Pasado el tiempo y yo seguía centrada en la proyección de mi nuevo libro.
Una tarde decidí ir a la biblioteca no sé porqué pero me sentía bien estando ahí, me traía paz y ahí fue donde fluyó el nombre de mi nuevo libro así que me gusta venir mucho aquí.
Noté que Maik hablaba con una chica, de aspecto muy tierno y lindo tal vez, la observé con detención y era, de piel blanca como la leche, su cabello era liso color cobrizo, no sé porqué pero quise ir hasta allá para ver quien era y por qué Maik se veía tan cómodo hablando con ella, si él apenas emite palabras en su trabajo.
Fui a saludar y me presenté. —Hola dije con una ceja fruncida.
—Ah Hola Parker, ella es Ashley, es una chica que viene a menudo aquí por lo que nos estamos conociendo.
—Hola Ashley, Isabella Parker mucho gusto, —Isabella Parker? La autora de "El mar de los sueños rotos"?
—Si ella misma.
—Ah desde el principio hasta el final amé ese libro, tuvo buena trama.
La chica se veía amable pero mientras Maik hablaba no pude evitar ver cómo a ella le brillaban los ojos al verlo.
Se me hizo un nudo en la garganta, —Mejor me voy —Dije.
—Por qué Parker si acabas de llegar.
—Me di cuenta que tengo cosas que hacer, nos vemos más tarde Weibel, chao Ashley.
Llegué a casa y estaba algo agotada, decidí llamar a mi amigo Jef, era un amigo el cual conocí mientras iba al parque a despejar mi mente. Le escribí para hacer planes y salir, necesitaba huir de tanto drama.
—Jef estas? —Holiwi como estamos, te noto algo agüitada todo bien?
—Si, solo estoy algo cansada, quisiera salir, no ahora pero no sé tal vez podemos salir el próximo fin, te parece?
—Perfecto, pero sabes que aquí estoy para ti, mi rizos.
Jef era muy tierno aveces y se portaba muy bien conmigo, me daba de los mejores consejos, y siempre que lo necesitaba ahí estaba aún cuando no lo necesitaba ahí estaba.
—Me iré a la cama, buenas noches Jef.
—Buenas noches rizos.
Maik llegó a la casa y decidí prepararle algo de comer, después de todo era mi compañero de casa, así que fui a la cocina y le prepararé pasta, él como siempre llega hambriento y se la comió toda, mientras estábamos en la mesa Maik se quedó mirándome fijamente. —Hay miradas que me confunden más el corazón pensé.
Lo miré fijamente y me quedé como en pausa, como si el tiempo se detuviese, de esos ojos marrones sentía que brotaba electricidad, que llegaban directo a mi corazón, no sé si podré soportar esto, no sé cuando sea el momento, pero no sé cuánto tiempo más aguante sin decirle, pero como siempre pensando en no querer arruinar nuestra amistad, pues no sé si el sentimiento era mutuo.
Los ojos no saben guardar secretos.
