Deisy
El transcurso de los sucesos en los libros de historia casi siempre es idóneo, y cuando me refiero a “libros de historia”, quiero decir, cualquier tipo de historia. Pero por desgracia la vida real no es así, justo cuando por fin había tenido mi segundo encuentro con Jack y tenía una lucidez más propia de mi imagen sobre él... aparece el Dr. Ronald.
Dando un poco de contexto en el asunto, era mi psiquiatra, que me trataba desde aquel evento en mi niñez que nos lleva a este momento.
Era un decrépito hombre de anteojos diminutos, aliento asqueroso y cinismo admirable. Lo veía solo dos veces al año, a principios y ha finales, para revisar mi estado mental. Lo curioso es que no estábamos en ninguna de esas fechas, por ende su visita a Great Pine eran realmente sospechosa.
Ya habían pasado 48 horas y 32 minutos desde la última vez que vi a Jack —también su amigo nada agradable—, y exactamente 2 horas desde la llegada del Dr. Ronald, que deleitaba su chocolate con leche junto a nosotros en el recibidor de aquella casa.
— ¿Entonces como te has sentido desde que llegaste?, ¿Algo ansiosa?.- preguntó con su voz ronca y haciendo un sonido desagradable mientras tomaba si bebida.
—No, todo muy tranquilo, ha sido agradable.- dije con una leve sonrisa, tratando de parecer lo más creíble posible.
—¿No ha pasado nada en particular que me quieras contar?, ¿Algún episodio?.- insistió mientras miraba de reojo a mis padres.
—Para nada, desde que he tomado mis medicinas no ha surgido ninguna alucinación y antes que pregunte las tomo sin falta.- me apresuré a decir con la barbilla en alto
Ni Ryan Reynolds tendría la capacidad de improvisación que yo tenía en ese momento. De seguro estaría orgulloso de mí. Aunque por dentro estaba “ansiosa”.
— Me aparece perfecto, entonces no creo que tendrás ningún inconveniente en decirme, ¿Qué estabas haciendo cuando fuiste al supermercado con tu padre y cuando volvió ya no estás? Fue por mucho rato.
Sentí mi corazón latir mil por hora, las embestidas sobre mi pobre tórax casi se hacían dolorosas, mi instinto hizo que mirara en dirección al asiento de mi padre, no podía creer que me había delatado. Culpa y nerviosismo veía en su mirada, aunque sabía que le había contado a mamá y está había llamado al doctor solo para ayudarme, no podía sentir más que decepción en ese momento.
«Por algo Deadpool era huérfano» agregó mi subconsciente.
— Viendo la plaza del pueblo, me aburrí y empecé a caminar en esa dirección, solo miraba.- formulé lo más calmada posible.
En estas circunstancias entendí —por errores propios—,que nunca es bueno ponerse a la defensiva, menos cuando tu voluntad depende de una persona.
—¿La misma plaza donde viste ese pequeño niño la primera vez? No habrá sido que querías quizás revivir ese momento.- insinuó desafiante mientras la habitación se tensaba.
— No había pensado en esa posibilidad, lo cierto es que ese era el lugar más cerca del supermercado y bueno, todo el que vive aquí sabe que todos los caminos llevan a la plaza.- respondí con obviedad sin flaquear en mi inmóvil sonrisa.
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La casa de Techos altos
Mystery / ThrillerTras años de ignorancia, preguntas e incertidumbre Deisy una joven de 19 años vuelve al pueblo natal de su padre después de la muerte de su tío y su familia es obligada a pasar una temporada en aquel lugar. Sin embargo su estadía en ese pintoresco p...
