V.

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¿Por qué lo acosaba una insufrible necesidad de hablar con esa mujer tan molesta?

No es cómo si no tuviese mujeres con quien charlar...

Sin embargo, desde que se metió en la política había dejado de buscar mujeres, no sentía ningún interés en empezar ningún tipo de relación. Claro eso, hasta que Karina le recomendó buscar una "pareja de adorno", eso lo ayudaría a mejorar su imagen y llamaría la atención.

Fátima se sentía como una muñeca, un maniquí de vidriera que parabas al lado tuyo y fingía tener un amor profundo por vos. Ni siquiera terminaba de entender en qué términos estaban ellos dos, pasaban días sin hablarse. Solía ser así.

No le gustaba, no le interesaba ella, ni ninguna mujer.

Fue cuando las esmeraldas fulgentes de la candidata se infiltraron entre su debate mental.

Ella es...

No podía olvidarse de cómo sonreía...

...

NO.

DE TODAS LAS PERSONAS...

No, no tenía ningún interés con esa zurda insoportable.

¡No hay nada peor que una persona que cree estúpidamente en el comunismo!, ¡Qué fastidio!

¡Zurdos de mierda!

Aún así, ella no era tonta. Es una mujer inteligente y muy elocuente. Incluso admitiría que, también, es sincera y fiel a sus ideales...

Ja.

Quizás todo lo contrario a lo que Fátima era. No mentiría si la hiciesen elegir entre las dos...la decisión es tan obvia.

¡Dios!, ¡No podía soportarlo!

¡QUERÍA HABLAR CON ELLA!, ¡QUERÍA SABER COMO ESTABA!

¡¿POR QUÉ?!

¡Es su culpa!, ¡Ella y su apodo del orto!

"Esta bien, gatito"

...

...

...

El economista refunfuño una vez más dando una última vuelta en el lugar, solo para rebuscar entre sus bolsillos su celular. Tenía que hacer una llamada urgente.

-Che, si, hola, soy yo...- Suspiró y escuchó atentamente a la otra persona- Todo bien, ¿Vos? Quería pedirte un favor, ¿Vos me podrás conseguir un número de teléfono?

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Es estúpido.

Por sexta vez borro el mensaje, quería corregirlo de nuevo. No sabía cómo empezar la conversación. No quería sonar estúpido y desesperado por hablar con ella.

(Lo estaba)

No lo pensó más y solo escribió.

Quería hablarle.

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De nuevo, esa sensación de necesidad. Le hizo perder el apetito.

El candidato estaba cenando en la punta de la mesa, en el extremo frente a él se encontraba su hermana Karina, y junto a su lado, Fátima.

Estaba preocupado e inquieto. Movía sus manos, incesantemente. Tenía la mente siendo consumida y ahogada con sus propios pensamientos. Estuvo al menos quince minutos con los ojos perdidos en su respectivo plato, aunque la carne al horno se veía bastante bien, no estaba con interés en comer.

-¿Pasa algo?- Preguntó su hermana mayor desde el otro extremo de la mesa.

Había pasado demasiado tiempo absorto en sus divagaciones internas.

-Nada, solo estoy cansado.

Realmente, cualquier cosa en el mundo era mejor que su hermana no se enterara que estaba pasando por su mente estos últimos días.

Lo colgaría de las bolas si se entérese en quien pensaba tanto...

-¿Seguro? Pareces de mal humor- Karina era bastante perspicaz, vivió suficientes años con su hermano para darse cuenta cuando algo no estaba bien.

-Estoy bien, jefe.

Fátima alzó la mirada, un rastro de seriedad se reflejó en su rostro e inspeccionó con atención a su compañero. Automáticamente, esta expresión se vió reemplazada por una sonrisa risueña y un brillo extraño en sus ojos.

-Yo sé lo que le pasa a Javito- Rió- ¡A él le gusta alguien!

Lo tomo desprevenido.

El economista tosió, casi ahogándose con su copa de vino. El líquido burdeo se derramó completamente, extendiéndose por el mantel blanco y nuevo.

-¡Ay!, ¡Javier!- Su hermana se levantó y se acercó para golpear su espalda, así lo ayudaba a desahogarse.

-¿Qué mierda te pasa, Fátima?- Exclamó entre tos y tos, desesperado.

-¡Te ves como un tonto enamorado! Suspirando y mirando a la nada- Ella seguía sonriendo, mientras jugueteaba con un mechón de su pelo.

Su hermana lo miró de reojo severamente, cruzándose de brazos.

-¡No me gusta nadie, Karina!, ¡No tengo trece años!, ¡Deja de mirarme así!- El diputado logró recuperarse y se puso a limpiar el desastre que quedó en el mantel.

-Aw, ¿Javito tiene novia?- Fátima se rió.

-Vos sos su novia, pelotuda.

-Ah, es verdad, ¡Me olvidé!- Una risa burbujeante emergió de su garganta.

A continuación, la mujer sacó su celular y empezó a revisar Instagram, sin darle mucha importancia a la conversación.

La hermana menor suspiró molesta.

-Ni se te ocurra a vos, ¿Escuchaste?, ¡No es un buen momento para más escándalos por nuestra parte!- Karina levantó su plato y el de su hermano, para llevarlos a la cocina.

Por su parte, el líder de La Libertad Avanza, agarró sus lentes y revisó su celular. Le había llegado la notificación de un recordatorio.

Mañana reunión en el Congreso a las 9 hs.

Sus labios se curvaron en una sonrisa serena.

No lo pudo evitar. Sabía que esperar, sabía a quién se iba a cruzar.

Se empezó a levantar sin hacer mucho ruido.

-Buenas noches, Fátima- Murmuró -Y como vuelvas a decir algo así en frente de mi hermana vas a terminar en una bolsa de consorcio, ¿Entendiste?

Pero a la mujer no le importó la amenaza. Nunca le importaba.

-Siempre tan cariñoso vos, ¿Eh? Buenas noches, Javito.

La actriz también se levantó y se dirigió a la pieza de invitados para empezar con su habitual ritual de sacarse el maquillaje. Ya era tarde.

A veces dormían juntos, a veces no. Javier le dejó el cuarto de invitados para que pusiese sus cosas cada vez que quisiera quedarse a pasar la noche y para que no llenara la casa de sus porquerías.

Últimamente no quería tenerla cerca en su cama, él se despertaba muchas veces a la noche y se movía bastante. Su mente estaba perturbada y molesta, y lo que menos quería era despertar junto a ella y no junto a...

...

Myriam.

...

Mierda.

Quería acostarse con ella. Quería ver cómo se despertaba a las mañanas. Quería aferrarse a su figura e inhalar su perfume. Quería sentir su piel y acariciarla.

Está bien. Dicen que el primer paso para resolver un problema es admitir que tenes uno, ¿No?

Le gustaba ella.

Políticamente incorrecto (Javier Milei x Myriam Bregman)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora