¿No estamos todos esperando a que alguien nos lea, rezando para que nos digan que tenemos sentido?
—Rudy Francisco
Un mes antes.
Para Isaac las personas se dividían, en grandes rasgos, en dos grupos bien definidos. En el primer grupo se encontraban los desorganizados, despreocupados de la vida, ese tipo de persona que viven el día a día sin detenerse a pensar en el futuro o en las consecuencias que conllevan sus acciones.
Holgazanes irresponsables, como los llama él.
Lo que nos lleva al segundo grupo, personas como Isaac, quien disfrutaba de organizar hasta el mínimo detalle de su vida. Las listas eran su pasión y no se avergonzaba de admitirlo en voz alta. Cuando cumplió trece años comenzó a trazar su plan de vida ideal: Lo más importante era destacar en el ámbito académico, sacar las mejores calificaciones para luego ingresar a la mejor universidad de la ciudad.
Encontraría un trabajo de medio tiempo que le permitiría independizarse y vivir por su cuenta sin depender de sus padres, encontraría a su destinado un día cualquiera, se mirarían a los ojos y sentiría el característico estremecimiento subir desde las puntas de sus pies hasta llegar a su cabeza, llenando de un acogedor calor su cuerpo. Todo cobraría sentido en ese momento exacto, la iris de su ojo izquierdo cambiaría de color, sustituyendo el verde por el color de su alma gemela y así llevaría una pequeña parte de esta persona por el resto de su vida, se irían a vivir juntos para luego casarse y formar una espectacular familia. En resumen, él quiere un "Y vivieron felices para siempre" de los cuentos de hadas.
Ha llevado su plan de vida al pie de la letra, pasando toda su adolescencia con la cabeza metida en libros sin tiempo de socializar adecuadamente con sus compañeros, por lo que jamás tuvo alguna alocada experiencia de adolescente como anécdota para contar a sus futuros hijos. El resto del tiempo se la pasó trabajando, daba algunas clases particulares y en cualquier trabajo en el que lo aceptaran. Por lo que logró ahorrar suficiente dinero para sus gastos en la universidad.
Fue y será siempre un chico aburrido, básico y monótono.
A pesar de la soledad que esto le ha arraigado no es capaz de enojarse o arremeter contra la manera que ha decidido llevar su vida, va en el tercer año de su carrera universitaria, con muy buenas calificaciones que le han permitido acceder a becas que reducen gran porcentaje de su mensualidad, tiene un empleo de medio tiempo como mesero en un pizzería muy popular en su ciudad con una paga decente que le permite arrendar un pequeño departamento cerca de su centro de estudios.
Es capaz de decir que es independiente a sus veintiún años, este hecho lo llena de orgullo y sobrepasa cualquier pensamiento irracional sobre sentirse solo y aburrido.
Ya va saliendo de su turno en la pizzería cuando decide que necesita con urgencia un café para despejar su mente y no quedarse dormido camino a casa. Se decide por la cafetería a unas cuatro cuadras de la pizzería, ha pasado unas cuantas veces por ahí, por fuera parece ser un lugar acogedor y con un buen aroma dulzón propio de los dulces que se exhiben en las vitrinas del frente.
Encamina sus pasos hacia dicho lugar, observando su celular en el proceso, ha obtenido un superpoder de poder caminar y prestar atención a la pantalla desde que era un adolescente, su madre siempre lo regañaba diciendo que iba a tropezar, pero hasta el momento eso jamás ha sucedido.
Acomoda su calendario, agregando "Comprar comida para manchas" en el casillero del viernes, ya que está mañana noto que su gato se quedó sin croquetas.
Cuando llega al lugar nota como se ha formado una fila en la entrada del local, compuesta por alrededor de siete personas. Serían unos treinta minutos de espera, maravilloso.
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ENTRELAZADOS
Novela JuvenilLas almas enamoradas prometen volver a encontrarse en la siguiente vida, ya que una sola no es suficiente. Isaac y Alexia, dos almas que se reencontraron por azar del destino deberán aprender a convivir el uno con el otro, pero pronto descubren que...
