Foolish, un viajero que va de pueblo en pueblo vendiendo esculturas y baratijas, conoce en una noche estrellada a un joven misterioso de brillantes ojos amatistas.
- Fooligetta
- Historia corta
- Solo se shippea a los cubitos!!!
Comenzada: 23/9/23
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Si alguien le hubiese dicho a Foolish que podría ser capaz de revivir la felicidad que hace tanto tiempo experimentó de la mano de la única persona que realmente amó en su vida, este le diría que había perdido la cabeza. Ahora, sin embargo, solo sonreiría mientras tararearía canciones acordes a la animosa aura que manifestaba. De hecho, eso era justo lo que hacía ahora al recordar lo vivido ayer al lado de Vegetta, donde volvieron a darle una segunda oportunidad a su amor al confesar lo que sus corazones querían decir desde hace mucho y pasando una de las noches más deseadas y maravillosas de sus vidas, que finalizó con ambos prometiendo volverse a ver lo más pronto posible y no volver a separarse.
— ¿Tierra llamando a Foolish? Llevo un rato hablándote y no me respondes. — el aludido dirigió su mirada hacia el comprador que lo llamaba, revelando a un cansado rubio frente a él, cargando entre sus brazos a una dulce niña quien jugaba con una flauta. — A no ser que no quieras que te pague por el pedido.
— Oh, Philza, I'm sorry. — respondió, recibiendo las monedas —¡Aquí tienes! Espero que a Chayanne le guste. — le entregó con delicadeza la escultura, pulcramente hecha y donde se veía al pequeño alzando una espada cual guerrero, aunque también con un gorrito de chef.
— ¡Es tan bonita! — fue Tallulah quien respondió, agarrando el objeto y abrazándolo — ¡Justo como la que me hiciste la vez pasada, tío Foolish!
Los dos adultos sonrieron.
— Le hará ilusión. La vez pasada no dejaba de admirar el regalo que le hiciste a Lullah — habló el mayor de los tres — Por cierto, Foolish, luces más distraído de lo normal, ¿todo bien en casa? ¿Con Leo?
— Yes, everything is fine! — respondió — créeme que más que...
Sus ojos se iluminaron al ver que, detrás de Philza, Vegetta se acercaba a ellos con una gran sonrisa en el rostro. El ahora bibliotecario alzó una mano en señal de saludo tanto para él como para sus compradores, quienes respondieron asintiendo.
— ¡Buenos días! — dijo el ex rey, quien cargaba unas bolsas consigo — Espero no estar interrumpiendo una compra.
— Nunca interrumpes. — se apresuró a decir Foolish, animoso.
Philza notó como ambos muchachos no dejaban de observarse, terminando por escapársele una sonrisa al entender la situación.
— Ya habíamos terminado, descuida — se dirigió a Vegetta mientras bajaba a Tallulah de sus brazos y la tomaba de la mano; con la otra, agarró la escultura — Nosotros nos iremos retirando. Nuevamente, Foolish, gracias.
— No hay de qué, ¡cuídense, Philza y Talulu!
— ¡Gracias por siempre estar para nuestra familia! — la niña le dijo campante ante la mirada feliz del vendedor — Señor Vegetta, ¡lo veo el viernes en la biblioteca para lo del cuenta-cuentos!