Kaminari está cansado de ser rechazado por todas las chicas del reino, desesperado y aguantado le pide de rodillas a su amiga, la hechicera real Uraraka Ochaco , que elaborará una poción de amor para conseguir novia.
Ella se negó inmediatamente. "K...
– ¡Que! – ambos chicos abrieron sus ojos lo mas amplio que pudieron, mientras que el rostro de Kirishima, el de Midoriya tenía una mueca torcida. El joven sucesor de All Might sacudió la cabeza.
–Kaminari, no es divertido bromear con eso. – Frunció el ceño entrecerrado lo ojos.
La sonrisa pícara del arquero no desapareció. – No es broma, mi querido Midoriya. – se aproximó para recostar su brazo sobre los hombros de Izuku. – Nuestro querido príncipe me confeso su amor por Uraraka ayer. – Había cierta arrogancia.
– ¡Lo sabía! – celebro el joven dragón. – Sabia que le gustaba Uraraka desde que la invito a nuestras misiones. – los ojos escarlatas brillaban con emoción e ilusión.
Kaminari sonrió ampliamente, sus ojos se posaron en el joven cabello verde, que estaba callado meditando seriamente la situación. – Pero si es el caso ¿Por qué Uraraka estaba enojada en la mañana? – Cuestionó el caballero.
– Ya te lo dije, Bakugou no tuvo nada de tacto. – Recalco el rubio con mechón negro. – Pero tranquillos, le di unos concejos de lo que tiene que hacer, Además practicamos un poco de que diría y haría. – Expreso arrogante.
–¿Y cuales fueron esos concejos exactamente? – Cuestiono el pelirrojo, cruzando se de brazos.
– Oh, ya sabes lo normal, se cortes, amable, delicado y encantador. – Sus dos compañeros se miraron entre sí.
– En resumen, le dijiste que no fuera él mismo. – dudo de su idea el pecoso. – Kaminari, eso está mal.
– Lo sé chicos, lo sé, pero ayer esto no funciono así que pensé que tal vez ser el Bakugou que era con la poción ayudaría un poco. – explico.
Kirishima masajeo su entrecejo con sus dedos. – No veo nada bueno en este plan, pero admito estar sorprendido de que Bakugou aceptara. – admitió.
Kaminari se encogió de hombros con una pequeña sonrisa. – Es por amor.
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Entonces Deku no tenia idea de lo que había pasado ayer, tenía sentido, no había rastro de el por ningún lado, ni siquiera de Kirishima, claro, a ellos no se le ocurriría algo así, eso era obra de Kaminari. Hacer que fingiera estar verdaderamente intestado en ella, estúpido, eso no arreglaría nada de lo que paso ni le subiría los ánimos, solo le recordaría lo idiota que fue al creer que algo de eso había sido real.
Resoplo una gran bocanada de aire al recordar los pocos, al principio incomodos, pero agradables momentos. Al estar frente a la puerta busco la llave de esta en su bolso, inserto la llave en la cerradura, pero algo la alerto de inmediato, sin pensarlo dos veces abrió la puerta y se preparó para lanzar un hechizo de ataque.
Miro a su alrededor buscando al un adversario, en su lugar encontró al príncipe con la guardia alta, al ver que era ella se relajó. – Maldita sea cara redonda, soy yo cálmate. – Refunfuño, Uraraka de inmediato deshizo el hechizo, abrió la boca para decir algo, pero la cerro y sacudió un poco la cabeza, como si se estuviera deshaciendo de sus palabras para buscar otras, su típico ceño fruncido se relajó ligeramente. – Discúlpame si te asuste, cara de ángel, pero quería sorprendente. – expreso con una cortesía que había solo durante el incidente de la pócima mientras señalaba el escritorio que ella utilizaba para trabajar y escribir sobre sus hechizos, los libros e ingredientes mágicos habían sido repasado por un sencillo pero delicioso desayuno, esto le traía amargos recuerdos.