Capítulo #1

22 1 0
                                        

Los hermanos Kagamine llevaban tiempo paseando entre la ciudad viendo todas las tiendas, buscando un lugar nuevo donde comprar dulces o simplemente algo de comer antes de irse a casa, Rin Kagamine gracias a la emoción se iba adelantando a Len Kagamine buscando una tienda a la cual entrar.

-Rin, no vayas tan adelante, no quiero perderte de mí vista ¡No me dejes atrás!... ¿¡Me escuchaste!? -dijo el rubio mientras se iba acercando a su hermana a paso lento.

Su hermana Rin ni siquiera lo escuchó a tal punto que Len perdió de vista a su hermanita, por lo qué solo se concentró en encontrar una tienda donde comprar unos dulces para él y su hermana menor.

[★] Horas después, Rin entró a otra tienda.

Luego de un par de horas, finalmente Len decidió entrar a una tienda nueva que vió mientras caminaba. Estaba empezando a ver los dulces que habían en aquel lugar con una sonrisa, eran dulces nuevos para el ¿Tal vez eran de otra región o país? No sabía que era lo que tenían, pero su sabor era algo que le llamaba demasiado la atención, en especial porque no parecían ser muy comunes en el lugar.

-¿Que dulces desea, joven? -preguntó una voz un tanto ronca al oído de Len.

Len Kagamine se dió la vuelta algo asustado al sentir el aliento caliente de alguien en su oreja, detrás de el había un hombre alto de cabello azul oscuro y ojos azules con un brillo algo llamativo. Len se había asustado un poco al verlo, hasta bajar la mirada y notar que aquel hombre llevaba un uniforme con el nombre de la tienda, Len suspiro aliviado al notar que solo era un empleado de aquella tienda en la que estaba.

-Perdone mi reacción, es solo que... Crei que iba a hacer algo más -Len dijo nervioso mientras sonreía y reía un poco para luego seguir viendo los dulces.

-No se preocupe, pequeño, fue mi culpa por acercarme tanto sin avisar. -dijo el hombre mientras hacía una pequeña sonrisa. -¿Ya sabe que es lo que quiere, joven? -Volvió a hablar el hombre mientras no quitaba la mirada de Len.

-Uhm... ¿Podría recomendarme algo usted? No conozco mucho de los dulces que vende, no quiero elegir uno que me decepcione. " -

-Hay unos en especial que la gente suele comprar bastante. -mencionó el hombre mientras se acercaba al mostrador para sacar una caja con dulces, abriendola cuidadosamente y dejando ver una masa redonda con azúcar encima de esta. -Sé que se ven simples, pero están rellenas de cremas de distintos sabores cada uno. -

Len vió los dulces con una sonrisa y un brillo en sus ojos, con solo escuchar que traían cremas de distintos sabores su curiosidad aumentó, haciendo que se decidiera por comprarlos casi al instante.

-¿Cuánto vale la caja de dulces? -Dijo Len algo emocionado mientras sacaba de su bolsillo una billetera que tenía diseños relacionados a las estrellas.

El hombre sonrió mientras veía a Len con una sonrisa amigable, negó con la cabeza y solo le dio la caja.

-Ten, la casa paga, es para que lo pruebes y si quieres, vuelvas. En la caja esta el número de la tienda y donde encontrarnos. -mencionó el hombre mientras veía a Len a los ojos.

Len bastante emocionado y alegré le agradeció a aquel hombre haciendo una pequeña reverencia y tomando la caja en sus manos -¡Estoy seguro de que a Rin le gustarán! Muchas gracias. -fue lo último que dijo Len antes de salír de la tienda bastante feliz y satisfecho con su compra, desde los vidrios de la tienda se podía ver como una joven de cabello rubio iba corriendo con Len y se lanzaba para abrazarlo, teniendo cuidado con la caja, algo que hizo que el hombre de cabello azul oscuro dentro de la tienda soltara una risa.

-Cada vez los chicos se vuelven más lindos... -sonrió de una manera pícara el hombre mientras su mirada se centraba en Len. No sabía que era lo que había en aquél adolescente que lo hacía desearlo tanto... Llevaba ya tiempo soltero y tener alguna compañía no haría daño. El hombre salió de la tienda para poder ver como los hermanos Kagamine se iban del lugar.

El hombre además de dejar el número de la tienda en la caja había dejado una nota que decía "Nos veremos luego, pequeño." para Len al creer que solo serían dulces para el, se quedó en silencio mientras empezaba a seguir a los hermanos cuidadosamente y sin hacer ruido para que no notaran su presencia, veía como se comían los dulces sin esperar a llegar a casa.

En el momento que terminaron sonrió al creer que Len vería la nota, Len simplemente tiró la caja a la basura haciendo que el hombre dejara de seguirlos y frunciera el ceño con rabia. No era culpa del adolescente, aun así en el fondo deseaba que hubiera visto la nota para no tener que hacer algo más.

-Ya verás niño malcriado. -dijo el hombre para luego volver a la tienda que al instante que entró la cerró por completo.

Mí gran dolorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora