Iba como de costumbre a la oficina pues era viernes y era mi último día de trabajo antes del fin de semana.
Salimos temprano ese día, y decidí ir a un lugar no muy ocurrente, me quedé pensando en cómo mi vida ha cambiando, hace un año y medio yo estaba en mi país natal y hoy simplemente estoy en otro cumpliendo mis sueños. Seguía hablándome a mi misma cuando mi celular vibró, era Jef.
—Hola rizos, cómo va todo, casi es tu cumpleaños que harás?
—Hey Jef qué tal? Aún no tengo nada planeado, dije con una voz un poco apagada.
—Pues quiero llevarte a un lugar ese día te parece?
—Por qué no? —Casi estoy cumpliendo veintiuno , y tengo que disfrutarlo al máximo pensé. —Bien me parece perfecto le dije y colgué.
Volvió y me llamó para recordar la salida que teníamos este fin. —Si Jef no la he olvidado.
Fuimos a un lugar no tan tranquilo, fuimos a un parque de diversiones, uff hacía tiempo que no venía a uno de estos.
—Gracias Jef, me la pasé increíble.
—Que bueno rizos, entonces aún no tienes pensado que harás para tu cumpleaños?
—No jaja, por qué tan preocupado sobre eso.
— Solo quería estar seguro.
—Okey, eres una caja de sorpresas Jef.
Llegué a casa y Maik estaba sentado en el sofá, —Que haces ahí, son casi las once y mañana trabajas, —Dije luego de haber soltado un suspiro.
—Donde estabas Isabella, —Dijo con una voz un poco cruda.
—Ah estaba en el parque de diversiones con Jef.
—Jef? Quien es él, no creo conocerlo. —Me dijo segundo después subiendo una ceja.
— No creo haberte platicado de él, es un amigo, me llevó al parque de diversiones.
—Que bien, me alegro, sabes lo preocupado que estaba? —Te llamé y te dejé mensaje, y no contestabas, —Dijo, tras rodar lo ojos.
—Tranquilo Weibel, mi celular se quedó sin batería, perdón por hacerte preocupar, —Todo está bien, —Dije sin nada mas, y me fui a la cama.
Al otro día era mi cumpleaños y tenía que ir a trabajar, no quería ni levantar la cabeza, solo quería estar en cama, extrañaba mucho a mi familia, y era mi primer cumpleaños lejos de casa.
Chequee mi teléfono y vi algunas felicitaciones conteste algunas y rápidamente me arreglé para irme al trabajo, minutos después de haber llegado unos de mis compañeros entró con un pastel, realmente se sintió muy conmovedor, hoy salía temprano, Jef dijo que me llevaría a un lugar no sabía donde era pero estaba algo emocionada.
— Hey Jef.
—Estás lista? Casi paso por ti.
— Solo me falta retocarme y ya estaré lista.
—Bien en 20 minutos estoy allá.
Al salir de mi habitación vi que Maik estaba sentado en el sofá, estaba viendo una película y comiendo palomitas, en la mañana él me había preparado desayuno por mi cumpleaños estaba muy conmovida.
—Ha donde vas? —Digo sé que es tu cumpleaños, pero quisiera saber a donde vas, —Solo para no estar preocupado. —Dijo.
—Ah si, saldré con Jef, —Dije mientras me miraba al espejo.
—Ah ya veo, —Bueno que la pases bien.
Jef había llegado,
—Donde estás? —Estoy esperándote.
—Va, ya bajo.
Íbamos en carretera y después de veinte minutos más oh menos manejando, llegamos a un hermoso lugar donde tenían un restaurante con una vista a la playa, se veía hermoso, entramos y ya nuestra mesa estaba lista, sin duda alguna estaba sorprendida.
—Que vas a pedir rizos? — Dijo Jef.
—Quisiera pedir pasta con una margarita, —Dije.
—Bien yo pediré lo mismo entonces.
No pasó mucho rato y nuestra orden llegó, sin duda alguna este lugar era casi llegado a la perfección, me la estaba pasando increíble Jef me estaba haciendo reír bastante, aunque también tenía mi mente pensando en que estará Maik, estaba solo en casa.
—Como te la estás pasando rizos; —Preguntó Jef.
—Me la estoy pasando increíble.
Cuando pensé que ya había acabado todo, veo a un mesero viniendo hacia mi con un pastel, sentí un asunto en el estómago y mis manos se pusieron frías, cuando volví en sí ya estaban en mi mesa.
—Feliz cumpleaños señorita Isabella Parquer,
—Esperamos que se le esté pasando bien; —Dijo el chico que traía el pastel en sus manos, —Lo dejó en la mesa y se fue.
—No tenías que hacer tanto, de verdad Jef, esto ha sido demasiado, —Le dije con una cara roja como un tomate de la vergüenza y de la emoción.
—Es tu cumpleaños quería que fuera especial.
Jef me trajo a mi casa, eran al rededor de las once de la noche, y cuando entré, Maik estaba en la cocina no sé qué esperaba ahí.
—Oh por fin llegas, tengo algo para ti.
Para mi? No sé porque cada vez que tengo algún contacto no común con él siento esa electricidad.
—Que es? —Dije sin mucho preámbulos.
Me entregó una bolsita muy linda por cierto.
—Oh que tierno de tu parte, —Dije mirando hacia otro lado, para que no viera que me estaba sonrojando.
—Espero te guste Parker.
—Lo abriré después.
—Quieres ver una película? —Dijo Maik. —Si me parece bien.
—Okey, prepararé palomitas.
Estando viendo la película, noté que Maik me miraba, y no pude evitar sentir ese mar de emociones dentro de mi.
— Qué pasa Weibel? —Le dije, todo bien, —Por qué te me quedas mirando?
No dijo ni una palabra, solo se acercó y sus labios chocaron con los míos, sentí como un rayo caerme y encender mi persona.
Contigo siempre lo que con nadie nunca.
