la mision de la hermana menor y algo mas

178 18 25
                                        

pasando la noche de celebracion,  sabia lo que vendria y tendria que manejar bien sus cartas para completar todo su plan.

— ( tengo el uso de tres sombras, debería mejorar con lo que tengo, es mejor aún tengo cosas que aprender... no puedo hacer muchos cortes ) — mientras pensaba en las posibilidades de mejora que tenía, fue interrumpido.

— te noto muy pensativo, algo raro para un idiota — Naoya estaba mirándolo, no sabía cuanto tiempo llevaba.

— que pasa, ¿por que me miras? — no era normal que lo viera y más sin hacer nada.

— estas un poco raro, no pensé que tendrías el valor de matar... y tu comportamiento a estado extraños — lo había notado, desde que se atrevio a responderle.

— no se de que hablas ... — estaba nervio, no tenía considerado que su cambio podría levantar sospechas — solo cumplía mi deber... —

— sabes... estamos en mociones constantes puede que mueras en alguna, te recomiendo tengas cuidado— lo decía mientras se marchaba, ahora tenía algo más conque lidiar.

— ( ellos son un problema, pensaré como librarme por ahora ) — pensó mientras veía a Naoya alejarse.

.
.
.
.
.
.
.
.

En el campo de ejecución militar.

Mientras que el grupo de Kurome se fortalecía de una forma totalmente diferente al grupo de Akame.

— son solo bestias, seres despreciablemente, que siembran caos y mal al mundo — decía un hombre calvo, que se encontraba frente a un grupo de presos.— serán ejecutados—

Al decir eso, un grupo de jóvenes empezaron a caminar hacia ellos.

— ¿que?, una niña tan pequeña

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

— ¿que?, una niña tan pequeña... — una mujer dijo, mientas que el grupo se encontraban acercándose.

Sin tiempo para decir más, todos lo jovenes tacaron a las personas a ejecutar. El objetivo, matar de forma eficaz.

Pero un momento de duda podría hacer fallar, mientras que todo el equipo empezó a matar de forma eficiente, se escuchó un grito.

— ¡idiota!, la cagaste — un grito de reproche, por fallar en el asesinato.

— tiene que acabar de un solo golpe —  reprendió otra voz, mirando como su compañera fallaba.

Mientras que, la joven que falló volvía a realizar otro corte con la espada, acabando con la vida de prisionero.

— bien — dijo tras matar, en el segundo intento. Tratando de disimular su nerviosismo.

— eso no estuvo para nada "bien", idiota — decía el hombre con bata, reprobando el fallo.

Naciendo como diosHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora