pasando la noche de celebracion, sabia lo que vendria y tendria que manejar bien sus cartas para completar todo su plan.
— ( tengo el uso de tres sombras, debería mejorar con lo que tengo, es mejor aún tengo cosas que aprender... no puedo hacer muchos cortes ) — mientras pensaba en las posibilidades de mejora que tenía, fue interrumpido.
— te noto muy pensativo, algo raro para un idiota — Naoya estaba mirándolo, no sabía cuanto tiempo llevaba.
— que pasa, ¿por que me miras? — no era normal que lo viera y más sin hacer nada.
— estas un poco raro, no pensé que tendrías el valor de matar... y tu comportamiento a estado extraños — lo había notado, desde que se atrevio a responderle.
— no se de que hablas ... — estaba nervio, no tenía considerado que su cambio podría levantar sospechas — solo cumplía mi deber... —
— sabes... estamos en mociones constantes puede que mueras en alguna, te recomiendo tengas cuidado— lo decía mientras se marchaba, ahora tenía algo más conque lidiar.
— ( ellos son un problema, pensaré como librarme por ahora ) — pensó mientras veía a Naoya alejarse.
. . . . . . . .
En el campo de ejecución militar.
Mientras que el grupo de Kurome se fortalecía de una forma totalmente diferente al grupo de Akame.
— son solo bestias, seres despreciablemente, que siembran caos y mal al mundo — decía un hombre calvo, que se encontraba frente a un grupo de presos.— serán ejecutados—
Al decir eso, un grupo de jóvenes empezaron a caminar hacia ellos.
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— ¿que?, una niña tan pequeña... — una mujer dijo, mientas que el grupo se encontraban acercándose.
Sin tiempo para decir más, todos lo jovenes tacaron a las personas a ejecutar. El objetivo, matar de forma eficaz.
Pero un momento de duda podría hacer fallar, mientras que todo el equipo empezó a matar de forma eficiente, se escuchó un grito.
— ¡idiota!, la cagaste — un grito de reproche, por fallar en el asesinato.
— tiene que acabar de un solo golpe — reprendió otra voz, mirando como su compañera fallaba.
Mientras que, la joven que falló volvía a realizar otro corte con la espada, acabando con la vida de prisionero.
— bien — dijo tras matar, en el segundo intento. Tratando de disimular su nerviosismo.
— eso no estuvo para nada "bien", idiota — decía el hombre con bata, reprobando el fallo.