Foolish, un viajero que va de pueblo en pueblo vendiendo esculturas y baratijas, conoce en una noche estrellada a un joven misterioso de brillantes ojos amatistas.
- Fooligetta
- Historia corta
- Solo se shippea a los cubitos!!!
Comenzada: 23/9/23
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— Veyitta, ¡estás mejorando mucho con el inglés!
— Oh... — el príncipe mira hacia otro lado, jugueteando con un mechón de su cabello — Thank you, thank you. Todo es gracias a ti.
El único mes donde se quedaría en ese reino termina por convertirse en dos y luego en tres. Foolish no tiene interés en abandonar la ciudad, menos cuando Vegetta aparece frente a él cada noche y le saluda con un inglés no tan perfecto, pero enternecedor. Mucho menos cuando el príncipe le pide ahora que le enseñe cómo hacer las esculturas, o más frases en su idioma porque quiere conversar con él más. Verlo tan interesado en él es entre vergonzoso e increíble para el viajero, ¿cómo un príncipe de unas tierras extranjeras sacrifica sus horarios de sueño por un simple trotamundos? ¿Cómo se ensucia tan finas manos por hacer esculturas simplemente por diversión? ¿Cómo, teniendo la posibilidad de contratar a los mejores profesores de inglés del mundo, va con él a aprender? A Foolish, por supuesto, no le molesta para nada recibir dicha atención del príncipe, pues la compañía de Vegetta ilumina sus noches incluso más que las estrellas.
Quisiera poder decir que todo marchaba bien entre la amistad de esos, mas sus sentimientos por el príncipe crecían a pasos agigantados que ya no se sentía capaz de ocultar aquello que su corazón gritaba por revelar. De vez en cuando rozan sus manos cuando le enseña a crear las esculturas y el cuerpo de Foolish reacciona como si electricidad recorriese su cuerpo, no puede evitar mirarlo embelesado cuando Vegetta intenta pronunciar bien las palabras que le enseña y espera cada noche verlo, sintiéndose un poco decepcionado cuando este no se presenta, incluso si le había dicho anteriormente que tal día no podría ir debido a deberes reales.
— Tomorrow tomorrow... — susurra, mirando una escultura de gatito que hizo el día anterior al recordar que el príncipe le dijo que ese era su animal favorito.
Aún no puede terminar la escultura del rostro de Vegetta, pues quiere que sea perfecta antes de regalársela.
Vuelve a confirmar que realmente está enamorado de él una noche cualquiera donde los ojos amatistas se quejaban de una reunión que no requería de su presencia. Lo nota estresado, dando leves bostezos, por lo que Foolish se preocupa de que el hecho de que Vegetta esté casi siempre hasta altas horas de la noche afecta su salud, después de todo, el príncipe le había comentado que antes de comenzar a frecuentarse eran pocas las veces donde se atrevía a escaparse durante las noches.
— En fin... — suspira Vegetta — ya no quiero hablar de eso, ¿cómo te ha ido hoy a ti, Foolish?
— I would like to tell you about my day, but I see you are sleepy. — responde, comenzando a mover su bolsa en busca de su sorpresa.
— Don't worry my friend! Tú al final de los días eres como mi relajante, me haces feliz. — afortunadamente el rubio estaba dándole la espalda, así Vegetta no podía ver como ese halago lo había puesto nervioso — ¿Qué estás buscando?