2-¿Enserio lo crees?

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-No quiero, no voy a comer esa mierda.-niega con la cabeza, asqueado.

De parte del contrario solo se escucho un suspiro de frustración o tal vez más bien como impaciente.

El castaño no había querido comer absolutamente nada en...3 días, bastante en realidad.
No quería ni mirar la comida que el contrario le ofrecía, le daba asco y vaya que esa expresión queda corta con todo lo que pensaba de su comida.

-Mira, eh intentado ser lo más amigable posible estos días pero, déjame decirte que no estas cooperando absolutamente nada.-se acerca y se arrodilla frente al castaño, quien por supuesto estaba disgutado con tal acercamiento.
-Repito una sola vez más, vas a COMERTE esta comida,¿si?.

El castaño solo se limito a burlarse de el, sonando, algo siniestro.

-¿Enserió crees que me comeré uno de tus platillos habiendo cocinado a mi novia?

No supo que contestar a eso, mantuvo la calma ya que en realidad no tenía ganas de iniciar una discusión con el castaño.

-Bien, como quieras.
El cheff mantuvo compostura y dejó el plato en una pequeña mesa, en caso de que el terco de su acompañante quisiéra comer de una vez por todas y dejar de lado su orgullo.

Sin duda, estos días serían bastantes rutinarios para el castaño.

El día de hoy el restaurante había sido igual de exitoso que el resto de días, a diferencia de que a los clientes frecuentes se les hacia extraño que el agradable chico castaño de ojos verdosos, no estuviera atendiendo el local

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El día de hoy el restaurante había sido igual de exitoso que el resto de días, a diferencia de que a los clientes frecuentes se les hacia extraño que el agradable chico castaño de ojos verdosos, no estuviera atendiendo el local.

-¿Qué crees que le haya pasado al muchacho de cabello color castaño?, no lo eh visto hace días.

-¿Estará enfermo?,pobrecito.

-¿Y si el cheff lo despidió?, eh escuchado que es un malhumorado con sus trabajadores, no me extrañaría que lo hubiera despachado.

Todos los días, distintas teorías del paradero del muchacho castaño, cosa que a Vicent le desagradaba por completo, más aún la atención que esas personas les ponían a un simple mesero que tan solo los atendían.

Tal vez, solo tal vez, se sentía celoso de que esas personas lo idolatraran tanto, porque se supone que tan solo el debería hacerlo.

De todas formas, sabía que en realidad el mesero si estaba en el restaurante, por supuesto, en su congelador. Al inicio pensó en llevárselo a su casa, ya que estaba más que seguro que lo primero que intentaría en el congelador sería gritar o hacer todo el ruido posible para que la clientela lo escuche, por lo cual opto por atarlo, incluso le tallo la boca con cinta para que el iluso no intentase gritar.

Y gracias a su gran inteligencia, todo salió bien, hasta el momento nadie sospechaba absolutamente nada.

Siempre esperaba ansioso el cierre del local, ya que recién después de cerrarlo podría ver al muchacho.

Siempre esperaba ansioso el cierre del local, ya que recién después de cerrarlo podría ver al muchacho

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-Nos vemos mañana cheff.-se despide el último trabajador que quedaba en el local, por fin.

Solo se limito a asentir con la cabeza, viendo como se alejaba uno de los 7 cocineros que tenía en su restaurante.

Apenas cerro la puerta, casi corriendo se dirigió al congelador, abriendo la puerta impaciente.

Ahí estaba, en una esquina, completamente dormido, seguramente estaba cansado de tanto intentar liberarse de las cuerdas que lo mantenían atado. Al momento de acercarse al de ojos verse, se inclino para darse el gusto de mirarlo más de cerca.

Estaba entretenido observándolo, como si fuera la actividad más divertida del mundo, hasta que sus ojos se dirigieron a las cuerdas que lo mantenían atrapado, dándose cuenta, de que estaban muy maltratadas.

Ni teniendo tiempo para reaccionar, siente como habilidosamente el castaño lo empujó de una sola patada.

Tal vez, solo tal vez su inteligencia fallo un poco al pensar que no se liberaría de esas cuerdas.

Trato de levantarse lo más rápido posible, fue inútil al sentir como el mesero salía lo más rápido posible del congelador.

Se levantó y siguió corriendo atrás del contrario, al cual se le escuchaban algunos suspiros agitados del tan rápido movimiento que hizo de un momento a otro.

-¡Aléjate!-había agarrado un cuchillo que vio encima de las mesas de trabajo de los cocineros, astuto.-Te prometo que si te acercas, no dudaré en apuñalarte.

El de cabello oscuro solo se limito a soltar una carcajada, burlándose.

-Wow, realmente me sorprendiste, te felicito.

Enserió lo había tomado por sorpresa, sonará vulgar pero, valla que el castaño tenía huevos.

Después de un momento en silencio, empezó a dirigirse lentamente hacia el castaño.

-¡TE DIJE QUE TE ALEJES!, no estoy jugando, enserió te apuñalar-

-Sabes que no lo harás, ni tu te lo crees.

Se detuvo al ver como el contrario le apuntaba con el arma blanca.

-¿Enserió me pondrás las cosas haci de difícil?

-Por supuesto.

No se necesito ninguna palabra más, ya que ambos se encontraban forcejeardo.

Uno para quitarle el cuchillo al otro.

Y el segundo tratando de apuñalarlo, fracasando obviamente.

Rody soltó fugaz un golpe directo a la nariz del pelinegro.

Auch.

-¡Carajo!- llevo su mano a su nariz ahora sangrando levemente, dolía.

Rápidamente el otro se fue corriendo hacia la puerta principal, con la esperanza de poder abrirla, se dio cuenta de que esta estaba cerrada con llave.

Desesperadamente siguió intentando abrir la puerta, pensando que así mágicamente se abriría.

Sin percatarse de que el contrario se encontraba detrás de él.

Solo basto un golpe en la cabeza para sentir como poco a poco caia rendido, considerándose esta vez derrotado.

HOLAA!, soy completamente nueva en esto de la escritura, espero estar haciéndolo bien.

¡¡Prometo actualizar pronto!!^^

928 palabras

𝘐𝘕𝘊𝘖𝘕𝘝𝘌𝘕𝘐𝘌𝘕𝘛𝘌Donde viven las historias. Descúbrelo ahora