El sonido de metal contra metal se escuchaba en la arena, Uraraka y Kaminari practicaban con sus espadas. Ninguno de ellos era bueno en ese arte, Uraraka prefería los combates cuerpo a cuerpo, mientras que Kaminari se especializaba más en la arquería, ambos eran muy buenos en sus especialidades pero tenía que practicar otras formas de lucha y defensa.
Frente a ellos estaba el príncipe, observando detalladamente cada movimiento y postura de su ángel. Eso tenía un poco inquieta a Ochaco.
— Hola Kacchan. — Saludo el peliverde llegando a la zona, el cenizo solo gruñó aún manteniendo su mirada en Ochaco.
El chico de orbes esmeraldas analizó la amistosa batalla de Ochaco y Denki, su amiga peleaba mejor que hace unos años, se sentía dichoso de haber sido testigo de su crecimiento como guerrera y hechicera.
— Uraraka está peleando bastante bien. — Pensó en voz alta con una dulce sonrisa en el rostro, se sentía muy orgulloso de ella.
Bakugou volteó para mirar a Deku con desdén. — Por supuesto que pelea bien, ¿Cómo puedes dudar de las habilidades de mi ángel? — Gruñó molesto por dos cosas, uno; sentía que Deku estaba subestimando a Ochaco, dos; por la boba sonrisa que tenía el rostro del peliverde mientras observaba a la hechicera, "Deja de mirarla así desgraciado", sentía un fuerte impulso de arrancarle la cabeza.
Midoriya se sobresaltó, y no precisamente por la amenaza, si no por la forma en la que nombró a Ochaco, ¿Había escuchado mal? Tenía que haber escuchado mal ¿No?
— Disculpa Kacchan pero, ¿Qué habías dicho? — Se sintió inseguro de preguntar, pero aún así lo había hecho.
— ¿Eres sordo o qué? Inútil de mierda. — Gruñó con una voz un poco más gruesa y profunda de lo usual.
Deku tragó fuerte, "aún debe estar irritando por la visita de la princesa de Shiketsu" pensó, era lo más lógico, "debe ser eso".
Kaminari podía alcanzar escuchar un poco de la conversación, su cuarto se tenso un poco un sus manos se empaparon de su frío sudor, "si Midoriya se da cuenta sospechará, no puedo perder el tiempo, tengo que buscar la cura pero, si Uraraka me ve de nuevo en su taller".
La espada del rubio voló de sus manos ante un golpe de Uraraka, —y también por el sudor de sus manos, claro—.
— ¿Estás bien Kaminari? Es la tercera vez que sueltas tu espada. — preguntó perpleja, el rubio no era bueno con la espada, pero lo que estaba haciendo era de novatos.
— Estoy algo cansado Uraraka. — Mintió entre falsos jadeos, Kaminari al ver a Izuku se le prendió el foco. — Que tal si entrenas con Midoriya, él es muy bueno, sería un gran oponente y maestro. — Eso le daría unos treinta minutos, o si tenía suerte hasta una hora y más.
Uraraka pensó detalladamente, no era una mala idea. — ¡Izuku! — el peliverde se sobresaltó por el llamado de su amiga, mientras que el rubio gruñó. — Podrías entrenar un rato conmigo, por favor. — pidió con una amable sonrisa.
— S-seguro, Uraraka. — sonrió un poco nervioso.
Kaminari sonrió victorioso, se despidió de sus amigos para después correr a toda velocidad al taller. ¡Su idea fue perfecta! O mejor dicho... Casi perfecta.
— ¡Ni se te ocurra acercarte a ella maldito nerd! — Gritó el celoso noble, tanto la morena como el peliverde se alarmaron al escuchar al príncipe. — Si alguien va a entrenar con Uraraka, seré yo inútil de mierda. — la sangre del lord hervía, odiaba ver al nerd cerca de su amado ángel.
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Encantado en tu Hechizo
FanfictionKaminari está cansado de ser rechazado por todas las chicas del reino, desesperado y aguantado le pide de rodillas a su amiga, la hechicera real Uraraka Ochaco , que elaborará una poción de amor para conseguir novia. Ella se negó inmediatamente. "K...
