| CINCO |

7 4 0
                                        

"El destino es un tirano cruel, que nos arrastra a su voluntad, pero el amor es un fuego que puede quemar incluso al destino."
William Shakespeare.

Si Isaac creía que la semana anterior había sido la más difícil de su vida, ahora seguramente se retractaría de sus palabras. Habían acordado que Alexia se mudaría a su departamento hasta que el proceso del lazo se completara, con la esperanza de que al vivir juntos no manifestaran ningún síntoma. Aunque no estaba familiarizado con situaciones en las que los destinados no se comunicaban, sus padres confiaban en que la cercanía sería suficiente.

Alexia, su destinada, resultaba ser una persona muy peculiar. Durante los primeros quince minutos, se dedicó a examinar minuciosamente el lugar, con ojos curiosos y suspiros apenas audibles, y solo pronunció dos frases: "¿Tienes un poco de jugo?" y "Uh, está muy dulce".

¿Muy dulce? Era jugo de naranja natural, sin azúcar añadida, ¡su jugo favorito, por todos los cielos!

—¿Dónde se supone que voy a dormir? Porque ni sueñes que dormiremos juntos.

—Uh, no. Puedes utilizar la sala de estudio, hay una cama para cuando mis padres vienen a visitarme y-

—No necesito tanta información, solo muéstrame la habitación.

Isaac definitivamente no planeaba que los primeros momentos con su destinado fueran así. La guió hacia la sala de estudio, que no estaba muy lejos, ya que su departamento era pequeño.

En ese momento, Isaac nunca había estado tan agradecido por la organización de su departamento Por suerte para ambos, la habitación de Isaac estaba al otro extremo del lugar, pasando por la sala y la cocina.

—Esto es tan…— pronunció Alexia, observando el interior del cuarto, negándose a terminar la oración. Isaac echó un rápido vistazo y se arrepintió de no haber llegado antes para ordenar un poco. El cuarto era un desastre, con hojas de resúmenes esparcidas por el suelo, la pared cubierta de post-it llenos de fórmulas e información organizados por un sistema de colores. En general, todo era un caos de papeles revueltos, libros abiertos y hojas arrugadas. A pesar de considerarse una persona bastante ordenada, Isaac había pasado una semana estresante de evaluaciones y, por más que intentara cambiarlo, no lograba mantener el orden cuando su mente estaba abrumada por la información.

—Lo siento, olvidé ordenar este desastre, puedes esperar en la sala— se disculpó. Como era de esperar, Alexia rodó los ojos y se retiró.

¿Acaso el destino lo odiaba tanto? ¿Sería por aquella vez que, sin querer, aplastó las flores favoritas de sus vecinos?

▪︎ ▪︎ ▪︎

¿Han experimentado esa sensación de observar cómo un desastre se desarrolla en cámara lenta?

Es demasiado lento para intervenir, pero lo suficientemente rápido como para sentirse impotente. Si le preguntaran a Isaac cómo permitió que al menos veinte personas desconocidas invadieran su departamento con bolsas llenas de lo que parecían ser botellas de alcohol y aperitivos (honestamente, dejó de contar en el número veinte), no tendría una respuesta. Esta situación lo incomodaba, ya que solía tener una respuesta para todo.

Pudo presenciar cómo entraban, uno a uno, con Alexia sosteniendo la puerta y saludándolos efusivamente. Después de que Alexia le dijera "Hola, amigo, siéntete como en tu casa" al quinto visitante, dedujo que no se trataba de ladrones. Mientras marcaba el número de la policía, observó cómo los "no ladrones" se instalaban en su sala, bloqueó el celular y lo guardó en su bolsillo trasero.

Alexia no le dirigió ni una mirada, quería gritarle, exigirle alguna explicación, pero las palabras parecían estancadas en su garganta. Estaba enojado y aterrada al mismo tiempo.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Dec 16, 2024 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

ENTRELAZADOSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora