Capítulo #7

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-Tranquilo cariño..no te haré nada más que esto- El hombre seguía besando el cuello del menor mientras empezaba a acariciar sus piernas y trasero apretando un poco sus glúteos.

-P-porfavor para..ni siquiera sabes como me llamo para que me hagas esto- déjame porfavor- El menor ya no tenia excusas para alejar al hombre mientras sentía los besos en su cuello solo haciéndolo sentirse nervioso gracias a ser un punto sensible para él.

-¿Bromeas? Obvio que sé tu nombre..sé todo sobre ti~ y tu..tu deberías saber también sobre mi- El hombre daba besos más cariñosos en el cuello del menor tratando de calmarlo al menos un poco y aveces lo lamia un poco por no poder aguantar querer escucharlo jadear. -Es una lástima que solo yo sea quien lo admita..~-

-¿De que hablas? ¡ni siquiera sé tu nombre! Eres un acosador solamente..- El menor ya estaba tembloroso por los besos en su cuello y las lamidas haciéndolo jadear un poco aunque agarraba el cabello del hombre con firmeza para tratar de alejarlo un poco al menos.

-¿No lo recuerdas? Oh..es cierto..no viste mi nota cuando compraste en la tienda..- El hombre sonrió mientras apretaba los glúteos de Len y mordía un poco su hombro. -Si hubieras leído mi nota te hubieras salvado de que tenga que hacer esto..pudimos tener algo bueno en vez de esto- Aunque el hombre luciera como alguien malo para Len el en realidad quería tenerlo en su cama ese día o al menos una cita ya que su cuerpo lo había hecho estar deseoso y gracias a todo el tiempo que no pudo verlo hizo que estuviera aún más deseoso esperando estar con él para poder darle su "castigo" por no ver la nota y no volver.

-Tu eres mio..solo mio, no dejare que te alejen de mi aunque deba matarte para eso- el hombre no paraba de embestir a Len aunque este tuviera su ropa aún, empezó a morder su cuello dejando marcas apropósito sabiendo que de todos modos nadie las vería por el hecho de que Len jamás podría salir, Len estaba bastante asustado soltando quejidos al sentir las mordidas del hombre.

El hombre lograba escuchar como Len soltaba quejidos y jadeos por sentir sus dientes clavándose en su piel, sonrió y empezó a exigirle que dijera que le pertenecía a él y a nadie más, cada que Len no respondiera mordía su cuello y hombros con fuerza haciéndolo gritar del dolor haciéndolo parecer un animal jugando con su comida.

-¡Soy tuyo! ¡soy solo tuyo pero porfavor deja de morderme!- Len estaba empezando a rogar que el hombre se detuviera, en un punto empezó a caer sangre desde una de las mordidas en su hombro mientras sollozaba haciendo que el hombre se detuviera con una sonrisa de suficiencia.

El hombre le dio un último beso en los labios al menor entrelazando su lengua con la de Len para luego separarse y soltarlo dejándolo caer al suelo, el hombre limpio su ropa y salió del baño dejando al menor solo en el suelo mientras las mordidas se tornaban de un rojo carmesí por la sangre, Len se levantó algo adolorido empezando a limpiar la sangre con el papel de baño mientras seguía sollozando y empezando a rogar que esa tortura acabará y pudiera ir a casa. El hombre por otro lado ni siquiera le interesó la condición del menor pero empezó a preparar algunas frutas para este, había tenido un plan en el que consistía tener la confianza de Len aunque sabia que esto seria algo difícil luego de todo lo que le había hecho, de todos modos necesitaba poder tener el cuerpo de Len y escucharlo gemir de placer en lugar de dolor.

Finalmente después de un rato Len volvió a la habitación, tenía marcas de las mordidas del hombre y algo de sangre aún, se recostó en la cama bastante adolorido y asustado, el hombre se acercó a Len con un plato de fresas con chocolate, se sentó a su lado empezando a acariciar la cabeza del menor con cariño notando que este estaba temblando por el miedo y el dolor que sentía.

-Te traje algo de comer- El hombre no tenía ni una pizca de arrepentimiento, de hecho si hubiera tenido la oportunidad en vez de solo morder a Len lo hubiera follado una vez más como si viviera de eso, trataba de ser bueno con él solo para que Len se volviera su sumiso.

Len ni siquiera escucho al hombre dándole la espalda y cerrando sus ojos, se podía notar a simple vista el miedo de Len aunque el hombre lo ignoraba empezando a acercar una de las fresas a Len.

-Come, te servirá para que te calmes al menos un poco, come y podrás dormir todo lo que quieras sin que te moleste- Len vio de reojo al hombre al escucharlo, se sentó en la cama y empezó a comer las fresas sin muchas ganas, el hombre veía a Len con una sonrisa.

-Me llamo Kaito por cierto.- El hombre ya no tenia ideas de como lograr que Len le hablara otra vez así que decidió dar su nombre al menos aunque Len lo aprovecho, necesitaba más información del hombre para el momento de escapar denunciarlo.

-¿No puedo saber tu apellido?- Kaito al escuchar la petición del menor negó con la cabeza para volver a verlo. -Uhm..¿y tu edad? Tú sabes que tengo catorce, ¿verdad?- Kaito sonrió y asintió con la cabeza, solo pensaba en ganar la confianza de Len.

-En realidad solo sospechaba que tuvieras entre catorce y dieciséis pero bueno, yo tengo veintisiete.- Len vio a Kaito algo sorprendido al saber su edad, no esperaba que fuera alguien tan "maduro", al saber sus decisiones y acciones creía que era alguien de al menos 23 años por sus malas decisiones y acciones.

-Mjh..¿Por qué me secuestraste en lugar de tener una cita con alguien?- Preguntó el menor mientras terminaba de comer aunque evitaba ver a su mayor.

-Porque..porque eres un chico muy lindo..no pude soportarlo- Kaito tomo el plato para dejarlo de lado acercándose a Len aunque lo abrazó por la espalda. -Al ver tu cuerpo no pude evitar sentirme deseoso..y ni hablar de tu forma de actuar, eres como un ratón asustado escapando de su cazador~- Kaito aprovechando la cercanía que tenía con Len, dio una lamida en su oreja haciendo que este tuviera un escalofrío solo causando que Kaito se riera de este.

Mí gran dolorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora