La Marieta

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Marieta, no seas coqueta
Porque los hombres son muy malos
Prometen muchos regalos
Y lo que dan son puros palos

Durante las más de 3 décadas que duró el gobierno del dictador Porfirio Díaz, se hicieron importantes avances tecnológicos: la construcción de un ferrocarril que conectaba varios estados de la república; la instalación de alumbrado y alcantarillado públicos y la creación de lugares para el entretenimiento, por mencionar algunos


Su mamá le dijo a Marieta
Deja ya la pretención, déjate crecer el pelo y el vestido tan rabón
Porque la mujer que tiene,el vestido tan cortito
Cuando llega así a agacharse, se le mira muy bonito


Sin embargo, todo tiene un precio que se debe pagar, y en el caso del porfiriato, el precio fue una desigualdad social horriblemente marcada; la sobreexplotación de los trabajadores y, sobretodo, el estallido de una lucha de clases masiva


Marieta no seas coqueta
Porque los hombres son muy malos
Prometen muchos regalos
Y lo que dan son puros palos


En las posiciones altas del ejército se les metió la idea de acabar a cualquier costo con los revoltosos que amenazaban la paz y la armonía de la buena gente, mientras que los estratos más bajos de la sociedad veían la lucha armada como una esperanza para mejorar sus vidas


La Marieta fue a un mandado
Que su mamá le encargó
Pero estando en ese mercado
A su novio se encontró


Tanto jóvenes, adultos, hombres y mujeres fueron participes en esta cruel y sangrienta etapa de la historia mexicana

Cuando regreso a su casa
Su mamita le pegó
Porque un quinto del mandado
En la calle lo perdió

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En el silencio de una noche otoñal, saliendo de un hermoso edificio, un caballo galopaba con desesperación, mientras su jinete miraba con recelo a todos lados para cerciorarse de no alertar a nadie sobre su escape

El caballo atravesó los amplios jardines de aquel recinto, saltando de vez en cuando sobre arbustos, que desprendían lo poco que quedaba de sus flores a su paso

Al aproximarse a las rejas que protegían el lugar, su jinete saco, de entre toda su ropa oscura, un arma del mismo color, alzó su brazo y con un gran estruendo accionó el arma

La reja cedió con los disparos, y el sonido alertó a los habitantes que hasta hace un momento estaban dormidos en el interior

El sonido de pasos apresurados rompió con totalidad la calma de la noche, pero a pesar de todo, para cuando los demás habían llegado a dónde estaba la reja, el jinete, junto a su caballo mulato se habían desvanecido por completo en la espesura de la noche

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A la pobre de Marieta
Se le quemó el delantal
Y si no lo apaga pronto
La quemada que se da


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Las luces del alba entraban por la ventana de la habitación, iluminando todo lo que alcanzaban sus rayos; ella abrió los ojos con lentitud y los volvió a cerrar de golpe para volver a conciliar el sueño

Al poco tiempo, su madre entró en la habitación, haciéndola dar un brinco en su cama

- Levántate ya de la cama y ve a darte un baño chamaca, rápido

- ¿Por qué tengo que hacer esto?

- Sabes perfectamente que es por tu seguridad, y ándale, que se nos hace tarde

A regañadientes, Gabriela se dió un baño, se puso un vestido lila con mangas largas que le llegaba casi hasta el piso, desenredo su cabello y cuando estuvo seco, lo amarro en una trenza

Cuando terminó, hizo su maleta con solo lo estrictamente necesario: varias mudas de ropa, algunos zapatos, su cepillo y un lazo para su cabello

Fue a la cocina con su maleta lista, y tomo su desayuno, una taza de café caliente, un par de huevos estrellados y una porción de arroz, luego fue al fregadero y lavo sus platos

Salió de su casa, junto con su madre, y ambas empezaron una larga y silenciosa caminata hacia el Convento de Santa Cecilia

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La Marieta fue a los toros
Su mamá no lo sabía
Porque andaba de coqueta
Con los de caballería

Marieta, no seas coqueta
Porque los hombres son muy malos
Prometen muchos regalos
Y lo que dan son puros palos

El canto de la Adelita Donde viven las historias. Descúbrelo ahora