Capítulo IX. Encuentros inesperados.
POV: Dominick
No podía negar que me atormentaban escenarios cada vez más horribles e imaginarios sobre lo que le estaría pasando a Maddie. Algo en mi interior me impedía dejar de lado esa situación, y no era solo el hecho de que su maldito esposo fuera un desgraciado.
Había tratado de llamarla sin éxito y decidí no hacerlo tan seguido. Cada vez que llamaba, solo respondía Marcus y colgaba. Estaba convencido de que no era ella.
Me levanté de la cama de un salto, quitándome de encima el cuerpo de la chica con la que había tenido sexo anoche. Porque sí, era la única forma en la que conseguía aliviar un poco la tensión que me generaba todo lo relacionado con Maddison. Es decir, soy atractivo, simpático y adinerado. Claro, muy pocas personas se niegan a una oferta así. Lo había aprendido hace tiempo y era uno de mis mejores recursos para seducir mujeres, aunque con Maddie no había surtido efecto.
He estado trabajando en mis proyectos durante estos días, ya que pronto planeo mudarme a otro lugar donde no tenga ataduras. Mi objetivo es cambiar de ambiente y distanciarme de los asuntos de mi difunto padre para seguir mi propia pasión. Creo que es lo más acertado, pues los negocios de mi padre están en auge, mientras que los míos son pequeñas iniciativas que quiero fusionar para crear algo único. La apertura de este centro de convenciones me brindará la oportunidad de conocer a grandes empresarios de la ciudad, de los cuales quiero aprender, establecer alianzas y encontrar un socio comercial con la experiencia que necesito para impulsar mi carrera independiente. Aunque no me falta dinero ni negocios que atender, siento que es algo que debo hacer por mí mismo, esforzándome al máximo para alcanzar el nivel de excelencia que siempre he anhelado.
Mi vida sentimental y amorosa está en segundo plano, la verdad es que Maddie es solo un capricho, no quiero reconocer que me enamoré de ella desde el principio porque sería demasiado, parecería que un adolescente se ha apoderado de mí para decir algo así. Sé la situación, ella está casada, sé que no ama a ese hombre, pero fue la decisión que le pareció sensata al principio. Por mucho que deteste a ese maldito, tengo que admitir que ella lo mira de una forma que me hace desear tener a alguien que me admire así, aunque bueno, no soy muy bueno leyendo expresiones faciales, podría ser eso, o que realmente le tenga mucho respeto y miedo, pero para mí la segunda opción es poco probable.
Marcus tenía fama de ser un tipo duro, y se rumoreaba que todos sus negocios ocultaban actividades ilícitas, como mafias, drogas, tráfico de personas, un mundo que me costaba creer pero que no podía descartar. Me acerqué a él porque lo admiraba desde fuera como un modelo a seguir, pero al conocer a Maddie, su esposa, y ver cómo la trataba, sentía ganas de matarlo cuatro veces por segundo.
Esa noche en la fiesta a la que asistimos, Maddie había bebido demasiado y yo no era tonto, veía cómo él le pasaba las copas cada poco tiempo, sin entender su propósito, pero estuve a punto de golpearle cuando intentó insultarme porque su preciosa mujer se había desmayado en mi pecho. Por suerte me dio las gracias por haberla cuidado mientras él volvía y luego de eso los perdí de vista.
Eran una pareja muy extraña y peculiar. La diferencia de edad era evidente, los dos eran atractivos, tenía que reconocerlo, pero no eran de esas personas que ves y piensas que tendrían una relación por la afinidad de sus caracteres, ellos parecían más bien opuestos que de algún modo estaban juntos pero todo a su alrededor era caos. Maddie era como una osita pequeña, no solo por su baja estatura, era muy tierna y dulce, aunque su cara de mal humor mostrara lo contrario, más allá de ser físicamente hermosa, su aura entera me llenaba de una sensación extraña, quería protegerla, se veía tan bella e indefensa que mi instinto solo quería eso, amarla y hacerla sentir feliz.
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Atormentadas decisiones
RomantikA veces cuando él amor se acaba, la pasión es reemplazada por odio, rencor y las cosas se pueden tornar un poco violentas si no se actúa en él momento. Hay momentos en la vida en los que tienes que disfrutar, sin embargo, no sabemos las consecuencia...
