VI

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—Es tu hijo... ¿Biológico?

El vengador asintió por sexta vez mientras Pepper frotaba el puente de su nariz. Había acudido al despacho principal de industrias Stark para dejar de postergar las explicaciones a su directora ejecutiva y ahora se sentaba en una de las sillas frente al escritorio, con Hardy en sus rodillas.

Ella había observado al niño por largos minutos hasta reconocer que era idéntico a un Tony en miniatura, salvo por sus ojos. No podía decir que le sorprendiera; siempre había sospechado que llegaría una noticia así gracias a la vida libertina de Tony, aunque hasta ahora habían esquivado esa bala. Su cerebro comenzó a funcionar con el plan que garantizara el óptimo rendimiento de las acciones de la empresa, empezando por convocar una rueda de prensa antes de que la noticia saltase a los medios a través de las páginas de cotilleos.

—¿Quién es su madre? ¿Está viva?

Concertar una cita con sus abogados para decidir la posición a adoptar sobre la custodia sería el segundo paso.

—No puedo decírtelo.

La CEO colgó el teléfono antes de hacer la llamada que había previsto y se levantó de su posición presidiendo la mesa para sentarse al lado de la silla que ocupaba Tony. No pudo ocultar su expresión dolida, durante todo el tiempo que conocía al hombre frente a ella, éste jamás le había negado información.

—Escucha, Pepper, confío en ti con mi vida —empezó tomando una de sus manos para tratar de tranquilizarla —. Para todo lo referente a Tony Stark. Pero si dejo que te involucres en lo que corresponde a Iron-Man, podrías salir herida y yo no puedo cargar con eso.

—¡No puedes decirme eso y esperar que me quede tranquila! —la voz de Virginia Potts subió una octava, comenzando a hablar tan rápido que se hacía difícil seguirla —. ¿Quién es la madre, Tony? ¿Estáis en peligro? ¿amenazados?

—Nada de eso. Todo está bien, en serio. Sólo quiero que sepas de la existencia de Hardy porque eres una de las personas más importantes para mí.

Pepper aguantó su mirada por segundos hasta que estuvo convencida de que no mentía, después se levantó para volver a ocupar su posición como presidenta de industrias Stark, detrás del escritorio de madera.

—Siempre que vienes termino teniendo una horrible jaqueca.

—Suerte que tenemos colaboración con industrias Bayer. Asegúrate de tomar su marca.

—Eres un imbécil—masculló como respuesta rápida, pero no podía enfadarse demasiado tiempo con ese desastre descarado, aunque lo intentara.

Lo despidió para volver a concentrarse en su trabajo y él tomó un puñado de caramelos de la mesa haciendo que ella acabara soltando un chasquido con la lengua.

—¿Qué? Los necesito, ahora que soy padre.

—Siempre dejas ese cuenco vacío cuando vienes, Tony—terminó ella, negando con la cabeza mientras Tony y el niño desaparecían de su vista.

Una vez que Tony hubo alcanzado el hall principal, deslizó hacia arriba la cremallera de la chaqueta del niño para salir de la torre Stark. Hacía mes y medio desde que había empezado el otoño y la gama de sólo grises en el cielo amenazaba con chubascos, pero todavía quería aprovechar para llevarlo a alguna zona con columpios. Cuando esa mañana le había dicho a Loki que se llevaría al niño a pasar el día fuera había recibido algo más parecido a los ladridos que a las palabras y no estaba seguro de cuando volvería a merecer la pena repetir la experiencia.

Eligió visitar un parque pequeño, con pocos niños y padres más absortos en sus teléfonos móviles que en los retoños que corrían a sus pies y se aseguró de que sus gafas de sol y la gorra cubrieran la mayor parte de su rostro, con suerte sería todo lo que necesitaba para evitar ser reconocido.

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⏰ Última actualización: Dec 24, 2023 ⏰

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