17. secuelas 2

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Ok este capitulo ha sido un poco difícil de escribir y no quiero faltarle el respeto a nadie, espero poder reflejar un poco lo que significa vivir algo así, a pesar que no lo he vivido, pero hasta cierto punto entiendo como podría llegar a ser y escribo esto con cariño. y me disculpan las faltas de ortografía, pero escribo en el celu jajaj y me da flojera corregirlas todas.

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Había un murmullo a su alrededor, ahogado, bajo agua, voces que le eran familiar y no muy amables. Maquinas, gritos, personas corriendo, nadie le estaban hablando, discutían; su cuerpo se sentía adormecido, sus ojos se abrían y cerraban lentamente.

Algunas palabras cruzaron ese velo imaginario del trauma, solo para herirla mas "como no fuiste capaz de detenerla" " como se te ocurre salir del Hospital!"

Se empeñaba en mantener los ojos cerrados, no quería ver la cara de Korra decepcionada porque se había puesto en peligro, no quería ver a Iroh y menos quería enfrentar el hecho que ya no...

El ruido se volvió monótono y lentamente desapareció en el fondo de su mente mientras volvía a quedarse dormida, entrando a un sin fin de pesadillas, donde veía las diferentes formas en que podría haberlo salvado, reviviendo su conversación con Aang, su muerte o la de Korra, nada la dejaba descansar y el siempre persistente dolor en el vientre era un recordatorio permanente.

Cuando al fin sintió desaparecer toda esa energía de todas esas personas que no la veían, abrió los ojos y pensó estar sola, pero ahí estaba la persona que menos esperó ver, Opal. Y con todo el amor y amistad reflejada en sus ojos, la odió, odió la forma en que la miraba, la forma en que se mantenía lejos pero cerca de la cama, la maldita lástima en los ojos.

"hey, quieres agua?" se acercó con un pequeño vaso plástico.

"no" respondió con la voz rasposa y poco amable.

"esta bien, necesitas algo?" señaló, dejando el vaso en la mesa junto a la cama.

"necesito que te vayas, no quiero ver a nadie" Asami intentó girar su cuerpo pero su herida aun estaba delicada, aun le dolía cualquier movimiento y se limitó a girar la cabeza y cerrar los ojos, esperando que las lágrimas en los bordes de estos no cayeran

"Asami" dijo suavemente, tomándole la mano. Asami escondió su mano, rechazando cualquier intento de hacerla sentir mejor, no había forma de hacerla sentir mejor, no existía en el mundo algo que la pudiese hacer sentir mejor, no quería que la tocaran, que la miraran, nada. Quería estar sola, quería morir...

"déjame sola!" trató de gritar, el esfuerzo lanzó punzadas en todo su cuerpo y un triste quejido escapo de sus labios, apretó los dientes aguantando el dolor "solo... déjame sola por favor" repitió, con los ojos vidriosos y la voz mas suave.

"esta bien. Kya vendrá en unos minutos a revisarte"

Cuando Opal cerró la puerta sintió la culpa de alejarla, Opal no tenía la culpa de sus malas decisiones, ella solo quería estar ahí , solo se preocupaba por ella, pero el dolor que le apretaba el pecho era demasiado, no podía pensar en nada ni en nadie mas que en lo que había perdido.

Los minutos eran tan jodidamente largos y cortos al mismo tiempo, su mente perdía la noción del tiempo cuando estaba sola, y parecía haber estado sola toda su vida, pero en el momento en que alguien entraba a la habitación, todo era rápido.

Mientras esperaba a Kya comenzó a llorar otra vez, suavemente al principio, hasta que se convirtió en un sollozo pesado y silencioso, y finalmente volvió a quedarse dormida, esta vez sin sueños, sin pensamientos, simplemente oscuridad y cansancio.

Mi peor errorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora