Mingyu

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Ese día debí hacerle caso a esa sensación que te dice «no hagas esto», pero ¿Cómo no iba a hacerlo? Era su primer cumpleaños en nuestra relación, sabía cuánto le había costado volver a celebrarlo y yo deseaba poder marcar un evento feliz en nuestra relación.

Si no hubiera llegado, si ese día no hubiera puesto un pie en ese departamento, en estos momentos estaría muy feliz, y no en dónde me encuentro ahora.

»Cariño por favor contesta llevo buscandote todo el día, no estás en casa, en la empresa,mucho menos en el trabajo...  Hae-won estoy preocupado«

— ¿Preocupado?

Los recuerdos de esos días llegaron a mi como si una película se transmitiera en mis retinas.

[*]

Ochos días antes.

—¿Bueno?

—Wonwoo oppa, ¿Mingyu está contigo?

— No Hae-won, se fue hace un rato de la empresa dijo que iría a buscar algo a no sé dónde.

— ¿No dijo que iría a casa?

— Dijo que iba a otra parte.

— Entiendo... ¡Gracias Oppa!

Guarde el celular en mi bolsa para recibir el pastel — ¡Oh! Está precioso, ¡muchas gracias!

—  ¿Será muy temprano para ir?- el reloj apenas marcaba las tres de la tarde y seguramente Mingyu no volverá sobre las cinco.
A medida que avanzaba al apartamento, sentía como mi estómago se apretaba lo cual asocié a los nervios de hacerle una pequeña fiesta sorpresa.

[**]

Hae-won, sabía muy bien que algo le decía que fuera más tarde, que por mucho que Mingyu le hubiera entregado la clave para entrar debía esperarlo a él.
Sus pasos se detuvieron frente al elevador de los pisos más altos.

— ¿Señorita Jeon?- amablemente saludé al conserje del edificio - que raro, me pareció haberla visto hace un rato con el señor Kim. -"¿verme?"- Debe ser idea mía. Que tenga buena tarde.

»no subas, da la vuelta«

Hae-won suspiro nerviosa, ahora realmente se planteba el ir o no. Pero ya estaba ahí ¿Que sería lo peor?  Las puertas del ascensor se abrieron dejándola frente a la única puerta del piso, sus pasos temblorosos y sus respiraciones pesadas la ponían más incómoda de lo normal. Sus dedos tamborilearon en los números de la puerta indecisos de presionar la contraseña.

Suspiró fuerte armandose de valor y pulsando las teclas.
Abrió lentamente con miedo, se adentro en el recibidor dónde no escuchaba ningún ruido.

— Tanto miedo para nada— se reto así misma.

»AHG«

El quejido placentero le cruzó como una descarga eléctrica por todo el cuerpo, asomo su cabeza por el marco para encontrar la peor escena. Un chica y su novio. Juntos, en la sala de estar. Solo podía ver la espalda de Mingyu ya que su cabeza se perdía entre los muslos de aquella mujer.

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