Deisy
La tarde en el pueblo había sido bastante tranquila, todos nos miraban, en ocasiones me percataba que esas miradas se sentía fijas, como si quisieran analizar cada fracción de nuestro cuerpo. Quizás eso era normal en los pequeños pueblos, los visitantes siempre eran buenas atracciones para mirar, motivo de tardes de té y especulaciones, aunque mi padre vivió aquí gran parte de su vida y habíamos venido en ocasiones pasadas,ya había pasado mucho tiempo desde eso, asi que éramos el cotilleo del momento.
Mi madre apenas me había dirigido la palabra desde que acepte el empleo, y conociendo sus actitudes, tampoco era mala señal. Mis ojos recorrían inconsciente cada establecimiento en su interior, como si quisiera por casualidad hallar a alguien.
A quién quiero engañar, sí quería verlo, solo a él quería verlo y mis esperanzas no vacilaban cuando ningún sujeto cumplía con sus características. Jamás algo me había motivado tanto en mi vida y ser yo quien descubriera su paradero se volvía cada vez un objetivo más obsesivo.
∆
Al día siguiente a las 6:50 am ya estaba en la puerta de la pastelería. Mis padres no tuvieron muchas objeciones con respecto al trabajo, y para ser totalmente sincera, tampoco recuerdo que hubiera tenido lugar ninguna conversación sobre eso. Lo que si llegamos aún acuerdo es que mi padre me llevaría y recogería del trabajo. Solo para que se quedarán tranquilos acepte este trato.
No obstante tampoco me fijé lo que significaba trabajar, no debería ser tan difícil ¿no?. La pastelería estaba en un buen lugar, a una calle de la plaza principal y por ende del callejón que guiaba al edificio de Jack, solo era necesario buscar el momento adecuado para ir.
— Parece que eres madrugadora, ayer no pudimos presentarnos, mi nombre es Megan Petis.
La misma chica sonriente del estilo retro estaba allí, y confirme mi sospechas, en realidad era su estilo, no sé porque me sorprendió tanto. Lleva un suéter grande de rayas blancas y rojas que hacían juego con sus labios teñidos del mismo color.
— Deisy Muller, ¿aún está cerrada?-. Pregunte tratando de embozar una pequeña sonrisa.
— Si, habríamos a las 7:30 am, pero yo me ocupo de abrir media hora antes, para dejar todo en orden, por supuesto antes que lleguen los clientes.- explico algo divertida, como si mi ignorancia le sentará graciosa.
— Vale, está bien.
Megan solo asintió y se dirigió abrir la puerta. No pude evitar cuestionarme la actitud de las personas de esté pueblo. Todos siempre sonriente, eran amables y tenían notables señales de afecto los unos con los otros, viéndolo desde afuera no tendría nada de malo, pero seamos honestos. Nadie es totalmente feliz, no todos estamos de acuerdo siempre con lo que dice el otro y mucho menos permanecemos constantemente en el mismo estado de ánimo.
No me van a decir que es una felicidad espeluznante.
Eso me abrumada y más porque sentía que todos lo hacían para ocultar algo, como cuando llenas un lugar de perfume con la intención de ocultar el olor a putrefacción.
Al entrar a la pastelería de nuevo, me invadió una sensación distinta al día anterior. Todos los colores estaban, los adornos florales de las mesas también, pero el aura era otra. Una más desolada, sin las personas en su interior la cafetería se tornaba tétrica, con un aspecto de abandonó.
Megan se dispuso a encender las luces, me guío hasta el mostrador y me explico cosas sencillas sobre el funcionamiento de la caja registradora. Llegamos a un convenio de que no se me daba muy bien la repostería, ni tener mucho equilibrio, así que concluimos que mi puesto sería en la caja.
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La casa de Techos altos
Детектив / ТриллерTras años de ignorancia, preguntas e incertidumbre Deisy una joven de 19 años vuelve al pueblo natal de su padre después de la muerte de su tío y su familia es obligada a pasar una temporada en aquel lugar. Sin embargo su estadía en ese pintoresco p...
