¿Que es 𝐄𝐒𝐓𝐎?

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Punto de vista: Shuichi Saihara

Vi que tenía la cara sangrando y el cuerpo absolutamente lleno de golpes y heridas. Por suerte todavía no comenzaba la clase asi que fui a buscar maestros para pedir ayuda, pero todos los profesores se negaron ya que el padre de kaito tenía autoridad en la escuela, rápidamente cargando me lo llevé a mi casa a curarle las heridas, por suerte mi padre estaba trabajando y no se encontraba en casa ya que salió de la ciudad. Desafortunadamente acá es un pueblo, no hay tantos hospitales, los únicos que había estaban lejos y la asistencia médica era fatal. Después de un largo rato de curar sus heridas, lo acosté en el sofá para que descansara.

- K: ¡¿En dónde estoy?! -dijo confundido-

- S: Tranquilo, estas en mi casa. -le conteste-

- K: ¿Qué paso? -me dijo apenado-: Lo siento por hacerte pasar esto... Me tengo que ir...

- S: Kaito te golpeo, de echo te quiero preguntar sobre que paso con él, porque te pregunto algo de un dinero y la razón por la que te golpeo. Claro si no te incomoda -le dije seriamente-...

Vi su cara tan triste intentando explicarme lo sucedido, pero no le salían las palabras para hacerlo. Lo consolé y le di un abrazo diciéndole que estaría bien aquí.

Me encanto ver su cara tan pasiva, tan sumisa cuando lloraba... Sentí una pequeña erección no podía evitarlo me encantaba...

Pero no podía desconcentrarme, dirigí la mirada hacia el de destellantes ojos morados esperando su aceptación para que le indicara donde pasaría la noche, vi que su lenguaje corporal hablaba por si solo asi que lo tome de la mano.

- S: Ven, tengo una habitación disponible para que puedas dormir. -le sonreí-

- K: M-muchas gracias... -me correspondió apenado-

- S: No hay nada que agradecer - reí nervioso-

Después de una corta caminata, nos adentramos a la habitación. Su sonrisa me hizo bien al alma estaba demasiado feliz y eso me entusiasmaba...

- S: ¿T-te gusta?... -desvié la mirada-

- K: ¡Por supuesto! -me contesto alegremente-

La habitación estaba algo deteriorada, no se usa demasiado y no se le da mantenimiento seguido ya que nunca fue utilizada en sí, me tomo de sorpresa aquella su reacción que tuvo. Este cuarto estaba destinado para un familiar, prefiero no hablar de ESO...

Me tomo de las manos y me agradeció por lo que estaba haciendo por el ese pequeño gesto me alegro.

Sus manos estaban tan suaves y cálidas, sentía una corriente de felicidad recorriendo cada parte de mi cuerpo.

Intente ignorar ese sentimiento, no podía sentir algo así con alguien que acabo de conocer... Así que me despedí y cerré a la puerta lentamente, me fui a mi habitación directamente y me acosté con mi peluche favorito mientras miraba a mi techo, me preguntaba.

- S: Como estará ella...

...

Cortadas echas por amor.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora