Fue necesario que el Emperador Celestial lo guiara para comprometerse con unas alas realmente bellas.
Fuertes, esplendorosas, llenas de plumas tan largas y finas que un conjunto de ellas haría la mejor almohada del mundo. Un solo toque ya era comparable a la caricia de una nube.
Un par de alas realmente hermosas, ahora atadas como un pollo para el matadero.
—Bien, eso bajará el dolor —dijo el guardia, midiendo un cuchillo cuyo brillo resplandeció en el filo.
Iban a cortárselas.
Las alas se agitaron en su agarre una vez, pero las sogas impidieron que aquellas se extendieran. No por ello hizo menos alboroto.
—¡Taizi Dianxia!
Los dioses por encima de ellos hablaron. —¿Cuánto tiempo llevamos aquí? Y sigue haciendo problema...
Un Pei Ming de alas ágiles comentó, alzando una ceja. —Bueno, no puedes esperar que algo como esto sea bien recibido para cualquiera.
—Aiya, pero fue ese muchachito quién se dejó crecer alas tan grandes, si iba a ser desterrado, ¿por qué se dejó eso?
Pei Ming negó, indispuesto a responder. Miró con lástima la situación de abajo.
Llegó el primer corte, justo en la base. Fue decisivo y profundo, directo en la carne, con toda la intención de llegar al hueso que los unía.
La sangre no tardó en brotar.
Xie Lian se estremeció, apoyó su cabeza en el reposador que muy amablemente habían dejado para él.
Llegó el segundo corte, la sangre seguía brotando, abundante, se volvía abundante y preciosa al ver cómo brillaba con la luz del cielo. Gotas mancharon el blanco piso marcando un desconcertante contraste.
El cuchillo usado también estaba bañado en rojo sangre a medida que se hicieron más cortes.
Cortes, cortes, cortes, ¡cuántos no se hizo en ese castigo por ir en contra los cielos! ¡por desobedecer su voluntad y ser arrogante al clamar superioridad!
En un punto uno creyó que el cuchillo pelaba la carne unida al hueso.
El condenado no había emitido algún ruido, pero su boca sangraba; ¡se había mordido la lengua a fin de no quejarse! Su pecho subía y bajaba en movimientos agitados, tensos, herido por las acciones hacia aquella parte de sí mismo que se permitió una vez querer.
Aquella ala se había estremecido y agitado ante el primer corte, luego peleo con vigor a medida que más cortes llegaban.
Pero cuando la sala oyó aquel estremecedor CRACK, el ala dejó de moverse.
Tuvo pequeñas sacudidas cuando los ligamentos del hueso fueron separados.
Tuvo un considerado retumbar cuando el guardia dejó el alar caer. Algunas plumas volaron en el aire.
El cuerpo de aquella persona bajo juicio temblaba incontrolablemente, su ala restante encogida como un animal herido. Sus dientes apretados pintados con sangre, tal sangre se mezclaba con las lágrimas acumuladas en aquel reposador de tela, manchando sin retorno los hermosos bordados de este.
El guardia creyó escuchar un gemido.
No dijo nada.
Solo se levanto a cortar la otra ala.
Mientras tal suceso sucedía, por encima de ellos, por encima de los dioses, estaba la cabeza de los cielos.
El Emperador Celestial vio todo en silencio y nadie de los dioses se atrevió a levantar la cabeza para analizar la expresión.
¿Cómo podrían?
¿No había sido Taizi Dianxia su dios más querido? ¿Su favorito más allá de toda regla? ¿Al que guio cariñosamente e incluso le hizo regalos extravagantes? ¿Al que incluso, ahora mismo, todavía beneficiaba a Taizi Dianxia otorgándole una medicina para mitigar los dolores?
¿Cuán triste no podía estar?
Jun Wu suspiró. —Pobre Xian Le, solo espero que, en un futuro, aprenda su lección.
La segunda ala cayó al suelo con el mismo estruendo.
La voz de un anunciador se emitió a través del silencio de la sala. —¡EN VISTA DE QUE EL PRIMER CASTIGO POR DESOBEDER LAS NORMAS DE LOS CIELOS Y BAJAR SIN AUTORIZACIÓN HA SIDO EMITIDO, AHORA CORRESPONDE EL SEGUNDO CASTIGO!
La persona condenada no escuchaba bien, temblaba y sentía que la vida se le escapaba de las manos, incluso si estás estaban atadas.
No levanto la cabeza una sola vez, a pesar del alivio que significaría limpiarse de su desastre de agonía y dolor: Dos alas tiradas en el piso, una espalda sangrante a más no poder.
Miserable, miserable hasta la muerte. Un reflejo fantasma de estirar las alas ahora era inútil.
La voz del anunciador resonó de fondo sin registrarse en su cabeza. —TAIZI DIANXIA DEL REINO DE XIANLE, ES CONDENADO A DEJAR LA DIVINIDAD Y DESCENDER AL REINO MORTAL EN CALIDAD DE DESTERRADO. LUEGO DE UN TIEMPO DE DESCANSO, SE LE EMITIRÁ UN GRILLETE MALDITO QUE REGISTRARÁ TAL ESTADO. ESTE SEGUNDO CASTIGO, ¡HA SIDO EMITIDO!
Un golpe resonó en la sala, la condena ha sido emitida.
Su Taizi Dianxia de Xian Le, el príncipe Xie Lian, ha sido desterrado.
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Fecha de creación: xx/xx/2022
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Buenas noches, querido. (Colección de OS TGCF)
FanficNo hay razones para el título. Tal vez en un futuro lo haya, no lo sé. Puedes tomar esto como mi carpeta de borradores de ideas, tramas o OS sin suficiente edición con temática de TGCF. Tengo bastantes sueltas, solo es cosa de buscarlas o terminarla...
