Tercera parte de la adaptación de la historia «El nuevo secretario» que encontrarás en mi perfil, al igual que la primera y la segunda parte. Te recomiendo que las leas antes de iniciar esta.
First seme
Khaotung uke
M-preg
First volvió a abrir sus ojos cuando sintió su cuerpo se arrastrado, entonces se incorporó y escuchó que los hombres decían que la entrega había llegado y que los otros ya no estaban.
¿Qué querían decir con eso?, ¿él era la mercancía?, ¿Y los otros que no existían serían Khaotung y Mark?, No...no puede ser-pensó-...mi pequeño no puede haber muerto
-¡Vamos princesa!, ¡Hora de levantarse!
Este gruñó con la mordaza en su boca intentando gritarles.
-¡Cállate idiota, nadie te escucha!
Tras una hora sentado en una silla, un coche se detuvo frente a la nave abandonada a la que lo habían llevado.
-¡Viene el jefe, princesa!-le gritó uno de los tipos acercándose a él para darle un golpe en la cara y espabilarle.
-Muchachos, no traten así a nuestro invitado-se escuchó de repente una voz muy conocida para First
-Si, señor
-Hola First
El joven empresario furioso se retorció en la silla intentando soltarse, al reconocer a su antes amigo y su hombre de confianza.
-Volvemos a vernos, estúpido
El recién llegado hizo un ademán con la mano y entonces uno de los tipos le quitó la mordaza.
-¿Tú?, ¿Cómo has....?, Estabas preso-Dijo First con notoria confusión.
Willy McIntoch rió fuertemente.
-¿Creías que lo iba a dejar así? Pues no viejo amigo, todavía tienes mucho que pagar
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
First no podía creer lo que tenía delante.
...-McIntosh, no... no puedes ser tú....
-Me alegra verte, muchacho
-¿Cómo es que estás libre?-preguntó este de nuevo.
El veterano empresario rió nuevamente pero no contestó.
-¿Dónde están Khaotung y Mark?-preguntó pataleando para llegar a Willy-...¡Como le pase algo a mi esposo te mataré!
¡Paaamm!...-Ese fue el sonido ensordecedor que se escuchó cuando McIntoch le golpeó en la cara.
-¡Cállate!...tú no me harás nada. Además tu puta ya pagó por lo que me hizo en el hotel
Al joven empresario se le llenaron los ojos de lágrimas.
-¡No!, ¡no puede ser!, ¡Khaotung noooo...!, ¡te mataré hijo de puta!-gritó intentando levantarse de la silla en la que permanecía atado.
¡Paaamm!, este recibió otro golpe.
-¡Cállate, te dije!, olvídate de una vez de este tarado...esto es entre tú y yo- le gritó el veterano empresario.
Fitst apenas veía pues de sus ojos no paraban de salir lágrimas, de solo de pensar en que su hermoso esposo podía estar muerto.