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•30 de enero 2023 •Ivan's pov
Me quedé mudo al verla ahí parada, y encima pidiéndome para hablar. Estoy soñado o que carajos esta pasando
Al ver que no respondía, Majo se apresuro a hablar –Si estas ocupado podemos-
–Nono, tranqui –la interrumpí rápidamente– Pasa si.
Abrí la puerta completamente y le hice un gesto para que entrara en la habitación. Majo caminó con pasos vacilantes, como si estuviera cruzando un campo minado.
Se sentó en el borde de la cama, jugueteando con sus manos mientras seguía evitando mi mirada.
Yo me senté a su lado, dejando un espacio prudente entre nosotros. El silencio nos invadió. Ese silencio ruidoso e incomodo que se estaba volviendo cada vez más común entre nosotros.
La vi suspirar luego de unos segundos, como si estuviera reuniendo valor suficiente para lo que iba a decir.
–Ivan, sobre lo de anoche... te queria pedir perdon. No era mi intención incomodarte o...
–Vos nunca me vas a incomodar, Majo. –La interrumpí suavemente –Fue... inesperado, si, pero no es algo de lo que debas disculparte. Estabas en pedo, y sé más que nadie como te pones de empalagosa en ese estado.
Una suave risa se dibujo en sus labios. –Bueno tampoco para tanto che, no estaba taan en pedo igual–
–Ajá, claro. Y yo soy Messi en el Barça –respondí con una sonrisa burlona a lo que ella soltó una carcajada.
–Y... Esta complicado. Que yo sepa Messi no se vive sacando la rodilla de lugar– Majo me lanzó una mirada divertida y una risa inconsciente se escapó de mis labios mientras la miraba con falsa molestia. Era reconfortante ver que, a pesar de todo, podíamos encontrar humor incluso en situaciones incómodas como esta.
Su sonrisa se fue transformando lentamente en una mueca –No pero hablando en serio, Ivan, perdoname. No era mi intención complicarte las cosas.
–Tranquila, ya está. ¿De qué querías hablar?
Sus ojos se encontraron con los míos, y por un instante vi una tormenta de emociones reflejadas en ellos. La tensión en la habitación era palpable. Ambos estábamos conscientes de que había mucho más en juego que una simple disculpa por una noche de excesos.
–Yo... –Majo se mordió el labio inferior, como si estuviera sopesando sus palabras. Era raro verla así, dudando, analizando bien qué decir. En nuestra relación, el reservado en cuanto a sentimientos siempre fui yo. Yo era mas de demostrar antes que decir, mientras que ella solía contarme con total libertad todas las dudas y emociones que cruzaban sobre su cabeza, incluso aunque fueran malas. Claramente eso fue al principio, antes de que poco a poco nuestra relación se deteriorara y ninguno se moleste en hablar o demostrar qué sentíamos. –Antes de hablar... necesito que me respondas algo –Hablo finalmente levantando su mirada hacia mi, mirándome con esos ojitos azules que tanto me encantaban —¿Vos... sentis algo por mí todavía?.