HOUSE OF BLACK || Theodore Nott fanfic!
"Ser una Black digna de su apellido".
Madelyn siempre había tenido esos pensamientos, especialmente al recordar que su padre, Sirius Black, traicionó el legado familiar al irse a los Potter.
Detrás del árbol...
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CAPÍTULO TREINTA «Navidad en Grimmauld Place»
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La temporada navideña llegó a Hogwarts acompañada de un verdadero alud de deberes para los de quinto año.
A la presión de las clases se sumaban las obligaciones como prefectos: con el frío invernal azotando los patios, a los alumnos de primero y segundo curso no les quedaba más remedio que quedarse encerrados durante los descansos, lo que exigía una supervisión constante.
Madelyn y Draco vigilaban el pasillo del segundo piso mientras un grupo de niños intentaba colgar guirnaldas de acebo sin tropezar.
—A veces preferiría no haber aceptado el puesto. —refunfuñó Draco, apoyado contra la pared con las manos en los bolsillos de la túnica mientras miraba a los pequeños con cara de pocos amigos.
—Tampoco es para tanto, Draco —dijo Madelyn, acomodándose la insignia dorada en el pecho—. Es solo mantener un poco el orden.
—Además, afuera está cayendo una tormenta de nieve —añadió Theodore, que venía caminando hacia ellos—. Es mejor estar aquí que patrullando los jardines con Filch.
—¿Lo ves? Theo tiene razón —sonrió.
—Sigo pensando que sería mil veces mejor estar en la sala común durmiendo junto al fuego. —replicó Draco con una sonrisa de lado.
—Nunca vas a cambiar. —Madelyn rodó los ojos, divertida, mientras Theo dejaba escapar una risa baja.
Por la noche, el agotamiento acumulado le pasó factura a Madelyn. Se recostó un rato en su cama intentando descansar, pero la siesta no tardó en transformarse en una pesadilla angustiante.
En el sueño, se encontraba a oscuras en un lugar desconocido. Sostuvo la varita con fuerza para iluminar el espacio y una luz pálida reveló una enorme sala rectangular de piedra.
En el centro, un pozo profundo abría una grieta hacia la nada, y justo al lado se alzaba un arco antiguo adornado con un velo negro hecho jirones. El velo se movía suavemente, como si una brisa helada lo atravesara, aunque el aire a su alrededor permanecía absolutamente estático.