"Lixie...". Murmura Chris como una exhalación.
Y él no puede apartar la mirada, diminuto agitado como un dragon recién nacido, solo puede pestañear mirándolo absorto.
"No hay pecado en probar los placeres de la carne -siente el aliento caliente del...
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Esta vez al regreso de su tío, este tiene el cabello más corto en comparación a la última vez que estuvo aquí.
En aquella oportunidad todo terminó muy mal, pero ahora su padre lo recibe con el mismo afecto, con la misma sonrisa cariñosa.
Y eso alivia una parte de él que no sabía que tenía infectada de algo.
***
Felix salía de la biblioteca privada del castillo, ofuscado luego de tener esa tonta discusión con su hermana mayor, ella siempre se creía mejor que él, no solo por ser mayor, sino porque sería la sucesora de su casa, hija de la primera esposa legítima, la más amada.
Se sentía arder, listo para romper las nubes en la montura de su dragón, cuando escuchó de la llegada de...
—¿Dónde está? —interrumpe la conversación de la criada.
Aun se siente alterado por su tonta hermana.
La criada le da una reverencia.
—¿Quién? —pregunta tontamente, haciendo que arda hasta el cielo la pira.
—El hermano del Lord, obvio está.
Avergonzada le proporciona su ubicación.
Felix lo busca, es como siempre un dragón atraído a la carne asada, las polillas al sol, las abejas a la miel, él a Chris.
Curioso por sus viajes, sus aventuras, sus historias... por lo que sea que tenga que decir, Felix lo devorará, beberá cada palabra que pronuncien sus labios porque no sabe cuándo será la próxima vez que volverá a verlo, por lo que engullirá hambriento la imagen-
Se detiene, en lo alto de las escaleras. Desde su lugar, puede verlo.
Chris está rodeado de mujeres, esparcidas como flores lanzadas al suelo; eso no lo detiene, baja con gracia por las escaleras y cuando lo alcanza en el patío, deslumbra una mesa dispuesta con vino y fruta, las voces y risas se elevan como el revoloteo de las aves.
Felix no duda, en comparación a todas esas mujeres, él, es más; se acerca con la cabeza en alto, ser el menor de la primera esposa de su padre lo tiene consentido y conoce sus colores.
Entonces, Chris mira en su dirección cuando una dama de vestido verde parlotea, lo ve llegar y despide con gracia a todas las... damiselas y se levanta para estrujarlo en un abrazo con su propia sonrisa y hoyuelos que suavizan su fuerte rostro.