Foolish, un viajero que va de pueblo en pueblo vendiendo esculturas y baratijas, conoce en una noche estrellada a un joven misterioso de brillantes ojos amatistas.
- Fooligetta
- Historia corta
- Solo se shippea a los cubitos!!!
Comenzada: 23/9/23
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Foolish despertó y estiró sus brazos como habitualmente lo hacía cada mañana. Enredó sus dedos con sus cabellos y pensó que debía encontrar un momento para cortarlo pues estaba ya muy largo para su gusto. Luego, relamió sus labios después de un bostezo, mirando la pared de su habitación mientras recuperaba energías para este nuevo día. Dio la vuelta en su cama para observar en la otra dirección y quizá dormir un poquito más, sin embargo, el poco sueño que aún prevalecía en él se esfumó de inmediato al encontrarse con el rostro de Vegetta, aún dormido, cerca suyo. A su mente volvió entonces todo lo acontecido la noche anterior, como el reencuentro y la breve conversación, sonrojándose al notar que volvieron a dormir uno al lado del otro luego de más de una década.
Intentó no hacer ruido alguno, tomándose un tiempo para admirar el rostro del hombre. Parecía tan en paz cuando estaba descansando, dándose cuenta Foolish de que fueron poquísimas las veces donde lo vio de día, pues esta era, increíblemente, la primera vez que notaba como los rayos del sol acariciaban el rostro de Vegetta con suma delicadeza para no despertarlo.
¿Acaso este hombre tenía enamorado tanto a las estrellas, como a la luna y al sol? Foolish rio ante tal pensamiento pues, de ser así, él también formaba parte de ese club.
— Hnm... — los ojos amatistas volvieron a ser visibles al Vegetta despertar. Foolish se sintió atrapado, más cuando el azabache sonrió al verlo y acercó una de sus manos a las mejillas del viajero —Qué bien se siente que tú seas lo primero que vea en el día, Foolish.
"I waited a long time for mornings like this...", pensó el de ojos esmeraldas, ¡quería decirlo en realidad! Sin embargo, apartó lentamente la mano de Vegetta y se paró.
— We still need to talk first, Veyitta. — respondió en su lugar. Vegetta solo suspiró, pero asintió.
— Sí, tienes toda la razón.
Foolish se sintió orgulloso de mantener la calma y no lanzarse a besarlo. Aun quería las explicaciones primero, por más que su corazón le pedía ignorar todo y solo dedicarse a amar. Vegetta no lo reprochó, entendía sus motivos, así que solo salió de la cama.
— Puedo ayudarte con el desayuno si así lo deseas. — se ofreció — Mis habilidades de cocina son dignas de alguien que necesitó aprender a la fuerza para sobrevivir por años.
— Si fue por la fuerza, dudo de su sabor. — dijo, con una sonrisita imposible de evitar en su rostro. Vegetta rodó los ojos y rio ante el comentario, aceptando que sí, no era el mejor chef que podrías encontrar — Además, eres mi invitado, deja que por hoy me encargue yo.
— Solo si me dejes invitarte a comer algún día.
— We'll see.
Posterior a ello, Foolish le dejó su habitación para que se aseara y vistiera, mientras él se apresuraba a bajar al primer piso al escuchar unas pisadas en el pasillo y las escaleras, señal de que Leo ya estaba despierta y lo esperaba para desayunar antes de irse a la escuela.