Día 60.
Minho corrió lo más rápido que sus piernas le permitían. Jisung llevaba dos días inconsciente y le habían dicho que había despertado. Sin embargo, la buena noticia llegó acompañada de la mala. Han Jisung no iba a pasar de esa noche. Ese era su adiós.
Mientras los pulmones ardían por la necesidad de oxígeno, su mente se encargaba de mostrar como en una película cada detalle desde que se conocieron.
La primera vez que lo vio, cuando lo defendió, cuando conoció a sus gatos. Las noches que pasaban haciendo pijamadas. Los besos en secreto. Las salidas cuando llegaron a la adolescencia. El jugueteo mientras veían películas en el living del menor. La forma en que Jisung lo llamaba amor, cariño o honnie. Y cada vez que lo miraba con ese brillo en los ojos, esa extraña familiaridad de pertenecerse. Cuando Jisung por fin le pidió que fueran novios. La primera vez que hicieron el amor. Las horas de llantos por ver videos de gatitos siendo rescatados (él haciendo la mayor parte del llanto, Jisung solo lo abrazaba y lo consolaba). Las mil y un formas en las que Jisung sabía enamorarlo. Incluso las veces que sus madres bromearon sobre casarlos. Todos los bailes, todos los besos compartidos.
Su mente era claramente una hija de puta. ¿Por qué ahora?
La imagen de su novio no abandonaba su mente, que no parecía querer dar tregua y simplemente había decidido torturarlo.
Se rehusaba. No podía ser verdad, no podía estar jodidamente pasando. Jisung, su Jisung.
Las lágrimas corrían por su rostro, nublandole no solo los ojos, sino también la razón. Juró y re juró que si Jisung moría, no iba a seguir viviendo, que iba a dejar de creer en Dios, que nada tendría sentido nunca más en su vida.
Había intentado mentalizarse, había intentado pensar que sería para mejor y que Jisung siempre viviría en su corazón. Pero esa mierda no funcionaba, no lograba consolarlo en absoluto.
Ingresó por las puertas del hospital y corrió en dirección a la señora Han, que lloraba desconsolada en los brazos del señor Han. El corazón de Minho dejó de latir. No. No. ¡No!
Se acercó rápidamente a ellos, sintiendo un dolor angustiante clavarse en su corazón.
—S-señora Han. —la llamó, ganándose la atención de ambos.
La señora lo abrazó.
—Está dentro. Su cuerpo está colapsando lentamente —musitó—. Le dijimos... le dijimos que no lo hiciera, que... que tomara sus pastillas, Min...
—¿P-puedo verlo? —preguntó, sintiendo su garganta apretarse, como si de pronto hubiera algo obstruyéndole el habla. El padre asintió y le señaló la puerta de madera pintada de un color parecido al beige.
—Hijo, él está esperándote. Tiene momentos de lucidez, pero... —no pudo seguir.
Lee asintió y caminó apresurado hasta la puerta. Ingresó sin golpear y el aire se atascó en su garganta al ver el estado en el que estaba Jisung.
Su cuerpo, o lo que quedaba de él... Sus huesos se notaban a tal extremo que estaba seguro que si lo tocaba, podría sentirlos. Jisung se giró a verlos y una cansada sonrisa se estableció en sus labios resecos.
No quedaba nada de lo que el chico alguna vez había sido.
—J-jisung. —dijo, intentando no llorar.
—Honnie...
El mayor se acercó un poco a él, tomando la ahora delgada mano de su novio.
—Estuve pensando en ti —la voz de Jisung era tan rasposa, que ni siquiera sonaba como él—. Lamento... lamento haberte alejado de esa forma.
El chico negó con la cabeza.
—No lo sientas, no-
—Lo hice porque te amo, Minho —dijo con dificultad—. No quería que me vieras así —confesó.
—Sigues luciendo igual de hermoso a mis ojos, Jisung —sonrió el mayor, sintiendo las lágrimas quemar sus mejillas, como si fueran ácido. Y es que todo le dolía de solo ver al amor de su vida así—. No creas que esto bastará para que dejes de parecerme atractivo. —intentó bromear.
Han rió, tosiendo de paso. Minho lo miró con preocupación.
Estiró su delgada mano al cuaderno que estaba en la mesita al lado de su camilla y lo tomó, abriendo la última hoja.
—Día 60 desde que te fuiste —leyó—. Sé que no vas a comprenderlo, sé que pasamos el último tiempo discutiendo y que solo compartimos un par de días —siguió, apretando la mano de Minho contra la suya—. Pero creo que hoy es el día, Minho. Mi Minho que me mira con ternura. Mi Minho que me hizo el hombre más feliz en la vida —las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Jisung, Minho no pudo evitar sollozar—. Mi Minho, quién es el amor de mi vida, y de todas mis vidas, por favor, sé feliz. Te amo, sinceramente tuyo, Jisungie. —finalizó, entregándole el pequeño cuaderno, lleno a tope con la caligrafía del menor.
Minho lo vio, queriendo gritar y llorar como nunca antes. Vio la primera hoja del cuaderno, leyendo la prolija letra de su novio.
"Estas son las cosas que no te dije. Si llegas a leerlo alguna vez, no me odies.
Mereces saber que te amo, mereces saber mis razones, y lo mucho que te pensé el tiempo que no estuvimos juntos.
Mi corazón te pertenece, por siempre"
Alzó la vista a Jisung.
—Te amo, Han Jisung. En esta y en todas mis vidas. —le dijo.
Pero la respuesta nunca llegó.
Su cuerpo de pronto se volvió pesado y no pudo sostenerse, cayendo de rodillas al suelo.
Jisung. Su Jisung.
Soltó un fuerte sollozo, sin soltar la mano de Jisung.
Su Jisung que se había ido.
Afuera, los padres de Jisung se abrazaron con fuerza al oír a Minho. Se había ido. su hijo había partido.
ESTÁS LEYENDO
THINGS I LEFT UNSAID || MINSUNG
Fiksi Penggemar«estás son las cosas que no te dije. si llegas a leerlo alguna vez, no me odies» | minsung fanfic. | jisung pov | ANGST, mucho angst por favor no me odien, saben que lo amo kfjsjs | capítulos cortos, historia corta.
