Sospechas

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Empecé a pensar sobre cómo reducir mi lista de sospechosos o de aquellos que podrían hacerme daño.

Pensaba que quizás esta persona podría ser Valente.

Valente había sido mi pareja al llegar a España, tenía 19 años, venía recién llegada de México. Era un tipo alto, moreno, algo rudo, practicaba gimnasia y hacía pesas. Recuerdo bien que sus manos eran ásperas y algo grandes.
Nos conocimos en una fiesta de bienvenida que la universidad realizó para los estudiantes de intercambio. Me lo presentó una de las chicas con las que recién empezaba a convivir; Alma.
Empezamos a salir un par de días después, pues me llamó la atención rápidamente; ya que era muy agraciado tanto física como intelectualmente.
Sus papás eran de clase media, que prácticamente se mataban a diario para pagarle la escuela, como todo hijo malagradecido el le ponía más atención a otras cosas que a valorar lo que sus padres hacían por él.

Nos veíamos siempre después de clases, íbamos a comer algo y hacíamos un par de cosas pues el entrenaba todas las tardes. Salimos casi por un año, hasta que un día lo descubrí besándose con Alma, detrás del gimnasio de la escuela.

Me dijo que había sido un descuido, que en realidad no sentía nada por Alma, que ella era la que lo acosaba. Pero no le creí, recién había salido en México de una relación con un chico similar, así que esos cuentos conmigo no iban.

Me rogó durante dos meses, pero sus intentos fueron en vano. Empecé a frecuentar a Sonia que a su vez me presentó a Leticia y después conoci a Rulo y a Carlos.

Por lo que Valente simplemente desistió y dejó de hostigarme.

Al paso de los días empecé a salir con Esteban, un chico dulce y tierno de Uruguay, también de intercambio pero fue algo un tanto fugaz pues él ya iba de regreso a su país, mientras yo tenía apenas un año, por lo que decidimos terminar la relación, solamente duramos 4 meses. El era escritor y pintor, así que no había probabilidades de que fuera el, además después de irse a Uruguay no volví a hablé con él, lo tengo en redes sociales pero hasta ahí. Además me quería mucho como para hacerme daño. Así que pues el no.

En clase de literatura, no me llevaba tan bien con Elisa, quien siempre se metía en lo que no le importaba. Una ocasión estuve a punto de meterle una bofetada pues se atrevió a decir que la comida mexicana, era comida de indios. -¿Qué le pasa? ¿Que no sabe que la gastronomía mexicana es patrimonio del mundo? Pues bueno, por eso casi le toca una buena tunda, diría mi abuelita.

Mi cabeza daba vueltas tratando de pensar quién sería capaz de hacerme daño.

¡Alma! -Pensé.

Si había alguien que me odiara tanto para hacerme algo así podría ser ella. Se disfrazó de esa amiga incondicional, para tratar de meterse con Valente.
Pero ha pasado tiempo, casi un año de eso.
¿Estaría tramando todo este tiempo hacerme esto?
¿Quién es la persona que la está ayudando?
¿Y, si si es Valente?
-Malditos hijos de perra, ¡los voy a matar a los desgraciados!.

Claro, tenían que ser ellos, hasta donde sabía ellos seguían viéndose a escondidas, pues Alma tenían novio; Felipe. Felipe era un tipo "soso", mal vibroso; de esos a los que a todos les cae mal. Era un buen chico pero demasiado sangre pesada para mí. Yo pienso que el sabía que Alma le ponía el cuerpo con Valente, pero lo ignoraba pues ella le daba dinero para comprarse cosas. Así que la dejaba hacer lo que quisiera con tal de salirse el también con la suya.

-¿Y si en realidad eran los tres? ¿Que hayan conspirado para hacerme esto?

-¿Cuánto tiempo habrá pasado?

-¿Me estarán buscando?

-¿Mis papás sabrán que estoy desaparecida?

Mis papás me hablaban cada semana o cada 15 días, pues solo para saber si seguía viva y no me había ido con algún "españolito de mierda" como mi papá decía y confirmarles que me había llegado el depósito.

Papá se la pasaba viajando y mamá ocupada con el negocio.

-¿Y si mis papás eran el motivo de esto?
Quizás tenían algún enemigo que buscaba cobrarse venganza de algo, así como las películas.
O algún negocio que les haya salido mal y yo era la forma que necesitaban para que les pagaran y por eso la foto que escuché que me tomaron.

Un día mi papá hablaba acaloradamente con un tipo por teléfono.. ¿cuál era el nombre? ¿Cuál era?..
Hablaban de una inversión que había salido mal, mi papá estaba nervioso mientras que el tipo en el altavoz se oía demasiado molesto.
Mi mamá interrumpió la plática diciendo -¡Mira, así son los negocios! A veces se gana a veces se pierde, esta vez nos tocó perder, ¡acéptalo!
-¡Me las vas a pagar, me las pagarán los dos!, les di la confianza y ¡me robaron! -exclamó el tipo del otro lado de la línea.
-Hazle como quieras. Que tu abogado se comunique con el mío y se arreglen entre ellos, de mi parte puedes darte por avisado que no verás un 5 de ese dinero, pues la inversión en ese edificio de departamentos se arruinó, así que luego te mando los papeles, Dante. -le dijo mi madre para después colgar la llamada.
-¡Dante! Así se llamaba ese tipo.

Recuerdo bien que su acento no se oía de alguien local, pero si sonaba como un extranjero. Era posible que fuera alguien español, porque mi intercambio lo negoció mi papá con un amigo de él, que era español y vivía en México. Y ¿si también le había quedado mal a él? Y ¿esto me lo estaban haciendo para saldar esa cuenta?

O quizás era algo más.

Quizás me querían para trata de personas.

-¿Qué tal si querían mis órganos?

-No puede ser, ¿en qué estoy metida? -pensé.

Mi cabeza empezó a dar mil vueltas.. al parecer podría haber demasiada gente que pudiera hacerme daño, pero ¿porque? Si no le he hecho nada malo a nadie.

Quizás pueda ser algún daño colateral de algo algo que hice, o que mis padres hayan hecho.

El corazón me empezó a latir rápidamente pues no sabía el destino que me deparaba aquel lugar.

La Jaula de Matilda Donde viven las historias. Descúbrelo ahora