Capitulo 15

61 9 0
                                        

Esa noche todo salió mal. Empezando porque a Willy lo habían ahogado en una fuente helada y yo que me había convertido en fugitiva por haber golpeado a un oficial de policía. Les cuento más o menos como estuvo el asunto.

Willy me había pedido que me adelantara un poco a ver si aún seguía media abierta la alcantarilla por la que habíamos salido y por donde entraríamos de regreso. Como soy una persona que sufre de amnesia severa por no prestar atención me volví para preguntarle a Willy por cual camino exactamente se encontraba la alcantarilla pero grato y bonito momento donde me encuentro a Willy siendo ahogado por un oficial de policía que le preguntaba cosas como amenaza. Aquí va a haber problemas, y los hubo.

— ¡Oiga! ¡oiga! — Grité acercándome con paso de trote hasta donde estaba Willy — ¿Pero qué cree que está haciendo?

— No se meta señorita, esto es un caso de la ley. — me contestó el oficial volviendo a ahogar a Willy — Ahora deja de vender chocolates niño.

— ¡Ey! — Le quite la mano de la cabeza mojada de Willy para impedir que continuara con tal barbaridad — ¿Qué es esto? ¿Se cree verdugo o qué?

— Señorita, ya le dije que esto es algo de la ley, así que le pido de favor que me devuelva al chico. — extendió su mano hacia mí que tenía a Willy justo detrás mío agarrándolo por los brazos mientras él tosía recuperando el aire.

— ¿Para que? ¿Para que lo siga ahogando? No pues qué ley tan fabulosa hay aquí.

— Señorita, le pido que no se meta en lo que no le...

— ¡Si, Si! Soy chismosa y me gusta meterme en lo que no me importa ¿Y? ¿También me va a ahogar? — Me giré para quedar de frente con él.

— ¿Cómo? Señorita, por favor entrégueme al chico y dejemos esto en buenos términos.

— Nel pastel. Nones. — Puse mis manos en las caderas. Si se iba a prender Troya de una vez hasta Roma. — Así que ¿cómo le hacemos? ¿Eh?

— Soy un oficial de Ley señorita, así que le aconsejo que...

— Me vale cacahuates que sea un oficial de la ley o el mismo presidente o rey, cualquiera que haya aquí gobernando. No voy a tolerar tal comportamiento tan violento de ninguna persona, según la ley 561, párrafo 7, cláusula 11 en el apartado 9 dice claramente que cualquier persona que cometa alguna clase de violenta contra un ciudadano inocente y joven se verá obligado a permanecer encerrado en en su casa hasta que la victima le diga que puede salir.

— ¿Artículo 561?

— ¡Si! Así que con su permiso nos marchamos. — le di la espalda. Y que más pecaminosa decisión fue la que tome al hacerlo cuando vi una mano pasar por un lado de mi cara para tomarle de los cabello a Willy.

— Lo siento mucho pero no puedo dejar ir a este joven. — me aseguró el oficial terco a tener a Wonka ahí con él.

— Ahora si va a ver brincar a la burra.

Todo pasó de inmediato cuando la punta de mi pie se vio clavándose en la pierna de él debajo de la rodilla donde el oficial se inclinó en reflejo por el dolor y después sentir la tela de la gorra y parte de la cabellera de él en mis dos manos para bajarlo y hacerle perder el equilibrio e irme corriendo de la mano con Willy quien parecía también estar procesando lo que había ocurrido justo detrás de nosotros. Ese golpe dejaría marca por una semana probablemente.

Estando ya sobre debajo de un puente porque creía que era riesgoso ir a la alcantarilla porque podrían estarnos persiguiendo como en película de acción. Me sentí asmática por un momento de tanto correr.

Una vida de chocolate (Willy Wonka x Lector) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora