Isart es un mundo donde la magia proviene de pactos con seres ultradimensionales llamados D'rish. Los niños que son marcados por estos seres se llaman Stigmas. Pero el nacimiento de un nuevo imperio produce la cacería de estos chicos. En todo el co...
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Al oeste del Continente en los límites de Rysha un largo puente conectaba con el gran castillo de Drakengard un enorme castillo ,de color negro como la obsidiana , la estructura cubría la isla en su totalidad. Con enormes murallas que harían parecer pequeños los castillos de los reinos humanos. Wyverns volaban alrededor de las dos enormes torres que conforman la torre del Dragón que era la habitación donde se encontraba Alaster recluido hace meses. La segunda torre llamada Kal'aman donde se encontraba la heredera e hija de Alaster el Rey oscuro.
Alysanne pintaba un retrato en un cuarto a oscuras. Para ella aquel cuarto oscuro no le impedía seguir con su arte. Al igual que su padre era una Hija de la noche. Una raza orgullosa que tenía de origen a la madre noche una antigua deidad que en las historias que cuentan los humanos era llamada la Reina del cielo.
Como todo hijo de la noche, ella no podía envejecer. Y su belleza era tan angelical como letal.
Con el pelo rojo tan largo que le llegaba a la cintura si no fuera que lo tenía atado con una larga trenza solo dejando suelto una parte para formar dos mechones que cubrían su cara. Tenía unos labios perfectamente perfilados y unos ojos rojos con negro. Su piel es tan pálida como la leche. Su cuerpo era esbelto pero sin atributos demasiado llamativos. Cualquiera que la viera pensaría que tendría unos veinte años lo que no muchos sabían era que tenía quinientos.
Alysanne poco le importaba las guerras en las que se había metido su padre. Pero igualmente tenía que supervisar a sus hombres. Ahora más que antes luego de que su padre se encerrara en su habitación.
Nadie podía entrar a aquella recamara incluso ella lo tenía prohibido.
Alysanne no podia pensar en guerras ya que todos sus pensamientos iban dirigidos hacia su amado.
—¿Donde estaras amor mio ? — dijo ella pensando en aquellos violentos ojos verdes. En aquel cuerpo musculoso lleno de cicatrices.
Pensar en él la distraía. Ya sea su físico su voz incluso el que su amado creyera que era alguna clase de heroe.
—Mi tonto amado. Tarde o temprano te encontraré.
Comenzó a dibujar con más rapidez y fuerza hasta que rompió su brocha.
Alysanne se cortó el dedo con su pulgar y de la herida brotó sangre pero esta comenzó a cobrar vida hasta formar una mano.
Aquella mano fue volando hasta un cajón y sostuvo una nueva brocha que se la entregó a Alysanne. La mano hecha de sangre que aún estaba conectada a ella por la herida como si fuera un genio a su lámpara. Para regresar a la herida al entrar la sangre su dedo estaba como nuevo.
Continuó con su dibujo varias horas.
Ella podía perderse por días en su arte pero esa noche no.
Alguien había tocado la puerta de su habitación.
Molesta fue hacia la puerta. Al abrir Lazar uno de sus sirvientes. Un hombre viejo con una toga color gris algo encorvado de
Nariz aguileña y ojos pequeños marrones.
Su mirada parecía la de un hombre pacifico.
<<si los hombres supieran >> pensó ella para sí.
Pero lo más destacable era su collar de hierro.
—Mi señora le traigo un nuevo niño de parte del capitán Alric— Dijo el anciano. A su habitación entró un niño de piel clara y rubio parecía estar medio dormido.
<<Drogado >> pensó ella.
—¿siguen con esa pantomima ? Esa cosa no es Alric. Por lo menos no el mismo. Así que llámalo por su verdadero nombre— Dijo Alysanne con una macabra sonrisa al anciano.
—No me atrevería mi señora. Pero tengo información que podría interesarle. —Dijo aquel hombre mientras ingresaba al niño a su cuarto.
Al encender aquel lugar se podía ver que no era una habitación normal. Era uno de tortura con una silla de hierro en el centro que era tapado por la pintura que ella estaba dibujando. En el retrato se veía a un muchacho de piel morena y ojos verdes vestía ropajes verdes.
Pero la habitación estaba llena de retratos de su amado en distintas poses.
En algunos dibujos se había retratado a los dos juntos.
Lazar colocó al niño en su asiento atandole los brazos y los pies. Le colocó un pedazo de madera para que no pudiera matarse cortándose la lengua. Algo que ya habia sucedido.
Alysanne quien quería terminar con aquella estupidez y seguir dibujando a su amor.
Ella se acercó al niño , que no hacía nada por salir de aquel lugar aunque ella sabía que no estaba por voluntad propia como tantos otros , hizo crecer su uña índice hasta formar una muy afilada garra y comenzó a cortar la frente del niño.
Había dibujado una runa con la forma de una estrella de seis puntas y un ojo en el centro. Al terminar aquella marca Alysanne sintió como una energía dentro del niño lo obligaba a convulsionar.
<<Este D'rish es poderoso así que costará aún más la asimilación >>
Así sucedió. Cada mercado nacía con una runa que vinculaba a D'rish con un mortal lo que estaba haciendo ella era romper aquel vínculo para formar otro con la antigua Ra'meth. Para la guerra no podían esperar a aquellos niños aprendieran a usar sus poderes así que "Alric " le contó este plan a su padre. Quien en un principio rechazó la idea como algo abominable pero al ver que era verdad que aquellos niños tardarian mucho en ser útiles aún más cuando la Puta y su Amado desertaron su padre accedió.
Aquellos niños serían fuertes soldados pero ya sin conciencia de ellos mismos. Eran mas muertos vivientes que seres vivos.
El niño gritó de dolor mientras que la marca se expandió sobre el cómo venas negras por todo su cuerpo.
Una vez terminada aquella sesión. Lazar continuo hablandole.
—Nuestros hombres informaron que encontraron a Selina y a Lyserg —
Esto desconcertó a Alysanne de sobremanera.
—¿Qué sabes ? Dime Lazar rápido. — dijo mientras que sus ojos comenzaron a brillar en rojo.
—Selina se encuentra al nort…..
—Sobre esa Zorra no. Háblame de mi prometido. —
— Emmm.. se encuentra en Lamblet parece que trabaja para una de aquellas familias nobles. —Respondió Lazar mientra se llevaba al niño casi a Rastras.
—Mi tonto Lyserg espero no se alla olvidado de mi. Envía un grupo de estos niños a visitarlo. Así aprenderá que nadie me deja sola sin decirme nada y sobre la zorra envía a Dyrus a que se encargue de ella. Ahora vete. — dijo Alysanne.
El anciano se fue y ella cerró de un portazo la puerta.
Comenzó a escribir una carta.
"A la noche le pido un favor. Que tú me quieras a mi. Te deseo a morir ….