— ( mierda, si no quito esas sospechas no podré tener libertad ) — por fuera estaba calmado y por dentro angustiado.
Ya habían pasado 2 días desde su primera misión, estaban aún con los 7 con la razón de que aprendamos.
Los entrenamientos normalmente son por separado, ellos entrenan con Gozuki y nosotros con Tetsu.
— aprovecharé el tiempo libre — se dirigió a la cocina, sabía que se encontraría.
— Mmmm — se escuchaba a alguien, alguien comiendo.
— así que estas aquí — Hiro se encontró con akame, quien comía un anima que había cazado.
— ¿Quieres? — la peli negra preguntó, le compartiría si así lo deseaba.
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— jaja, no es necesario — dio una pequeña risa, agradecía el gesto, pero la chica lo disfrutaría más que el. Además la escena era demasiado adorable a sus ojos.
El joven fue por una fruta que estaba cerca — ¿como te fue? — preguntó, cuando un escalofrío lo recorrió.
Trato de seguir la conversación, desde el ritual purificador su relación amistosa se a fortalecido.
Pero esa inquietud seguía, como cuando alguien te observa. — ( Naoya ) — fue el primer pensamiento que pasó por su cabeza. Intento buscarlo con la mirada sin éxito alguno.
Mientras Akame hablaba de algo tan simple, como lo es, lo que hicieron en el día, pudo notar un poco de nerviosismo en Hiro.
— ¿Estas bien? — pregunto, mientras se acercaba a el.
— S.. Si — el repentino acercamiento de la linda chica lo alteró un poco, sumando a la sensación de observación.
— ¿estas seguro? — ella se preocupa, en este corto tiempo le llego a agradar mucho.
Tras este altercado, siguieron la conversación. Intentado ignorar el sentimiento, siguieron hablando por un rato, siempre era entretenido, sus conversaciones aveces muy simple pero entretenidas.
Siguieron así por un largo rato, hasta que Akame fue llamada por su padre, Gozuki la llamo a entrenar. La habitacion estaba sola, aun con silencio tan profundo, escucho una voz que rápidamente se volvieron dos y después cuatro y sumando.
Palabras incomprensibles, proviniendo de todos lados, como si estuviera en medio de una gran multitud.
Escuchó repetidamente una multitud de palabras, sin tiempo suficiente para poder escuchar todas.
— Hiro, Hiro, Hiro — las voces en cada momento se escuchan más cerca, cuando el escalofrío volvió, saliendo de su concentración.
Mirando para todos los lados, no se encontró con nadie, tal vez estaba muy paranoico. — mi descanso de seguro ya terminó, tengo que seguir con el entrenamiento... creo que ahora comprendo como se siente los conspiranoicos...—