En caída libre

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Maje vino a casa al poco rato de llamarla, mi hermano estaba trabajando y no me cogió el teléfono, ella era como mi hermana, era mi mejor amiga y mi cuñada, mi confidente, fue a la que primero conté que había conocido a Vanesa y que estaba sintiendo por ella cosas que no había sentido por nadie.

Llegué a mi piso, y dejé todo en el pasillo, me senté en el sofá y me derrumbé de nuevo, Camarón saltó a mi regazo y a lametazos me limpiaba las lágrimas que caían por mis mejillas.

El timbre sonó, sería Maje...

Ma.- Cariño

M.-Hola

Ma.- Buff, ¿Quieres hablar?

M.-Quiero llorar...- y me derrumbé de nuevo sobre su hombro

Ma.- Joder...vamos al sofá, y llora lo que necesites

Estuvimos un rato, yo llorando y ella consolándome hasta que ya me incorporé de su pecho y comencé a hablar

Ma.-¿Qué ha pasado?.- me preguntó mirándome con amor

M.-Está con otra.- le dije después de sonarme la nariz

Ma.-¡Qué dices!, eso no puede ser

M.-Pues es o por lo menos no me lo ha negado

Ma.- Pero...no me habías comentado nada, de que estuvierais mal ni nada si acabais de...

M.- Acabamos de venir de una puta luna de miel en México, me siento tan tonta, me siento idiota, Maje...joder...lleva desde Abril con ella.- las lágrimas asomaban de nuevo a mis ojos

Ma.-Madre mía, no me lo puedo creer, ¿Habeis hablado?

M.-No la he dejado, no podía estar ni un minuto más en casa, me estaba ahogando, te juro que no se ni como he aguantado de pie allí.

Ma.- ¿Un café?

M.-Si, por favor.- volví a sonarme los mocos y me abracé a Camarón mientras Maje preparaba el café.

Hablamos tomando un café, casualidad que tenía guardado un paquete de cápsulas, ya más tranquila, le conté todo, y ella escuchaba con calma y sin soltarme la mano durante todo momento. Nos despedimos con la intención de vernos de nuevo al día siguiente, cenaría mañana en su casa, juntos, todos.

Y ya me quedé sola en casa, de nuevo en mi casa, siempre me encantó mi piso, pero a Vanesa le gustaba vivir más en el centro y no tuve problema en mudarme con ella, y en proyecto estaba la nueva casa, la compramos hace poco, bueno la compró Vanesa porque no tenía nada en propiedad en Madrid y le apetecía, pero la elegimos entre las dos, y la obra ya estaba empezada, iba a ser nuestro próximo hogar, iba a ser...

Me duché, bajé a pasear al perro y a comprar algo de comida, no tenía nada en la nevera, la compra consistió en chocolate, helado de chocolate y más chocolate, necesitaba una dosis extra de buen chocolate negro para digerir el trago de saber que Vanesa me había sido infiel.

Ya el sueño comenzó a vencerme y decidí irme a dormir, una jaqueca de las buenas se avecinaba, lo notaba y prefería que me pillara dormida, el teléfono se iluminó y lo cogí para ver quien me había mandado un mensaje.

Tenía varios

Maje:- Descansa guapa, mañana seguimos hablando, te queremos. Mil besos.

Mama.- Hola cariño, te he llamado varias veces por la tarde, ¿Va todo bien?

Y el último de Vanesa

V.- Lo siento Mónica. Me gustaría poder hablar contigo, entiendo que no me quieras ver, no quiero justificarme....pero...lo siento...de verdad. Descansa

Ni te imaginasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora