MAIK WEIBEL.
Mientras la observaba a ella, justo una gota cayó sobre mi mano, miré al cielo y justo como pensé, estaba cayendo lluvia, pero era una ligera lluvizna.
—Vamos es hora de irnos, le dije sin más que agregar.
Llegamos al departamento y cada uno se fue por su lado hacer sus asuntos propios, habían pasado dos horas desde que llegamos, justo iban a hacer las 8 de la noche, vi a Isabella bajar por las escaleras y dirigirse hacia mi.
—Te apetece si hago un puzole rojo ya que está algo fría la noche, —Dijo la chica mientras acomodaba su cabello.
—Me parece bien, —Respondí, mientras la observaba.
Comencé a usar mi portátil mientras la chica hacía la cena, cuando por fin terminó, nos pusimos a cenar y quise ir algo profundo con ella, aunque no lo sé, tal vez aún no era el momento, odiaba reconocer que la chica realmente era algo especial, era como una ligera llovizna en mi corazón, realmente no estaba listo para koi no yokan, esa chica era como una calma en medio de mi tormenta, era como el silvo apacible después de un gran terremoto.
Acabamos de cenar y le dije a la chica que yo iba a lavar los platos, a ella obvio le pareció bien, me puse a arreglar todo, giré mi mirada hacia la chica, cuando me percaté que me observaba y sonría de media luna.
—De que te ríes Parker? —Le dije frunciendo el ceño.
—Nada es solo que me causa gracia verte lavando los platos, tranquilos ojitos marrones.
Al escuchar esas palabras sentí una corriente en mi estómago y todo mi cuerpo se electrificó, la chica estaba siendo muy desafiante pensé.
—Ya me iré son las nueve y quiero continuar con mi proyecto, —Dijo tras levantarse de la mesa.
—Mmh bueno, respondí, encogiéndome de hombros.
Ya era otro día y tenía que ir a la biblioteca, hoy me tocaba a tiempo completo, vi a la chica y se estaba tomando una tasa de café. Lucía algo cansada como si no hubiese dormido en toda la noche.
—Ah buenos días Weibel!
—Dijo con su sonrisa deslumbrante, aveces solía ser como un sol, aunque aveces me hacía enojar.
—Buenos días Parker, le dije, —Al parecer no has dormido en toda la noche, pareces un mapache, y tras decirle eso, solté una carcajada. Ella me dio un manotazo.
—Que te pasa, no parezco mapache, solo que me dormí tarde, ya que estoy trabajando en mi proyecto.
—Tranquila chiquilla solo bromeaba, —Le dije rodando los ojos.
La chica se fue a su trabajo y minutos después me fui para la biblioteca.
Habían pasado cuatro horas cuando veo a Parker llegar y en cuanto me enfocó me saludo con su mirada azul, yo hice lo mismo, y la vi dirigirse a uno de los lugares más aislados de la biblioteca, le gustaba ir ahí. Minutos después decidí llevarle un café, lo hice como pretexto, solo quería ir a ver cómo estaba, en el fondo lo sabía, pero odiaba que fuera tan obvio.
—Hey Parker, te he traído un café no sé tal vez te asentaría bien con lo que estás haciendo.
—Gracias Maik, fue mucho de tu parte, no tenías que hacerlo. —Me dijo tras soltar una sonrisa de media luna.
—No hay de que, no es nada, qué haces, —Le dije para buscar conversación.
—Vengo aquí para buscar inspiración.
—Bien, tengo que volver al trabajo.
Llegamos a la casa y Isabella se fue hacer sus asuntos y yo los míos. Cuando ella salió de la ducha, entré yo y me di un baño, luego de haber pasado unas horas, Isabella bajó, yo estaba sentado en el sofá.
—Te parece si vemos una película y pedimos pizza?
Le dije a la chica, después de todo así se relajaría, ya que realmente se veía algo estresada y agotada.
Vimos una película y ya eran las doce de la media noche, le dije que se fuera a la cama y tratara de descansar ya que mañana había trabajo nueva vez.
