—Disculpe, ¿parientes del Señor Xie?
Pregunto la enfermera al salir del cuarto.
Hua Cheng se levantó de inmediato, sus hijos lo siguieron por detrás.
—Soy su esposo, ¿él está bien? —preguntó Hua Cheng.
La enfermera sonrió. —¡Perfectamente!
La joven BanYue soltó un suspiro llenó de alivio. Hua Cheng volteó a ver a su hija y alborotó su cabello, consciente de lo preocupada que había estado todo este tiempo. El pequeño Xie Bi fue menos reservado y abrazo la cadera de su hermana mayor.
—Papá está bien —afirmó, pero parecía que se lo decía a sí mismo.
BanYue tomó a Xie Bi por los hombros. La enfermera habló.
—El señor Xie está muy bien, no hubo complicaciones mayores. Fue trasladado a otra sala para recibir visitas —la enfermera rio suavemente —. Está profundamente dormido, ¿no sé si quieran verlo?
—Por supuesto —respondió la familia al unísono.
++++
Xie Bi era un niño persistente, y paciente. Cuando se trataba de su padre, Xie Bi podía ser tan paciente cómo para sentarse frente al horno de la casa y esperar en silencio que el queque estuviera listo. Sería tan persistente que no permitiría que ningún juguete lo tentará o sin importar cuántas veces fuera arrastrado fuera de la cocina, él regresaría para ver el queque horneándose.
Sin embargo... todavía era un niño de 5 años.
El lápiz que se deslizaba y formaba una cadena de números y operaciones se detuvo cuando Xie Banyue miró a un costado y vio a su hermano dormido sobre la silla a un lado de la cama de su padre.
La joven de 15 años volteó al otro extremo de la habitación, donde Hua Cheng gastaba su cabeza en el portátil. Trabajo, intuyó BanYue. Le tomó unos segundos para abrir la boca.
—Papá, Bi-er se durmió.
Hua Cheng levantó la mirada y miró a su hijo menor. Dejó el portátil a un lado y se acercó a Xie Bi. Con BanYue observando todo.
Xie Bi seguía sentado en la silla, pero se había inclinado hasta que la mitad de su cuerpo ocupó la cama y sus pequeñas manos habían tomado el brazo de Xie Lian, quién seguía profundamente dormido a pesar de las horas.
La posición del niño pequeño podía ser incómoda. Hua Cheng le quitó los zapatos y lo movió para que estuviera entre los brazos de su padre. Arropó a ambos.
Padre e hija vieron a los dos dormidos y abrazados, el movimiento lento de sus pechos era uniforme y conjunto. Hua Cheng sonrió, acarició la mejilla de cada uno.
A un lado, BanYue de repente dijo. —Tengo hambre.
Hua Cheng miró a su hija. —¿Qué quieres comer?
La niña se encogió de hombros. —¿Alguna sopa? No tengo ánimos para masticar mucho.
Hua Cheng asintió. Se acercó a su espacio para guardar el trabajo, cerrar la laptop y recoger una billetera. —Voy al restaurante, ¿quieres acompañarme?
BanYue asintió con entusiasmo, cerró su libro de un manotazo y se estiró sobre la silla. Alcanzó rápidamente a su padre cuando este abandono la habitación.
—¿Cuándo crees que despierte? —preguntó Banyue.
—Con suerte está noche.
—Entonces habrá que comprar algo ligero para la noche.
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Buenas noches, querido. (Colección de OS TGCF)
Fiksi PenggemarNo hay razones para el título. Tal vez en un futuro lo haya, no lo sé. Puedes tomar esto como mi carpeta de borradores de ideas, tramas o OS sin suficiente edición con temática de TGCF. Tengo bastantes sueltas, solo es cosa de buscarlas o terminarla...
