El sueño de Aquiles es ser Arquitecto pero al golpear al rencoroso director de su preparatoria sus sueños se viene abajo porque este mueve sus influencias para que no pueda entrar a la universidad publica. Como su familia no tiene dinero para ma...
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Aquiles se miro una vez mas en el espejo antes de entrar al gran salón de fiestas donde a,,igos y familiares lo esperaban para festejar su cumpleaños con temática de quinceañera. Estaba muy nervioso ya que no le gustaba ser el centro de atención.
También estaba molesto porque esta fiesta era un modo simbólico de convertirse de niño a mujer; porque sus papás hicieron los tramites para que legalmente ahora fuera mujer para que no usara las identificaciones legales de su hermana y cometiera el delito de suplantación de identidad, lo cual pudiera desencadenar mas problemas para él y su familia.
Sentía un nudo en el estómago y las manos le temblaban ligeramente. "No puedo creer que estoy usando este ridículo vestido por culpa de ese partido que perdimos ", pensó mientras ajustaba el corsé con lentejuelas azul de su vestido de quinceañera. El tul de la falda rozaba sus piernas con cada movimiento, y las zapatillas de tacón alto le resultaban extrañamente incómodas.
Aquiles respiró hondo antes de abrir la puerta ya que sabia que en cuanto la cruzara tendría que convertirse en María Astrid y fingir que estaba encantada con la fiesta en su honor. Al entrar a la sala, las luces se apagaron de repente y un foco se encendió justo sobre él. La música comenzó a sonar, y todo el mundo se giró para mirarlo. Aquiles sintió que el calor le subía por el cuello hasta las mejillas. Intentó sonreír, pero lo único que consiguió fue apretar los labios en una línea delgada.
Los amigos de Aquiles comenzaron a aplaudir y silbar creyendo que ella era su herman, algunos de ellos con teléfonos en mano
—¡Ella fue mi novia! —Aquiles le escucho decir a uno de los amigos, con una enorme sonrisa burlona mientras pasaba cerca de él.
Aquiles sintió que sus orejas se ponían rojas de pena. "Maldito Cesar" pensó Aquiles "jamas me dijo que el y Astrid tuvieron una relación". Y así fue como Aquiles se dio cuenta que nunca había imaginado que su cumpleaños número dieciocho sería así.
HACE UN PAR DE MESES
Talal siguió cenando alegremente con Astrid y sus padres. Poco a poco su presencia ayudo a que Astrid dejara de tener ese comportamiento agresivo con sus padres.
Talal se quedo en su carro un rato platicando con Astrid antes de retirarse.—Si pudiera comprar una familia, compraría a la tuya Astrid.
—Llévatelos gratis—y suspiro con fastidio
Talal sonrió y la miro con envidia —No sabes lo afortunada que eres de poder cenar con tus padre todos los días. Hace meses que no veo a los míos y solo me puedo sentar a comer con toda mi familia una vez al año, y es el día del cumpleaños del rey; quien tiene que dividir su atención entre sus 10 hijos y otros dos mil invitados.
Astrid aprovecho para cambiar de tema—Nunca me habías hablado de tus padres su majestad y como tu novia debería de saber mas de mis futuros suegros.—dijo bromeando