¿Alguna vez te has sentido tan aburrido que lo único que puedes hacer es mirar hacia la nada en el techo? Pues es justo lo que estoy haciendo ahora. Mirar el techo. Imaginar que en algún otro universo estoy mirando la televisión, Netflix con una serie posiblemente de epoca, mientras un Apocalipsis zombie combinado con hombres araña gobiernan el mundo para hacerlo un lugar mejor con ayuda de los zombies. Llegando a un acuerdo comercial de dar los cerebros a cambio de protección de otros. Siendo usados por el ejército y ganando cien batallas haciéndonos los emperadores del mundo para que después se releven y quieran tomar el poder mientras atacan a la gente y yo me preocupo por si terminaré de ver el final de la serie en la cual suben un maldito capítulo por semana, pero como es navidad lo subirán hasta dentro de dos semanas.
En algún lugar sucede eso.
Probablemente.
Ojalá no.
En fin. Dar rienda suelta a la imaginación no parece ser el método más efectivo contra la locura cuando dos chocolateros se están poniendo de acuerdo sobre qué diseño sería el adecuado para la galleta de dientes de color.
Sus conversaciones son sin duda alguna algo impresionante. Tanto que ni siquiera los entiendo.
No pondré lo que dijeron puesto que ni siquiera sé qué idioma es. Y no hablo chocoñol.
— Entonces ya está. — terminó Willy con una expresión de satisfacción.
— Parece que sí. — le secundó Wonka con gesto aprobativo.
— Tengo hambre. — añadí yo.
— Los Oompa-Loompas deben de tener la comida ya lista en el comedor. Me preguntó qué tipo de delicias con azúcar han preparado hoy. — la sonrisa de interés de Wonka lo decía todo.
Teníamos ya un día aquí. Y sin duda había ya probado las "delicias" de los dichosos Oompa-Loompas. Me había enterado con la lengua de que sin duda gustan mucho, y abusan demasiado, de la azúcar. Según Wonka, en Oompalandia no había mucha comida dulce, por lo que tenían que recurrir a comer gusanos con un sabor extremadamente amargo y cuando encontraban cacao le rendían adoración durante tres noches para después comenzar la preparación para hacerlos.
Dato curioso: no gozaban de mucha azúcar. Así que cuando tenían la suerte de encontrar cacao usaban toda la azúcar disponible para volverlo dulce. De allí que sean amantes del chocolate. Y del porque también de la azúcar.
¿Han visto los comedores largos de esos que aparecen en las películas de época, esos con cien sillas? ¿Si? Bueno, hubiera esperado eso también puesto que es una mega fábrica. Pero solo había una mesa. Y dos sillas. Y éramos tres.
— Ah, estoy ansioso por saber que hay hoy en el menú. — Wonka fue el primero en tomar asiento y dejarse colocar una servilleta en las piernas por un Oompa-Loompa mesero.
Willy y yo nos quedamos viendo. ¿Les dije que ayer comimos todos? Bueno, yo comí en la mesa por cortesía de Willy, así que en regreso de favor debería dejar que ahora él tomará asiento.
Debería.
— Puedo comer en el suelo. No me importa. — dijo Willy como si hubiera leído mis codiciosos pensamientos. Pensamientos egoístas. Deshumanizados. No sé si lo sean pero así me hacía sentir.
— ¿Cómo crees? Puedo comer de pie justo a un lado sin ningún problema.
— No, no. No seria capaz de hacerte comer de pie.
— Ayer comí en la mesa así que por mí está bien. — le aseguré empujándole para que tomara asiento.
— Yo también estoy bien comiendo de pie.
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Una vida de chocolate (Willy Wonka x Lector)
FantasiaSi no habías tenido suficiente con historias de transmigración, aquí te traigo una que sin duda será muy diferente a lo que habías leído. Todo en una vida llena de chocolates de los mejores chocolateros. Veras cosas dulces y otras no tan dulces. *...
