Capítulo 12

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Andrea se levantó saliendo de la habitación apresurada. Una llamada la había despertado a las cinco de la mañana. La escuché maldecir muchas veces. Pero no me atreví a levantarme tal vez tendría algún problema. Pasaron varios minutos en los que ella seguía fuera de la habitación. Cuando decidió entrar pude ver que estaba agitada.

—¿Sucede algo?—Le pregunté prendiendo la luz.

—Disculpa Alicia no quería despertarte. No te preocupes solo debo viajar de último minuto. Haré un informe el cual debo pedirte encarecidamente que le entregues al director lo más temprano posible.—Buscó un lapicero y comenzó a escribir en una hoja. No entendía nada su comportamiento. —¿Me ayudas a empacar?—Me levanté y la ayudé a acomodar la ropa en su maleta de viaje. Al parecer iría lejos.

—¿No me dirás lo que sucede?—Se detuvo. Observándome con temor.

—Alicia yo lo siento. Tengo una urgencia familiar. ¿Puedes buscarme un vuelo a Alemania?—Casi me da un infarto al escuchar el lugar al que viajaría. Como me lo había pedido busqué en su computadora un vuelo de último minuto y lo encontré a las siete de la mañana.

—A las siete de la mañana. Creo que me iré a mi casa. Ten un buen viaje.—Busqué mis cosas pero me detuvo cuando intenté escabullirme.

—Quédate cuando despiertes cierra la casa y llévate la llave. Alicia prometo explicarlo todo cuando regrese. Solo te pido que me esperes. Y que me tengas paciencia. —Me dió un beso antes de cambiarse de ropa y sacar su pasaporte de uno de sus cajones.

—No estoy entendiendo nada pero prometo esperar a que vuelvas—No se porque sentía un mal sabor de boca. Como si algo malo estuviese a punto de pasar.

—Te quiero—La abracé. Temía por lo que fuese a suceder o lo que había sucedido. Odiaba la incertidumbre que me causaba el no tener respuestas.

La vi partir y os puedo jurar que sentí miedo. Volví a su habitación y me cambié de ropa dormir sería imposible. Revisé la hora en el teléfono y ya eran las seis en que momento se hizo tan tarde. Llamé a Angela para que viniese a buscarme antes de ir a la universidad. Muchas quejas recibí de su parte pero al final aceptó.

—Buenos días Al—Me monté en su coche sin muchos ánimos. Ella lo notó enseguida.—Creo que alguien esta de muy mal humor. Tranquila seguro Andrea te llama y te explica todo.¿Cual es nuestro destino?

—Mi casa Angela donde más. Por cierto necesita que le entregue esto al director. No se que dice.—Angela condujo lo más rápido que las señales de tránsito se lo permitieron y en menos de lo que pensé ya estaba en la puerta de mi casa.

—Te espero abajo apresúrate y no le des muchas vueltas al asunto. A fin de cuentas no es como que conozcas mucho a la profesora Miller. —Ahí estaba la gota que derrama el baso. Angela tenía toda la razón. No la conocía ni siquiera sabía quién eran sus padres. Habíamos estado en una burbuja dónde sólo existiamos ella y yo.

Limpié varias lágrimas que sin querer comenzaron a caer antes de salir de casa. No tenía ganas de asistir a la universidad pero al tener tantos exámenes no podíamos darnos el lujo de ausencias injustificadas.

—Tranquilízate Alicia. Ven yo le entregaré esto al director tu espérame en el salón.—Así lo hice me senté en nuestro puesto recostando todo mi cuerpo en la mesa. Mis compañeros debatían sobre los trabajos y las pruebas que tendríamos en la semana.

—Alicia querida Alicia—Levanté la vista para ver a Caleb delante de mi con una sonrisa. Si creía que me iba a molestar estaba equivocado.—Parece que se te ha olvidado que tu y yo tenemos un tema pendiente.—Me recosté en la silla para mirarlo lo peor posible.

Las cosas que nunca dije.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora